26/12/09

Optimistically looking forward to ... are you?


(We hum on the way home)

Motohiro Nakashima - Duck pond evening
(¿Escuchar para leer?)


Termina una década. Decenas de revistas publican sus odiosas listas de mejores discos y mejores canciones de los últimos diez años. En las listas de este apurado 2009 aparecían títulos como Kid A (supuesto mejor álbum de la década), Radiohead tenía que ser; o Gnars Barkley y su famoso sample de una pieza de los años 60 (Gianfranco & Gianpiero Reverberi con Nel Cimitero Di Tucson/Last man standing), instrumental, que han adaptado a “los tiempos que corren”, eso sí, sin quitar o reinterpretar nada, sólo agregando elementos. Ampliamente prescindible; sobre todo para incluirlo como canción número 1 de toda una década, el hecho de que ese number one sea tan poco original en esencia, asusta, o cuando menos preocupa.

Acaba una década (1999 – 2009) y acostumbrado a mirar atrás y ver cómo unas décadas y otras han supuesto cambios sustanciales, cabe preguntarse: ¿Han cambiado las cosas en lo musical? ¿Podemos citar obras revolucionarias? ¿Ha crecido la música? ¿Ha conseguido la música popular ir más allá, avanzar?.

El siglo XX fue un siglo de cambios, desde los decimonónicos blues y jazz que posteriormente formarían parte del conjunto de músicas occidentales más instauradas en todas las sociedades, los derivados de éstas; en décadas posteriores, el pop y todo eso que vino después.

Especialmente, la década 1959-1969 supuso el mayor cambio, con la explosión del rock, el blues eléctrico, la revitalización del folk, los músicos experimentales de vanguardia en el campo de la música popular etc.. pero todo esto fue apresado por la industria, moldeado, empaquetado y lanzado a las estanterías, con resultados ambigüos, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero ese es otro asunto.

La cuestión es que antes cada década parecía mostrar nuevos cambios, nuevas formas, al principio de forma muy notable, grandes novedades, nuevas "ideas". Pero desde un tiempo a hoy, la música, me parece a mí, ha ido degenerando en el ámbito popular de forma incesante. En la primera mitad de los 70 el rock progresivo, el blues rock y el hard rock eran nuevas formas, en la segunda mitad el punk parecía algo fresco y poderoso. En la siguiente década llegaron ciertas bandas (hoy de culto, antes ocultas), que, aun bajo los arquetipos y formas de los nefastos ochentas, ofrecieron algo medianamente rescatable (Talking Heads, Killing Joke, etc... ninguna santo de mi devoción). En los 90 la llegada de la "movida de Seatle". Pero ¿Qué pasa en el último solsticio de década (1999-2009)?. Aquí los cambios no se han producido sustancialmente. Creo que voy a estar de acuerdo con situar Kid A en el número 1 de las listas de álbumes porque supuso un antes y un después en el pop moderno, sí, porque acercó de lleno el rock a la electrónica minimal, a los loops, con cierta profundidad. Kid A es un disco que representa esta última decada, o la presagia, según lo miremos. No porque otros no hubieran hecho algo parecido antes, es que parece ser que Radiohead (banda de la que hablaré otro día), lanza discos que conforman nuevos comportamientos musicales en otras bandas. Es, a veces, una banda para otras bandas, más que para un público general. Si Radiohead es algo, eso es influencia sobre otros grupos.

A partir de entonces han aparecido un monton de proyectos y grupos derivados o influidos fuertemente por ese disco. Sobre todo en el terreno de la llamada “indietrónica”, donde sí que ha habido cierta evolución en los últimos años.

También en el ambient, en la música de atmósferas, hay experimentos interesantes de acercamientos a la música serial y electroacústica a partir de creaciones informáticas (laptops, loops etc...). En este terreno (ya depende de gustos para establecer un criterio), hay que decir que sí hay cosas en cierto modo interesantes, formaciones que ofrecen otras posibilidades. Al menos cierta originalidad. Porque el rock propiamente, está practicamente acabado. O al menos en un estado latente, el rock está en coma!!

Hace unas semanas publiqué en este blog una encuesta que preguntaba “¿Está muerto el rock?”, en la cual mayoritariamente, respondisteis que el rock no está muerto. Algunos votaron que sí. Pero el voto más interesante a mi parecer, es, el minoritario “No lo sé”. Yo tampoco lo sé, parece estar más bien en un estado latente, como si tuvieramos que esperar. Quizá resurja con el tiempo, tras esta transición extraña en la que el arte moderno en general parece sumido, en un estado de "adormecimiento".

Hay cierto surgimiento de electrónica minimal experimental combinada con sentimiento, un sentimiento casi siempre "paisajistico", en oriente.

Uno de los artistas que destaco de estos últimos 10 años es Motohiro Nakashima. Su último trabajo es un claro ejemplo (a mi parecer), de originalidad y belleza instrumental, se llama We hum on the way home, de este mismo año 2009 (la portada ilustra este post), pero el resto de sus trabajos son igualmente interesantes. Este disco puede hacerte soñar y evadirte un poco del mundo tal y como está hoy, en lo terrenal y en lo musical.

Aquí un video alojado en su mySpace.




Motohiro Nakashima En Spotify (Sólo dos discos)


Música ambiental, bucólica, electrónica y analógica, de circuitos y de praderas; una mezcla que me parece razonable, en consonancia con los tiempos que corren, es natural que aparezca.

Otro artista que ha publicado trabajos interesantes para mí en estos últimos años ha sido Ryuichi Sakamoto.

Biografía y discos en Spotify. Es bastante conocido.

La década 1999-2009 no ha supuesto un avance sustancial en el rock, pero sí en otros géneros, emergentes sonidos para soñar venidos de oriente. Valgan estos dos ejemplos de artistas que han sacado discos más o menos interesantes en estos últimos años.

De este lado del planeta encontramos también el disco de Tyondai Braxton (autor norteamericano), titulado Central Market. Combinando guitarras, sintetizadores, voces, sonidos electrónicos, percusiones y emulaciones de orquesta, el resultado también me parece adecuado para los tiempos que corren, acercar también la música académica contemporánea a la música popular, o, al menos intentarlo.

Este autor no está en Spotify, pero este disco está en la red:

Tyondai Braxton - Central Market (2009) En Megaupload.

Hay muchos más ejemplos, discos de otros años de la década pasada. Artistas muy diferenets entre sí que ofrecen alternativas a los canones ya calcinados de la música pop-ular moderna.
En otros posts hablaré de otros discos en esta línea. Estos los quise usar como ejemplos ilustrativos, para resolver de algún modo qué está pasando en la música popular moderna, escarbando, como los mamíferos durante el reinado de los dinosaurios, uno se va topando con algunas cosas interesantes que parecen señalar el camino. Pequeñas raíces y tubérculos para roer esperando el futuro incierto. Música instrumental y arriesgada, rompiendo formas, libre, desposeída, al menos intentando desposeerse de clichés desfasados y mal olientes. Probando otras cosas. Alejandose del rock obsoleto. Sean bienvenidas estas músicas y estos autores.

La próxima década, seguro que en estos ámbitos, la música traerá nuevas sorpresas. Decido alzar la vista con optimismo.

Por cierto, Felices Fiestas a tod@s y suerte para el nuevo año.


Saludos a Perdidos en el espacio.

18/12/09

El poeta de los árboles



Escribe y canta Nicholas Rodney Drake (1948-1974), en la canción Fruit Tree:

“Safe in the womb
Of an everlasting night
You find the darkness can
Give the brightest light.
Safe in your place deep in the earth
That's when they'll know what you were really worth.
Forgotten while you're here
Remembered for a while
A much updated ruin
From a much outdated style”

Como un extraño visionario, Nick Drake parece presagiar en estos bellos versos, lo que ocurriría precisamente con su figura artística y con su persona décadas después.

