29/10/11

Goodbye



Dicen que en la vida, entre otras cosas, hay que plantar un árbol antes de morir. Digo esto, y aludo a esa insensata frase, porque hoy hace dos años que decidí plantar este pequeño árbol virtual. Un árbol que ha ido creciendo a lo largo del tiempo, ramificándose. Lo hemos regado entre todos los que hemos venido a verlo. Muchos habéis sido testigos desde el principio y otros llegasteis cuando ya estaba grande. Otros, seguramente llegaréis en el futuro y encontraréis este mensaje. Os animo a mirar en el archivo, porque el árbol quedará aquí hasta que Blogger decida talarlo.

Aquí se termina este punto en el universo cibernético. Pongamos mirada de perro sobre este árbol de páginas. Ojo-punto sobre el objeto que ha tomado una forma, con su ritmo interno, sólo en la vibración. Objeto inteligible que aprehendemos cada uno de modo distinto, inevitablemente orgánico, a pesar de la frialdad de las máquinas que lo guardan.

A los lectores y lectoras habituales, a quienes habéis plantado semillas aquí y allá dentro del árbol, y todas las personas que por devenir del azar lleguen en el futuro: gracias por parar y poner la atención. Siempre podréis releer los artículos y visualizar todo el contenido de entradas anteriores; casi todas son atemporales -lo que he escrito pocas veces ha estado relacionado con la actualidad- y pueden seguir siendo útiles.

Desde que finalmente me animé a plantar este árbol han pasado exactamente dos años. Dos años en los que he aprendido mucho, nunca pensé que esta pequeña aventura cibernética sería tan productiva. Reitero en mi gratitud hacia quienes habéis danzado por estas ramas, comentando y aportando savia al árbol. En las estadísticas veo llegadas procedentes de innumerables rincones del mundo, a todos saludos y gratitudes. Y gracias a los artistas que hemos compartido y comentado. Sin ellos este árbol no sería como es.

Espero que este rincón haya sido últil para vosotros en estos años. Estoy convencido de que hay frutos que pueden aportar algo; basta con un poco de predisposición intelectual. No sé qué hará Blogger, es probable que dentro de un tiempo termine cerrando este blog, pero no lo haré yo. Porque no es sólo mío. Es de todos los que lo hemos leído y escrito.

Que os acompañen los animales, la música, los árboles, el amor y todas las formas que adopta ese extraño rumor que nos reconoce y reconocemos.


Besos y abrazos


Lokua Kanza - Goodbye



18/10/11

Un sueño IV: dualidades



K y P se encontraron en las orillas de un río. Sin conocerse y sin hablar, dijeron:

K:

- Cada cierto tiempo me urge la necesidad de cambiar aspectos relevantes de mi vida. En ocasiones acometo cambios radicales que parecen dotar a la vida de aventura, de sentido. Creo que de este modo estoy más en la intensidad de vivir. Cambiar de amistades o alternarlas, cambiar de trabajo, de vivienda o de ciudad. Así me siento más vivo y más completo. Más seguro de evadir la muerte o el pensamiento insoportable de aquello último e inevitable, el lugar incierto al que estamos abocados. Me paseo por las emociones vitales sin conocerlas nunca, cayendo una y otra vez en el mismo pozo, tropezando con los mismos errores. Llamo a esto vivir. Llamo a esto ser humano. Cambiar, actuar, decepcionar, mentir, probar el veneno gozoso, perderme de hilo en hilo, sentir la lengua áspera de la traición: 'amar', 'odiar', por igual, asumiendo lo que soy entre las imágenes, humano, ecléctico, imprevisible. Rondar en los días la doblez de mi conciencia y hallar después el perdón. Así parezco escapar del vértigo último. No sé si para siempre. No lo cuestiono. No contaré mis días. Viviré. Viviré colocando riquezas en la miseria del espíritu. Pondré antifaz en cada ojo que se acerque. Seré liebre que escapa veloz entre la multitud, con incierto destino, no sé hasta dónde, no sé hacia dónde.