Supuestamente se suicidó, con apenas 26 años de edad, ingiriendo una sobredosis de antidepresivos (amitriptilina), que tomaba habitualmente debido a su presunta enfermedad psíquica, para conciliar el sueño.
Drake compuso e interpretó algunas de las canciones más bellas que se han escrito nunca. Su voz, su guitarra, sus letras y el halo de armonía y emoción que alumbra sus canciones, han sido, a posteriori, un símbolo del siglo XX. Sí, un símbolo de lo invisible del siglo XX, de lo que vivía latente; el alma de un poeta encerrada en un cuerpo, en una época histórica determinada, entre una sociedad adormecida por dentro. Un mundo de velocidades, de frenesí y de excesos, al que no pertenecía.

No vió el éxito en vida. Grabó tres discos que no compró casi nadie. Apenas contaba con un puñado de seguidores y aunque siempre tuvo cálido apoyo de su familia y sus amigos, salvo algunos compradores de discos (más allegados a la cultura), nadie supo de él. Era un desconocido, los jóvenes estaban pendientes de la psicodelia, de los cantautores de masas, tipo Dylan, Morrison (Van), Bowie etc... pasó desapercibido al final de una década que se escurría en ácido.

Nick Drake se mostraba profundamente triste y taciturno. Cuando hacía actuaciones en directo terminaba espiritualmente extenuado, debido a la tosquedad del público que nunca lo comprendió; tocó en bares a los que acudía un público bastante insensible, que no estaba preparado; bares de copas cualesquiera, llenos de borrachos. Además, debido a que prácticamente cada canción tiene una afinación diferente, se veía obligado a afinar la guitarra entre canción y canción, momento que la gente aprovechaba para hacer gala de su vergonzosa insensibilidad. Acababa hastiado, hundido; él estaba convencido de que su música podía llegar, había un mensaje en sus canciones y sabía que los oyentes de sus discos estaban en algún sitio. Gastó sus fuerzas hasta donde pudo en conseguir hacer llegar su mensaje, a pesar de las dificultaddes con las que se encontró.

La casa de sus padres daba por la parte de atrás a un jardín que se funde con un bosque. Allí pasó muchas horas con la guitarra y la literatura (posiblemente W. Blake y Yeats). Allí compuso canciones de una imperecedera belleza transparente, sus canciones son como la luz de los soles de otoño; poemas simbólicos escritos por un poeta que habita el aire, un alma que se mece entre la realidad de los mortales, (sucumbiendo inevitablemente al dolor), y la belleza omnipresente. A diferencia de lo que podéis pensar quienes estáis leyendo y no lo conocéis, en sus canciones no habló nunca de la tristeza, sus letras son símbolos y metáforas que emergen de su busqueda y su asombro ante lo que realmente es bello, a lo desapercibido, allí donde reside la belleza verdadera, en las grietas donde hurgan los poetas, grietas del árbol que son su herida, su entraña. Entraña que ofrece una ternura apuntando hacia las estaciones del año. En los 80 se publicó Fruit Tree, una caja con material vario y sus tres discos, una edición que le supuso cierto rescate a su obra. Pero no fue a hasta que (ya en el 2000), cierta empresa de automóviles usó su canción Pink Moon en un anuncio de TV, que este abatido poeta de los árboles entró con fuerza en la actualidad de la música indie internacional. Y digo Indie porque se coló en los corazones de los seguidores de esa vertiente, más que en otros sectores.

Drake vino del futuro para hablarle al futuro (a otras generaciones que nacerían después), y luego decidió volver al futuro, para siempre. Como un extraño visitante venido de lejos para advertirnos de algunas cosas, quizá también con la intención de ser aceptado y entendido por los demás, pero no lo consiguió en vida. Una especie de profeta de la belleza.

No parece que sufriera una depresión, como se dice, o que tuviera una enfermedad mental, (se le estuvo medicando) creo que más bien la cosa apunta en otra dirección, que poco tiene que ver con las enfermedades. Drake era una persona hipersensible, sumamente sensible a lo externo; un cuerpo y una mente vulnerables al mundo exterior, especialmente a la fealdad, de la que no estaba hecha su alma.

Conocí su música hace unos años. Sus discos fueron un antes y un después para mí. Pronto revisé todo lo que se ha publicado y 2 documentos audiovisuales que existen. El primero, recomendable, es "A skin too few", del director holandés Jeroen Berkvens.



El otro es un descuidado documental de TV, muy mal montado, no me explico como la BBC2 produjo algo tan mediocre. De no ser por el valor de algunos testimonios e imágenes que contiene, sería una verdadera basura, dificil de ver. Se llama "A stranger among us - The days of Nick Drake". Está en youtube dividido en 4 partes.



Nick Drake no sólo fue un poeta y cantante extraordinario, también un guitarrista exepcional. Muy singular, único, no se parece a ningún otro. Su técnica era muy personal, su forma de arpegiar, es un sonido fuerte y nítido, cargado de sensibilidad, la destreza con la que separa unas notas de otras, todo suena límpido y armonioso. Si tuviera que listar las mejores canciones del mundo, entre ellas habría más de una de Drake.

Me he identificado y me identifico todavía con muchas de sus canciones, en parte, también con su persona. En uno de los documentales, alguien dice que una vez descubres su música, quieres compartirla y recomendarla a los demás. Y es verdad. Porque descubres algo maravilloso, con lo que estremecerse y soñar, y además para siempre. Creo que cualquier amante de la música, no debería pasar por la vida sin escuchar la obra de Nick Drake.
Tres discos publicó en vida. Los tres cargados de bellísimas canciones cristalinas como ríos, en cuyas aguas, a veces navega mecida la tristeza.

Nick Drake - Northern Sky


Nick Drake - 'Cello Song


En su familia nadie se dedicó a la música, pero su padre compuso algunas cosas de forma casera, y su madre (Molly), componía al piano y cantaba canciones habitualmente en casa. Supongo que Drake la escuchó cantar numerosas veces durante su infancia. Desde hace más de una década, la hermana de Nick, Gabrielle Drake (famosa acrtiz británica), dio a conocer algunas canciones que su madre grabó en casa en un magnetófono. Al escucharlas, cualquier admirador de Nick no puede más que con-moverse. Ahí está la esencia que luego Nick reproduciría en sus canciones. Hay varias grabaciones, dejo aquí una.

Molly Drake - How Wild The Wind Blows


Una de mis canciones preferidas de Nick Drake, de la que ya hablé hace algún tiempo en otra entrada de este blog, es From The Morning, en aquella ocasión la usé como ejemplo de letra poética o abstracta.

A day once dawned, and it was beautiful
A day once dawned from the ground
Then the night she fell
And the air was beautiful
The night she fell all around.

So look see the days
The endless coloured ways
And go play the game that you learnt
From the morning.

And now we rise
And we are everywhere
And now we rise from the ground
And see she flies
And she is everywhere
See she flies all around

So look see the sights
The endless summer nights
And go play the game that you learnt
From the morning.















Bellísima canción. Como vemos, la letra es un poema con metáforas por medio de símbolos de la naturaleza. Siempre he pensado que esta letra habla sobre la belleza propiamente. Quizá no fue su intención, a eso nos prestamos (gustosamente) con las buenas letras; pero así la entiendo yo.
La letra admite numerosas interpretaciones.


Una vez amaneció, y fue hermoso
un día amaneció, desde el suelo
y luego la noche cayó
y el aire era hermoso

la noche cayó por todas partes

Así que mira y observa los días

los infinitos colores
y ve a jugar al juego que aprendiste
De la mañana

Y ahora yacemos

y estamos en todas partes

y ahora yacemos desde el suelo

Mírala volar

e
stá en todas partes
vuela por todas partes

Así que mira el espectaculo
las eternas noches de verano

y ve a jugar al juego que aprendiste
De la mañana


En el documental "A skin too few", Gabrielle dice: "He saw more, and thats most expressed in his songs and almost nowhere else. I think he became more silent... as he saw more".
Nick vio más, vio más allá, donde no todos podemos ver. Y a medida que veía más, su silencio aumentaba. Al final apenas podía siquiera tocar y cantar a la vez. Tuvieron que grabar las pistas separadas, la guitarra y luego añadir la voz, porque Nick estaba en tal estado que no podía tocar y cantar al mismo tiempo. Un estado indescriptible para quienes lo vieron.

Como escribí antes, Nick Drake vino del futuro y se marchó al futuro para siempre. Pero dejó un puñado de canciones que a muchos nos ayudan a vivir. Gracias Nick.


Five leaves left (1969) En megaupload

Bryter Layter (1970) En mediafire

Pink Moon (1974) En rapidshare


Nick Drake en Spotify

17/12/09

Transparencias


Algunos insectos voladores gastan su vida -hasta perderla- golpeándose concienzudamente contra cualquier cristal común, atisbando que hay algo detrás. Al hombre sensible le ocurre parecido, pero con el pensamiento; pasa por la vida intuyendo, rasgando, intentando abrir la grieta

sin conseguirlo.



13/12/09

if you tolerate this ...


¿
En cuál te gustaría vivir?


¿Cuál te gusta más?


Básicamente sobre esto trata Home, un documental dirigido por el fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand. Está narrado sin excesiva pretensión de convencimiento; con cierta sobriedad, pero no es divulgación, tampoco sensacionalismo. Es un documento crudo que muestra la realidad actual de la madre Gea. Ilustrado con preciosas imágenes aéreas, fotografías y vídeos sorprendentes, de una gran nitidez y colorido, tomados de diferentes lugares de nuestro planeta en la actualidad. Poco a poco vemos cómo la vida (geológica/orgánica - orgánica/geológica), ha ido adaptándose y desarrollándose en la Tierra desde hace casi 4.000.000.000 de años. Desde los primeros microorganismos hasta las especies más exóticas y desconocidas del planeta. Explica el equilibrio natural que existe desde hace miles de millones de años entre lo geológico y lo orgánico, cómo uno y otro se adaptan y se complementan.

El documental, sin desmedido ánimo de persuadir, muestra claramente dónde vivimos, quiénes hemos sido y quiénes somos en la Tierra. Vemos la llegada del homo sapiens, al principio en notable sintonía con el medio, aprovechando lo necesario. Pero a medida que crece su inventiva y su poder, va gastando los recursos naturales, secando ríos (las venas de la Tierra, la savia del planeta); contaminando mares; vemos cómo los llamados países ricos provocamos la muerte de miles de personas que viven en otros rincones del planeta, sólo para gozar de privilegios, (privilegios a los que nos hemos acostumbrado tanto, que ya ni los valoramos); cómo provocamos extinciones de especies animales que nunca volverán a vivir, cómo estamos acabando con las reservas de petróleo ... Home, (que por cierto, está completo en youtube, yo he visto el doblaje en castellano, este es el latinoamericano); ilustrado con imágenes preciosistas de las ciudades más atroces del planeta, nos muestra que en ciertas urbes hay casi tantos coches como personas. Cómo en los criaderos de ganado, para producir carne que luego será llevada a los supermercados del mundo rico (con su lote y fecha de caducidad), hacen falta una cantidad de litros de agua alarmante, a veces tanta como para saciar una comunidad de seres humanos que no tienen agua potable y mueren a diario por malnutrición y deshidratación. A pesar de entrever todo esto, el documental no muestra un contenido excesivamente duro. Se centra sobre todo en imágenes de lugares del planeta. Me ha gustado, y me ha concienciado mucho más de lo que estaba. Me ha hecho sentir especialmente orgulloso, por ejemplo, de no conducir. Despierta una necesidad repentina de desaparecer de este mundo rico hacia otro lugar, al menos, parecido al sitio donde vivimos, que no es para nada una ciudad de neones y edificios, sino un sitio de aguas, seres y plantas. El descomunal gasto de energía diario de ciudades como L.A o Dubai es inaceptable, es realmente una locura.

Hace unos días escribí la entrada “we suck young blood”, en la que me refería al ser humano y sus atributos deleznables. Tras ver este documental no sólo se me reafirman estas opiniones, sino que se amplían; llega uno a sentir profunda vergüenza de su especie y una impotencia agresiva. Justo ahora que estamos pedientes de la cumbre de Copenhague. Miles de personas han salido este sábado a manifestarse en muchos sitios del planeta, clamando justicia para el clima. Con una masiva protesta en Copenhague, reivindicando un acuerdo digno de la ONU, que, para variar, se ha saldado con varias agresiones de estado por parte de la policía, y ciertos incidentes. Estas protestas son necesarias. La verdad es que, sumidos en este mundo de mentira en el que nos han metido y nos hemos metido, no nos damos cuenta realmente de lo trascendental que es este asunto. Que verdaderamente algunos están haciendo polvo la Tierra. No es una broma, no es un programa rosa de Tv, no es el fútbol. Estamos destrozando el sitio donde vivimos, si nos descuidamos demasiado moriremos todos, y lo peor no es eso, lo peor es que morirán todas las especies y toda la vida en la Tierra, y si esto pasa, no van a venir los Diosecíllos a resucitarnos de nuevo. No se puede tolerar que esto lo hagamos nosotros, los hijos de Dios, los seres inteligentes... los últimos que hemos llegado aquí.

P.D: No se olvida uno de la sabiduría de los verdaderos norteamericanos, "cuando talemos el último árbol, capturemos el último pez y envenenemos el último rio, descubriremos que el dinero no se come".

(ver en HQ)


... your children will be next.

11/12/09

In the court of the Crimson King


El año 1969 es uno de mis favoritos cuando pienso en la música popular moderna. Se publicaron cantidad de discos que luego se convirtieron en emblemas de la cultura pop. La flagrante efervescencia hippie (todavía atontada por el verano del amor), y la psicodelia, asolaban Europa y Norteamérica con especial fervor. Lo curioso de este año, no es la cantidad de discos publicados en un mismo año, sino, la cantidad de buenos discos publicados. Es difícil encontrar otro año que reúna tantas obras buenas juntas.

Ese año aparecieron, antes o después, discos tan transgresores como el Ummagumma de Pink Floyd (quienes también publicaron ese año la banda sonora de la película More). Un joven Kevin Ayers publica Joy of a toy, en paralelo a las sesiones de improvisación en el UFO Club con Soft Machine (donde ya habían dejado su emblema los Floyd de Barret unos años atrás). El poeta de los árboles, Nick Drake, publicaba su primer trabajo (Five leaves left), sin pena ni gloria, resultando ser, décadas después, uno de los mejores discos del siglo. Pero es que Drake (a quien dedicaré un artículo otro día), no hablaba a esa generación. Los ya entonces popularmente titánicos Beatles, publican su influyente Abbey Road. Led Zeppelin publica el I y el II consagrándose para siempre. Aparece el tercero y homónimo de la Velvet Underground. El primero de Crosby, Stills & Nash. El notable y experimental Monster Movie de Can. Aparece el proyecto “sobreestrellado” de Blind Faith. El Jeff Beck Group publica Beck-ola, usando como imagen de portada un cuadro de mi admirado Magritte. Bridget St. John lanza también su primer disco, su sedoso folk de culto en Ask me no questions. El tercer disco de estudio de Janis Joplin I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama!. Vanilla Fudge publica Near the Beginning, acercandose a lo sinfónico. El segundo de Os mutantes. Los emergentes Traffic de Steve Winwood se colaban en los primeros puestos de las listas británicas con Last Exit etc, etc, etc. Se publicaron obras que han sido ejes centrales de la música popular de las siguientes décadas. Entre estos, y otros discos, se encuentra uno que conocí antes de saber que lo conocía: In the court of the Crimson King,