P:

- Entre la incontable pila de ilusiones que han venido y han ido a lo largo de mi existencia consciente, hay una cuyo propósito permanece con una mayor firmeza que las demás: el deseo de vivir en una cotidianeidad práctica. Puede parecer paradójico, a muchos les parecería aburrido, pero mi mayor deseo es alcanzar una vida práctica en lo estático. Una vida sin hora(s)rio. La vida práctica, cotidiana y social, como un lienzo sobre el que se fuese trazando la pintura de mi verdadera vida; la vida de mi pensamiento, la vida de sentir-se sin ataduras ni convenciones sociales, obligaciones cotidianas casi siempre banales o que ocultan la única naturaleza de lo social: las máscaras. Es un inalcanzable sueño que no obstante persigo con la única esperanza de acercarme, habitar el casi. Una vida limpia de adversidades etiquetables, archivadas en lo posible, post-románticas (románticas al fin y al cabo): calcinadas. Sin sorpresas, sin atracos al sentimiento, sin incertidumbres socio-sentimentales. Sin asperezas. Quiero el infinito ese que sólo está dentro. Viajar y cambiar de lugar nunca me ha reportado más que la sensación de intentar huir de no-yo, y el 'disfrute estético' de aquel o este sitio más o menos encantador. Pero deseo la quietud; ser y estar en la paz y la templanza inabarcables de las que sé que estoy hecho y provengo. Ser agua de un lago perdido y lejano, donde van a beber los pájaros y se fortalecen las algas y los musgos. Estático pero vibrante. Densidad, placidez de árbol, ternura. Hallar la paz en la humedad de las noches. Ese es mi deseo mayor. El único inevitable, el más imposible. Lo que dice salvarse entre los desfiladeros del sueño.

23/9/11

Espejos, I




Avalanche
Leonard Cohen
Songs of love and hate, 1971

16/9/11

Un sueño III


Golconda, 1953
René Magritte


Anoche miré dentro
y algo se extendía con rapidez.

Había dentro una tensión visceral. Podrían haberme estallado las arterias y sin embargo me mantuve estático. Encontré en mi camino algunas virtudes que ante mi atónita pero decidida mirada desfilaron como cuadros de museo: allí desaparecía todo rastro de vanidad.

En el viaje, por momentos frenético, toda suerte de despojos intentaron obstaculizar mi camino, pero no consiguieron detenerme. Llegué finalmente a esa nada intraspasable que parece conformar los cimientos que ocultan la vacuidad que somos. "Allí", me propuse arrancar la máscara en un espantoso acto de heroicidad. "Allí", pude sentir la presencia oculta de la bestia.

¿Qué había detrás? ¿tal vez el mal o la maldad en estado puro, un rostro de inimaginables facciones horripilantes? ¿el reverso de mí mismo? ¿todo lo que mi yo ha mantenido oculto? -eso me temía- ¿O acaso era el principio de la conciencia de "ser todo"? ¿Estaba escrutando el inconsciente colectivo del cual hubiera sido dado a ver sólo partes inconexas, despojos o miserias intempestivas? ¿Me había arrastrado éste a los terrenos más grises del espíritu, propios y ajenos?

Titilaba. Sin cansacio. Temblaba en el umbral de mi conciencia. Fue un acto extraño y profundo que consistía -eso creo-, en forzar la voluntad-otra contra la voluntad de "mí", que como en todo momento, "quería"; quería algo distinto (su acostumbrada placidez en las formas, el espacio y el tiempo).

Me vi, sin verme, rechazado por miradas humanas y acogido por miradas de perros, vacas, caballos y otros animales.

Desperté de nuevo entre el gélido sueño de todos, sobrecogido y extrañamente reconfortado.

Un amigo escribió una vez: "Los viajes más largos y peligrosos se hacen sin moverse del sitio". En cualquier sentido, tenía razón.