King Crimson

Por la segunda mitad de los años 90, una cinta de cassette que contenía un disco de Mike Oldfield por una cara, tenía en la otra canciones variadas de diferentes grupos de los 70 entre las que se encontraban las de este disco; aquellas maravillosas cintas de grabar que a veces no sabías ni de donde habían salido, no había títulos, no podías extraer información, no había Internet para siquiera meter parte de la letra de alguna canción en algún buscador, no existía el Dios Google. No había manera fácil de saber qué estabas escuchando, a no ser que conocieras las señas de identidad del grupo, o que alguien más la escuchara contigo y lo conociese, o que por suerte, alguna de esas canciones apareciera en algún programa de radio, para atar cabos. En esas me encontré yo durante bastante tiempo, escuchando sin saber que escuchaba “En la corte del Rey Carmesí”, el primer álbum de King Crimson. Una de las bandas de rock más importantes de todos los tiempos y una de las obras más trascendentes del bigbang creativo (1966-1975). Tarjeta de presentación del grupo entonces formado por

Robert Fripp – guitarra (cerebro del grupo, el único que se ha mantenido hasta hoy)
Greg Lake - bajo, voz principal
Ian McDonald - teclados, flauta, mellotron, coros
Michael Giles - batería, percusión, coros
Peter Sinfield - letras

De las portadas se encargó el artista y programador informático Barry Godber, quien murió en 1970 de un ataque al corazón, poco después de que se publicara el disco, a los 24 años de edad.


21st Century squizoid man

El telón se abre con un auténtico torrente eléctrico que ya augura lo que es, y sobre todo será, el hombre del siglo XXI: esquizoide por encima de todo. Voces distorsionadas, estribillos y riffs rockeros, vientos y percusiones de corte progresivo, con un bajo eléctrico contundente. Poderosa, sobre todo los últimos 5 minutos. La línea de bajo con los instrumentos de viento y las percusiones a veces parecen querer acercarse a un raro jazz huraño. La canción es delirante.

I talk to the wind

Tras ese torrente que bien podía ser una gran explosión, aparece una de mis canciones preferidas de este disco, I talk to the wind. Sonidos próximos al rock espacial, la atmósfera recuerda a veces a los Pink Floyd del DSOTM (aunque este disco es 4 años anterior al de floyd). Aparecen instrumentos de viento que le dan un aire medieval a la canción, podemos pensar en noches de luna, ramas secas y caminos, lagos y seres fantásticos si se quiere. La batería suena como esas baterías de los 70, ese sonido seco, sutil y elegante, que tanto me gusta y que los 80 echaron a perder.

I talk to the wind / but the wind does not hear / the wind cannot hear

Únicamente escuchando estos dos primeros temas, podemos ver que King Crimson era una banda bien armada y sobrada en recursos, arriesgada y con mucho talento. La verdad es que el disco es bastante revolucionario, y en muchos aspectos adelantado a su época.

Epitaph

De casi 9 minutos de duración, mantiene esa esencia medieval que mencioné antes en I talk to the wind, pero aquí es mucho más romántica, y desde mi punto de vista un tanto averiguable, bastante sinfónica.

But i fear tomorrow / i’ll be crying


Moonchild

Otro de los puntos fuertes del disco, y quizá la mejor canción, es Moonchild. Tiene un poco de todas las partes del álbum, en un corte de más de 12 minutos. Arranca con estos fantásticos versos:

Call her moonchild
Dancing in the shallows of a river
Lovely moonchild
Dreaming in the shadow of the willow

Talking to the trees of the
cobweb strange
Sleeping on the steps of a fountain
Waving silver wands to the
night-birds song
Waiting for the sun on the mountain.

She's a moonchild
Gathering the flowers in a garden
Lovely moonchild
Drifting on the echoes of the hours

Sailing on the wind
in a milk white gown
Dropping circle stones on a sun dial
Playing hide and seek
with the ghosts of dawn
Waiting for a smile from a sun child



Pero tras la parte más convencional (no por eso menos interesante y bella), de repente da un giro radical para transformarse en auténtico rock de vanguardia, que a veces parece rozar la música académica contemporánea y el free-jazz, algo bastante común en esta banda, experimentando con tempos, sonidos, ruidos y silencios, de forma magistral.

La música de King Crimson generalmente tiende a cruzar por estos lares, a veces piensa uno en auténticos músicos de conservatorio. No está de más decir que entonces, muchos músicos que habían aprendido académicamente, decidieron expresarse (así lo entendieron) de forma más libre, entrando al rock. Muchas bandas de rock progresivo y otros estilos estaban compuestas por músicos de formación claramente académica. Recuerdo las palabras de uno de los mejores bajistas de la historia del rock, el bajo de Cream, Mr. Jack Bruce, quien declaró alguna vez haber abandonado su formación de música clásica; todo ese mundo académico que exige ciertas disciplinas etc... para adentrarse en el rock como terreno de expresión más libre. Aunque hoy día esta visión es mucho más discutible que en sus días. Yo, al menos, entiendo lo de Bruce como una libertad más bien material y cercana a los años fugaces de la juventud; poco o nada como libertad musical creativa in essentia. Pero así lo entendió él.

El disco cierra con una de las piezas más famosas de King Crimson, y la primera que me enganchó en aquella cinta de cassette, The court of the Crimson King. Una especie de balada sinfónica con unos poderosos acordes de Mellotron y coros majestuosos, que también fue lanzada como single.

In the court of the Crimson King es un disco distintivo, progresivo, anticipado a su época, revelador de los trabajos posteriores del grupo (algunos mejores que este), y bastante recomendable. 7 de 10.

En Mediafire

9/12/09

El abismo de Estigia


Allá por 1992 (yo era un niño), el fenómeno “ordenador de sobremesa” empezaba a colarse en los hogares españoles. Aunque todavía nos sorprendía cuando, en el colegio, hablando de los regalos de navidad, alguien decía que le habían regalado un ordenador. Aquellos 486... Yo no lo tuve, no tuve ordenador personal hasta muchos años después. Pero un amigo sí tenía uno. Muchas noches del verano del 95 las pasé en su casa enganchados a uno de aquellos CD-ROM recopilatorios. Entre los juegos había uno que me llamaba bastante la atención. Se llamaba “UW” (esto se echaba a andar vía MS-DOS), era un juego misterioso, a veces vertiginoso para mi edad, tenía tal atmósfera para la época, que te absorbía poderosamente y llegabas a vivir una aventura fantástica, casi onírica, una odisea a la Bretaña de la Edad Media. Acusado equívocamente de ser cómplice de un secuestro (nada menos que el de la princesa del reino), eras enviado al Stygian Abyss, donde supuestamente un trol había entrado portando a la princesa: un mundo construido bajo tierra, lleno de laberintos, entre techo y suelo, en el que habitaban toda suerte de criaturas fantásticas, arañas, gusanos y ratones gigantes, headless, magos, gnomos... El abismo de estigia se componía de diferentes niveles subterránenos superpuestos y unidos entre sí por tenebrosas escaleras. Con perspectiva en primera persona y un entorno en 3 dimensiones reales (el primer rpg con estas características en la historia), tenía una gran ambientación de sonido. La música era perfecta para el entorno del juego. De hecho, no sólo es mi juego favorito de todos a cuantos he jugado en mi vida; también tiene la mejor banda sonora para un videojuego a mi juicio. Suena algo así como midi, pero al margen de eso, las notas elegidas, las piezas musicales que ilustran cada acción, el momento de lucha, de búsqueda, de conversación o de visualización del mapa, son perfectas. Se acompañan de piezas musicales clásicas, en el sentido de que no se disipan nunca, nunca me he cansado de ellas y son perfectas para el juego. Los efectos de sonido como pisadas, lanzamiento de objetos, acciones de otros personajes o criaturas, son muy adecuados y vanguardistas con la tecnología de la época (no hay que olvidar que fue creado en 1992). La ambientación del juego se lleva un diez.

Fue concebido por el empleado de Origin Systems, Paul Neurath. Tenía en mente crear un juego que levaría el título de “Underworld”. Pronto contrató a otro empleado de Origin, Doug Wike, para crear las ilustraciones en las que se basarían las figuras y personajes del juego. Formaron la compañía Blue Sky Productions (más tarde Looking Glass Studios), para crear el juego junto a otros emergentes licenciados de universiadad. En 18 meses tenían un nuevo motor que sorportaba todo un mundo en 3 dimensiones bastante real.

Nunca me olvidé de ese juego. Hace unos años busqué en la red información. Encontré algunas páginas de fans y el juego completo en algunos portales de Abandonware. Pero el problema era echarlo a andar con Windows XP. Con decir que el juego completo, que puedes tardar meses y meses en completar, apenas pesa 5MB... Afortunadamente hay ciertos emuladores para echar a andar juegos clásicos en sistemas operativos modernos.

Encontré DosBox, y con la ayuda de Dfend conseguí hacer funcionar el juego. Los recuerdos que viví son indescriptibles. Sensaciones que había sentido cuando mi conciencia del mundo apenas existía, cuando las sensaciones misteriosas se parecían más a las de la infancia, a las sensaciones más puras que tenemos en la vida, las abstractas, las de la niñez. Volver a jugar a ese juego era algo que tenía que hacer. Lo terminé varias veces, ya comprendiendo el inglés antiguo en el que está escrito y del que no entendía nada por aquel entonces. Recuerdo que jugábamos con un diccionario Inglés-Español. También supe después que Ultima Underworld – The Stygian Abyss es uno de los mejores juegos de la historia, respetado por los creadores y amantes de los videojuegos. Un juego al que se le ha rendido culto, y en el que se han basado juegos posteriores de enorme éxito como la saga de The Elder Scrolls de los estudios Bethesda, o Arx fatalis, éste último es casi un Ultima Underworld 3. Se parece bastante atmosféricamente.

Hay foros de aficionados al juego y a su segunda parte, Ultima Underworld II - Labyrynth of Worlds, que también está basado en un ambiente medieval de laberintos subterráneos y misiones de rol.
Me acordé de UW mientras daba un paseo por el blog de Jaimixx, Insert Coin (podéis accerder en el menú de “Otros árboles” a la izquierda del blog), en el que retoma clásicos de los videojuegos y los reseña. Personalmente, no he conocido nunca un juego (ni en la tecnología actual), tan poderosamente absorbente como este. Todavía hoy lo abres y entras en El abismo de Estigia. Una aventura en la que tendrás que sobrevivir como se pueda, pensando, como si el personaje fueras realmente tú; cargada de suspense y misterio. Con una ambientación que no se ha superado nunca en juegos first person 3D.

Saludos a Toro

5/12/09

Breve ensayo sobre la música


Música.

(Del lat. musĭca, y este del gr. μουσικ).

1. f. Melodía, ritmo y armonía, combinados.
2. f. Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído.
3. f. Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez.
4. f. Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.
(R.A.E)

El escritor francés Alfred Musset escribió:

"Etimológicamente, se cree que la palabra Música procede del griego, derivando del vocablo “Musa” como recuerdo del coro de las nueve musas hijas de Zeus y Mnemósine, de la mitología griega, que dirigidas por Apolo, estaban encargadas de conservar y cuidar las artes y la ciencia. La música concierne a las nueve musas inspiradoras del arte, que los griegos enumeraron así:

1. Melpómenes: Tragedia
2. Talía: Comedia
3. Calíope: Poesía épica.
4. Terpsícore: Poesía y danza ligera
5. Erato: Lírica coral
6. Euterpe: Música (Nótese la posición de la música en esta jerarquía de las musas de la Grecia antigua)
7. Polímnia: Poesía lírica
8. Clío: Historia
9. Urania: Astronomía

Pero, ¿Qué significa el concepto MUSA, y por consiguiente, qué significa MÚSICA? MUSA proviene del Sánscrito, designa a la esencia materna y significa “concebir, transformar, hacer”, la madre es el principio femenino tangible e intangible. La raíz Us o Ash designa a la esencia paterna y significa “el Absoluto Señor, el Padre, el Uno, el Innombrable”. Es el principio masculino de lo tangible y lo intangible. Se complementa con IKE, que significa “relacionado con”. Por lo tanto, MUSA designa una unión de los opuestos, un centro generador de energía, por lo que Música vendría a ser lo relacionado con el centro de energía, y ¿qué sería lo que relaciona el concepto música con el centro de energía? El sonido armónico y proporcionado. Se entiende y se justifica el asignarle a la Música un papel trascendente para la realización espritual del hombre.” (La Música La Reina de Las Bellas Artes. Alfred Musset, 1810-1857).

Podría seguir citando fuentes, recopilando datos sobre el significado de la música etimológicamente, históricamente y/o “académicamente”; pero no es necesario para lo que quiero decir.

Si hay un arte libre, es la música; la manifestación artística más abstracta para nuestros sentidos, puesto que sólo la percibimos a través del oído. Ni siquiera sabemos de la naturaleza del que la crea. Es por eso que nos ayuda (a los que la creamos) a conocernos a nosotros mismos, o a conocer a esos tantos otros que hay dentro de nosotros; y a los que la oyen, a conocerse a sí mismos y a los que la hacen.

Lo que parece seguro es que tanto a los que la crean, como a los que la escuchan (que pueden ser los mismos), la música ayuda a entrever lo imposible de conocer. Esto es, lo inefable. Tiene tal poder, que sume nuestras almas en abismos, acelera nuestro ritmo cardíaco, nos invita a soñar los sueños más imposibles y nos transporta a través de las sensaciones por lugares invisibles, recovecos de la profundidad del espíritu, lo insondable. Pero todo esto es balbucear. ¡Cuántas cosas no se han dicho ya sobre la música, desde tiempos inmemoriales! Toda suerte de escritos ronda la historia de la humanidad. ¡Cuántas obras intentando explicar el poder de la música! (con lógica, con métrica, con todas las armas de la rectitud científica y la revelación filosófica).

Hay un aspecto técnico en el que la música se mueve. Digamos que a través de la ciencia, o a través de la lógica, podemos explicar y comprender los cauces por los que la música fluye, las sendas por las que este poder “pasa”. Nuestras herramientas exteriores catalizadoras. Los instrumentos, el sonido, nuestros oídos... y teorías musicales de estudio: polifonía, tempo, contrapunto, etc.
Pero la música encierra un poder que va mucho más allá de esto. Un poder superior a nuestro entendimiento, ya que el lenguaje es totalmente abstracto. Es el lenguaje de las sensaciones, como la poesía, pero todavía más abstracto y directo. Se clava en el alma y la modifica, la altera. No es de extrañar que la Iglesia (aún hoy lo sigue haciendo en algunos sectores), llegase en cierto momento a advertirnos de la música. Y no sólo la Iglesia, también algunos filósofos y personalidades; porque la música traspasa nuestro intelecto y mueve los afectos, queramos o no.

Ya en la antigüedad, se le otorgaba a la música poderes “mágicos”, medicinales (Pitágoras) y una gran capacidad de conmover, que podía llegar a ser peligrosa para el hombre.
Sin embargo, tuvieron que pasar muchos siglos para que la música se considerase, se valorase como en nuestros días y se aceptase como un arte “mayor”, sin necesidad de usar letras para orientar las piezas o usarla exclusivamente para ritos religiosos.
Se cree que la partitura musical más antigua de occidente es la que reza el epitafio de Seikilos.

Soy una imagen de piedra. Seikilos me puso aquí, donde soy por siempre, el símbolo de la evocación eterna.

Es una triste melodía sobre estos versos:

Brilla, mientras estés vivo,
no estés triste,
porque la vida es por cierto corta,
y el tiempo exige su retribución.

Atemporales palabras.

En wikipedia, leemos que la canción es melancólica, clasificada como skolion o ‘canción para beber’. También en esta fuente, apuntan que se desconoce el tempo de la canción, ya que no fue anotado; y que la estela fue descubierta en 1883 cerca de Aydın, a unos 30 km de la ciudad de Éfeso (Turquía). Desapareció en 1922 durante el Holocausto de Asia Menor. Posteriormente, se reencontró, rota por la base, en poder de una mujer del pueblo que había cortado la base y la usaba para apoyar una maceta. Actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Dinamarca.



Sé que existen otros textos musicales de la antigüedad griega, que al encontrarse deteriorados, fueron tomados por especialistas, reconstruidos, interpretados, grabados y publicados. Por casa (no sé dónde) tengo un CD grabado por un querido amigo que en su momento me informó de estas obras.

The eye of the beholder

Pero no quisiera profundizar demasiado en la antigüedad. Al fin y al cabo, es un tema complicado, amplio y profundo, que requiere, naturalmente, un desarrollo mayor.
La música, como arte mayor (para mí superior a las demás), encierra un poder, como decía más arriba, sin igual. Podemos hablar de “grados” en ese poder inalterable. Por ejemplo, para que nos entendamos con representaciones de nuestro tiempo; si escuchamos una canción vacía o “mediocre”, músicas internacionales de radio fórmula, música básica, facilona y hermética, desprovista de alma alguna; dependiendo generalmente del gusto, pero también del grado crítico en cuanto a la belleza musical, nos gustará más o menos. Si el estribillo es pegadizo, aunque no nos guste, es muy probable que vayamos en autobús, estemos en un bar, o en un establecimiento cualquiera, y al sonar esa melodía, ese estribillo, aunque no estemos atentos en ese momento, “llame nuestra atención”. Es uno de los atributos de la música que otras artes no poseen sin una predisposición intelectual. Sin entrar en mejores o peores músicas, es la música en sí la que tiene ese poder, sea cual sea, de calidad alta o de calidad baja. Sin embargo, si no conocemos la canción de antemano, o no contiene una melodía que se cuele en el alma directamente, lo más probable es que sigamos tomando nuestra copa en el bar, mirando la ventana del autobús o los artículos de cualquier establecimiento, sin percatarnos necesariamente de lo que está sonando. Esta peculiaridad la diferencia de todas las demás artes, porque puede “colarse” en el alma sin necesidad de prestarle atención previamente a lo que suena. Aunque todo depende de los oídos que escuchen, o del eye of the beholder.
Y es que la música parece expresar lo inefable y/o inalcanzable para nosotros. Como decía al principio, intenta revelar algo.

Escribe J. L. Borges, al final de “La muralla y los libros”:

“La música, los estados de felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético”. (Otras Inquisiciones, 1952)

Hace unos años, charlando con un amigo sobre este asunto, uno apuntaba que la música es el arte mayor; que es, de entre todas las artes, la que nos acerca de modo más directo a lo que quiera que haya al otro lado de nuestra comprensión del mundo. El otro no estaba tan de acuerdo con esa afirmación, sobre todo porque, la poesía también ofrece características muy elevadas.

Como prueba, para hacerlo entender, pusimos el ejemplo de una palabra. Si decimos por ejemplo “árbol”, esta palabra nos evoca una serie de conceptos, variables por supuesto en cada persona; y si hundimos la palabra dentro de la imaginación, ésta nos reporta conceptos y relaciones de conceptos bastante amplios, incluso quizá infinitos. Pero son conceptos concretos, las palabras tienen significados, más o menos “estandarizados”. Sin embargo, si en lugar de decir o escribir una palabra, simplemente hacemos sonar una nota de algún instrumento, como por ejemplo, el piano, al hacer sonar la nota DO, lo único que despertamos en el receptor es una sensación, o sino al menos, una comunicación absolutamente indefinida. No un concepto asociado desprendido del lenguaje, como ocurre con la palabra, sino una sensación desnuda, pura, si se quiere. Y ni siquiera hemos creado armonía tocando la nota DO. Cada nota es una sensación. Las notas musicales son emociones, abstracción pura. No son como ruidos comunes, son gotas sensitivas, son herramientas para provocar la catarsis, en uno u otro sentido. La música no necesita del ejercicio intelectual, sólo se trata de sentir, a diferencia de las artes “físicas”, y en menor medida, de la poesía. Mi amigo y yo, desde ese día estuvimos de acuerdo en la “superioridad” de la música como forma de expresión artística más pura y más directa del ser humano.
Si observamos una escultura, y sentimos, rápidamente aparecen asociaciones y pensamientos, ejercicios intelectuales que nos llevarán de un lado a otro. Lo mismo ocurre si miramos una pintura, abstracta o no, o un edificio. Posiblemente, el ejercicio intelectual que efectuamos sobre la obra artística que observamos, pueda dar resultados infinitos, o quizá no. Quizá nuestro pensamiento, partiendo de unas bases tangibles, comprensibles (objetos, colores, estructuras...), tenga una finitud. Sin embargo, no podemos contemplar esta posibilidad con la música. El ejercicio intelectual, que somos libres de hacer, puede ser infinito. Por esencia infinito, como el cosmos. Podemos asociar cualquier cosa de nuestra imaginación a la música, independientemente del carácter de la música. Podemos entenderla bajo cánones de interpretación de la belleza o de sentir (como el sentir romántico del que se habló en los comentarios de la entrada “we suck young blood”, de este mismo blog). Conmueve al alma de forma pura, sin obligarnos a pensar en colores o formas concretas, o recuerdos o sueños concretos. La misma música puede ofrecer miles de sueños diferentes según cuando la escuchemos. Está en nuestras manos imaginar, o “intelectualizar” la música, pero no tenemos porqué hacerlo, puede bastarnos simplemente con sentir.

Let me tell you with my words

Por último, quiero hablar de un factor que, en la música, nos lleva a pensar en conceptos concretos: las letras. Las letras escritas para la música, desde la ópera hasta el pop, condicionan al oyente. Aunque también ofrecen cierta libertad, la gran mayoría de las letras nos evocan esto o aquello. Podríamos distinguir entre distintos tipos de letras. Básicamente, hablaré de las letras “poco poéticas o poco abstractas” y de las letras “poéticas o abstractas” (uso el término poéticas en el sentido de la abstracción del mensaje de las letras). Para poner un ejemplo (espero no resultar demasiado grotesco), la gran mayoría de las canciones que aparecen en las radio fórmulas, me parecen insultos a la inteligencia. Parecen estar hechas para cierto prototipo de ser humano que no se da cuenta de lo vacías y lamentables que son esas letras (no hablo ya de las músicas que las acompañan porque lo hice arriba como ejemplo); esas letras serían las “poco poéticas o poco abstractas”. Esos serían textos “sensibleros” y, por qué no decirlo, en su mayoría, feos.

El trabajo como letrista de cantautores pícaros, tipo Joaquin Sabina (aunque sea original), tampoco me sirven. Creo que lo que escriben no es poesía, sino, grosso modo, una artimaña de juegos de palabras, que si no eres muy tonto, no engañan a tu mente y menos a tu sensibilidad. Las letras poéticas son, las que guardan, al menos, un trasfondo verdadero, un trasfondo despojado de estereotipos y prejuicios por parte del que las escribe, y están escritas con alma, sin pretensiones.

Como ejemplo, copio una letra de Barbara (Monique Serf, 1930-1997), aunque todas sus canciones son poéticas o abstractas, elijo una de mis favoritas, que a su vez es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, “Le mal de vivre”. La canción original está escrita en francés, aquí copio una traducción de la misma:

Barbara - El mal de vivir

Llega sin avisar, tan sólo llega
Llega de lejos,
Se arrastra de orilla en orilla
Con la faz disimulada,
Y de pronto una mañana, al despertar
Se insinúa
Ahí está, se adormece
En las entrañas.

El mal de vivir
El mal de vivir
Que hay que vivir
Hasta el final.

Podemos colgárnoslo en bandolera
O como una joya en la mano
Como una flor en el ojal
O justo en la punta del seno
No necesariamente es la miseria
No es Valmy, no es Verdún
Pero son las lágrimas en los párpados
En el día que muere, el día que nace.

El mal de vivir
El mal de vivir
Que hay que apurar
Hasta el final.

Seamos de Roma o de América
Seamos de Londres o de Pequín
Seamos de Egipto o bien de África
O de la puerta de Saint-Martin
Todos alzamos la misma súplica
Todos recorremos el mismo camino
Que se hace largo cuando hay que hacerlo
Con nuestro mal en las entrañas.
Han querido comprendernos
Quienes nos alcanzan con las manos desnudas
No queremos escucharlos
No podemos, ya no podemos.
Entonces, solos en el silencio
De una noche interminable,
De pronto pensamos en ellos
En aquellos que no regresaron

Del mal de vivir,
Su mal de vivir
Que tuvieron que vivir
Hasta el final.

Y sin avisar llega
Llega de lejos,
Se ha paseado por las fronteras
Disimulando la risa
Y de pronto una mañana, al despertar
Se insinúa
Y os maravilla
En las entrañas

El gozo de vivir
El gozo de vivir
Oh, vívelo
Tu gozo, tu gozo de vivir.



La letra de la canción es absolutamente estremecedora, conmovedora como pocas; verdadera, poética, es también un poema. Además (y aquí quería llegar), aporta a la música una grandeza sin igual que atisbamos también en la traducción. Sin embargo, sin conocer la letra, ya nos podemos emocionar con ella. La canción es emocionante por sí sola, como muchas otras de Barbara y otros artistas. A veces las letras aportan a las canciones significados que hacen que éstas pierdan mucho. Otras veces, no aportan nada, nos quedamos igual; y hay otras que aportan aun más a la música, así lo comprobé personalmente con las letras de Barbara, nunca he necesitado conocer las letras para emocionarme considerablemente con las canciones; pero, al conocerlas, la belleza en esas canciones creció; no necesitaba ni necesito las letras porque su música es emocionante, el sonido de las palabras de Barbara recitadas/cantadas por ella, su voz, su piano, todo es un río que se agita.

Otro ejemplo de letra “poética o abstracta” podría ser “From the morning” del autor inglés nacido en Birmania, Nick Drake (1948-1974):

Nick Drake – From the morning

A day once dawned, and it was beautiful
A day once dawned from the ground
Then the night she fell
And the air was beautiful
The night she fell all around.

So look see the days
The endless coloured ways
And go play the game that you learnt
From the morning

And now we rise
And we are everywhere
And now we rise from the ground
And see she flies
And she is everywhere
See she flies all around

So look see the sights
The endless summer nights
And go play the game that you learnt
From the morning




Los textos o las letras que yo entiendo en este breve ensayo como “poéticas o abstractas”, son las letras conmovedoras que no caen en lo averiguable, letras a las que no se les acaban los matices, ni con los años, letras que superan nuestra comprensión, o que no podemos abarcar del todo con la inteligencia, y no porque no tengamos la capacidad, sino porque en ellas hay algo más que el pensamiento. Hay una esencia que es inabarcable de la que están impregnadas, y es tan real que no la podemos apurar nunca, al menos nunca del todo. Así, las letras no perecen con los años, no caducan. Como algunos poemas.



He querido publicar este pequeño ensayo como ejercicio de redacción personal. Sin más pretensión que compartir mis reflexiones. Gracias Edurne por las correcciones.





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3/12/09

Manifiesto


Gran cantidad de personas están copiando/pegando este manifiesto al que adhiero este blog. Saludos

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

* La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

* La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

* La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

* Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

* Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

* Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
* Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

* Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

* En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

26/11/09

We suck young blood


Nuestro deslumbrante mundo rico, de neones y edificios, marcado hoy por la llamada “era tencológica”, es, entre otras cosas, una celda de prisión para el espíritu, una cárcel tan sellada como la religión. Esto no es difícil de ver; la civilización se ha especializado en la materia, ha basado su productividad en la manipulación de materiales, pero no ha evolucionado nada en espíritu.
En los asuntos relativos al alma humana, a la psique, al deleite artístico, a la profundidad filosófica y en definitiva, a la búsqueda del sentido de la vida, el ser humano ha avanzado poco o nada en 3000 años. El querido hijo de Dios se ha especializado en la mezquindad, en la tortura, en la avaricia, en el rencor, en el poder mediático y económico, en la competitividad, en valorarse por encima de su propio juicio, en abusar de los animales, en contaminar los cielos y los mares, en la gula, en el vicio, en la traición, en la mentira, en la falsedad, en la especulación, en la producción desmedida, en el ridículo... Tantos son los atributos deleznables del homo sapiens... y no tantos los buenos; pero los buenos son naturales, y éste los ha ignorado olímpicamente.

Escribe el escritor húngaro Sandor Marai (quien se quitó la vida a la edad de 89 años y vivió con el siglo) (1900-1989):

“Los ideales en los que había aprendido a creer terminan en el basurero como deshechos inútiles, y el terror instintivo del rebaño planea por encima de los vastos terrenos de la civilización. La sociedad en que vivo es absolutamente insensible a los asuntos del espíritu e incluso, a los asuntos relativos al estilo humano e intelectual de la vida cotidiana. Los propósitos de mi época me llenan de desesperación; aborrezco el gusto de mis contemporáneos, sus deseos y su manera de divertirse, dudo de su moral y considero fatal y terrible el interés de la época en los récords, que satisfacen casi por completo a las masas. El hombre espiritual es un fenómeno único, obligado a refugiarse en las catacumbas, como hacían los monjes escribanos en la época de las invasiones bárbaras. Todas las demostraciones de la vida están impregnadas de un miedo trágico e inconfundible.”

Las palabras de Marai son claras y crudas. Y ciertas en profundidad.

Dejándose llevar por sus instintos más básicos, el hombre ha degenerado a su especie y pretende también degenerar a las demás, privándolas de la vida y del entorno.

El ser humano no ha entendido que es por naturaleza incapaz de comprenderse a sí mismo y al mundo, que Dios es una idea a la que sólo hay que ponerle nombre y atributos, y que justamente al hacerlo, esa idea se aplasta sobre sí misma.
Es difícil aceptar ciertas cosas. Estamos tan perdidos y solos, tenemos tanto miedo a morir; pero creo que hay que ser valiente y aceptar la miseria de nuestro espíritu. No creer en ningún Dios creado por el hombre, sino en el nuestro, o en ninguno. Porque la misma fe religiosa de fabricación humana no es más, como dije arriba, que una celda para nuestro espíritu. No es más que nuestra propia privación de libertad individual.
No se puede aspirar a ser libre sin liberarse primero por dentro.

Lo único, que en mi relativamente corta vida he encontrado que pueda sustituir la llamada fe religiosa, es el arte. El arte es la verdadera religión. Es el arte lo único que nos puede acercar a lo desconocido. Se lamenta uno cuando piensa que la gran mayoría de los seres humanos, sumidos en su actitud destructora y ofensiva sobre el mundo y sí mismos, entienden las artes como entretenimiento. La música o la pintura como entretenimiento. Como algo para “echar el rato”. Se apena uno de que dejen rienda suelta a esa forma de actuar, privándose así de las maravillas que cualquier arte esconde. Con la música especialmente, para mí. La música puede suplantar el concepto de Dios perfectamente. Ya hablaré de la música en otro ensayo que publicaré otro día.

El arte es tan importante, que para cualquier persona medianamente despierta significa la vida. Sin arte no tiene sentido vivir.
Hoy, charlando con alguien conocido, recordé un texto griego que guardé hace unos años. El texto fue escrito por el poeta griego del siglo III a.C., Leónidas de Tarento.
Me parece imposible describir con mayor atino, brevedad y belleza, tanta sabiduría.
Y este texto tiene miles de años, he aquí la evolución:


Infinito era el tiempo pasado al venir tú a la aurora
e infinito aquel que en el Hades te espera.
¿Qué porción resta, pues, de tu vida sino un solo punto
O algo más exiguo que un punto todavía?
Pequeña y angosta es tu vida y tampoco agradable
Resulta, sino triste, más que la odiosa muerte
Tal es pues la osamenta en que cuelga tu cuerpo; y empero
Al aire y a las nubes, humano, te remontas.
Pero ve cuán inútil es todo: en los cabos del hilo
La polilla devora la no tejida urdimbre.
Examina, pues, hombre, con celo tu vida y tus días
Y en una existencia sencilla reposa
Recordando en tu espíritu siempre, al tratar a mortales,
Con qué clase de paja se te ha fabricado.


Agrego a la entrada este tema musical de una de mis bandas de rock favoritas de todos los tiempos, Radiohead. La voz de Thom Yorke en este tema se raja, sangra. Es uno de los temas más infravalorados de este grupo, aunque para mi es de los mejores de toda su trayectoria. Elijo este tema en relación a nuestro mundo moderno, y los que lo rigen, que son, metafóricamente, “extraños seres ávidos de sangre jóven”.
Contigo, joven, queremos crear el mundo del mañana. Lavándote el cerebro y enterrándote el alma.

Radiohead – We suck young blood (your time is up)

21/11/09

A burnt lasagne and a cold, cold heart


El escocés Alan Davidson lleva más de 20 años tras un proyecto musical que sitúa la canción de autor en otro vértice conceptual, un estilo muy personal de crear canciones sencillas, sin pretensiones, muchas de ellas cargadas de humor, a veces un tanto negro. También escribe piezas musicales instrumentales pero la mayoría son canciones, canciones bizarras, extrañas. En un principio pueden parecer distantes, sin embargo tienen algo con lo que te sientes enlazado; y es que si hay algo que diferencia la música de The Kitchen Cynics (supongo que el nombre viene de The kitchen Cynic, una comedia cinematográfica norteamericana de los años 40) del resto, es el sentido del misterio.

Si tuviera que definir su música diría que es “música de casa” algo así como low-fi-pop-folk-psicodélico-minimal-casero, ya que reúne todos estos conceptos. Sus discos recuerdan al gran Syd Barret en su etapa en solitario. Se trata de piezas susurrantes, curiosas y originales, combinadas con poesía, una poesía un tanto oscura y surrealista, canciones que cuentan misterios de pequeños y lóbregos lugares. Pequeñas fábulas en verso, usando sonidos suaves y cuidados, ruidos, fondos perceptibles y adecuados bajo guitarras acústicas, sintetizadores que evocan al cosmos o flautas con efecto echo que suenan como imágenes de caleidoscopio.

Ha grabado numerosos discos, siempre usando una tecnología de “casa”, algún equipo grabador medio decente instalado en alguna habitación de alguna casa de Aberdeen en la gris Albión. De hecho, se notan muchas veces los descuidos en la calidad de sonido y en los arreglos de las canciones, se aprecia una “dejadez” en la producción, que desde mi punto de vista, aporta si cabe, más originalidad y personalidad al concepto de The Kitchen Cynics.
Por cierto, antes de que se me olvide, reseñar el nombre de William J. Schaff Jr., ilustre creador de portadas de discos de Kitchen Cynics y otros artistas. Ha creado portadas para Okkervil River, Songs: Ohia o Godspeed You! Black Emperor. Sus ilustraciones suelen rondar el estilo de la imagen que abre esta entrada del blog o esta otra titulada

Our Hands Have Been Used for Killing, My Lord

Compulsive Songwriting Disorder

Volviendo a Kitchen Cynics, los discos suelen contener numerosas canciones. Y es que Davidson es bastante creativo. En su myspace encontramos el proyecto “A Tune-a-Day with the Kitchen Cynics" a través del cuál, se comprometió a crear una canción al día, 365 días del año 2007, argumentando que no podía pagar su piso y necesitaba dinero. Y así lo hizo. Grabando un CD por mes y enviándolo a los abonados de esta hazaña musical, cuyo plazo de subcripción finalizaba antes de la navidad de 2006. Estas grabaciones son difíciles de conseguir, algún usuario hay por soulseek compartiendo algunos de los meses. Yo sólo tengo el de febrero. Incluye 28 canciones, portada, títulos y datos de carátula. Pero la cosa no queda en la anécdota; Davidson ha publicado bajo este seudónimo una auténtica multitud de trabajos. Y me consta que no los tengo todos, aquí podemos ver su discografía “¿completa?". Algunos discos los ha publicado con sellos, pero la mayoría los ha autoeditado. Por ejemplo “My Gothic novel” del año 2000 lo publicó con Pink Lemon en 2001. El disco que voy a compartir en esta entrada “Parallel dog days(en la imagen) es auto publicado. Aunque se publicó en 2003 por Secret Eye Records siendo la primera vez que publicaba en estados unidos. El álbum es una especie de recopilación de canciones de diferentes etapas. 20 cortes sin desperdicio. Temas como “The Turnstone”, “The place you hid”, “Another little death”, “The king and queen of belmont street” o “A burnt lasagne and a cold, cold heart” son misteriosas canciones folk que parecen cantadas/contadas por un juglar extraño que llegase de una época desconocida. En temas como “Chinese whispers”, “Fossil song” o “Life is getting sweeter”, Davidson experimenta con sonidos espaciales, psicodélicos y electrónicos; a veces cerca del indierock o el rock industrial. Temas que apenas llegan a los 3 minutos la mayoría. Diferentes entre sí, pero marcados por su sello y su peculiar voz a modo de susurro. Conocí este proyecto hace 4 o 5 años a través de una web que recopilaba grupos de psicodelia sesentera y proyectos actuales de prog/rock, psicodelia, folk etc.. en esa onda. El primer disco que conseguí fue precisamente este "Parallel dog days" y estuve escuchándolo durante todo el año 2005. Luego machacando en soulseek, eMule y google me hice con 11 discos en total que he ido conociendo paulatinamente estos últimos años. A pesar de estar obviamente relacionados entre sí, cada disco tiene sus particularidades. Otro de mis favoritos es el que he mencionado más arriba "My gothic novel".

En definitiva, canciones compuestas en casa por este poeta de los secretos fabulosos y oscuros. Como maquetas caseras de una extraña belleza, que te acercan a pequeños grandes mundos, minimales y surrealistas, muy sutiles y sobre todo misteriosos.

En Megaupload

Más info:
http://www.myspace.com/kitchencynics
http://singersong.homestead.com/TheKitchenCynics.html