4/1/10

Breve ensayo sobre la música II


El universo es música

Cuando publiqué Breve ensayo sobre la música, tuve la sensación de haber escrito algo denso, difícil de digerir. De algún modo me sentí en deuda con quienes leyeron, no tanto por no haber sido claro como por no haber sido extenso, es en parte por esto que publico ahora una extensión, una segunda parte; una especie de segundo capítulo. He querido citar otros autores, transcribir otros textos y recomendar algún libro. De hecho, y así quiero empezar, recomiendo un libro en torno al cual voy a girar durante esta segunda parte de este ensayo. Se llama "La estética musical desde la antigüedad hasta el siglo XX". El autor es Enrico Fubini, uno de los musicólogos y expertos del pensamiento musical más importantes de nuestro continente. Las páginas de Fubini suponen un claro, conciso, didáctico y revelador repaso por el pensamiento musical desde la antigua Grecia hasta nuestros días. De líquida lectura y directo, sin demasiada opinión (aunque se puede ver, en lo inevitable); es más que una jugosa referencia para todo aquel que se interese por el pensamiento musical.

A mí, personal y especialmente, me interesa el pensamiento musical en la época del Romanticismo. Básicamente por dos razones: en primer lugar porque me parece el más fértil de los periodos en este campo; los textos sobre la música están llenos de poesía, son, naturalmente, más oníricos, más cálidos y sobre todo más infinitos. Y en segundo lugar porque está más cerca (generalmente) de mi punto de vista y de mi estilo de pensamiento. Me identifico más con los textos de pensadores, músicos, poetas, filósofos etc... de éste periodo que con los de ningún otro. Ya que, en etapas anteriores, fueron más los pensadores los que osaron escribir y categorizar a la música. Valgan como ejemplos

Pitágoras: la música es matemática, se convierte en su doctrica al descubrir y expresar aritméticamente los intervalos de la escala musical, como las razones entre los números 1,2,3 y 4, descubren que existe un orden y una organización numérica en la naturaleza del sonido.

Platón: “La melodía se compone de tres elementos: palabra, armonía y número... El número y la armonía se han hecho para las palabras". "Toda conversación sobre la música debe llevar a lo hermoso” y "Que la educación se mantenga pura, para que nada sea innovado en la gimnástica ni en la música... No se puede tocar a las reglas de la música, sin alterar las leyes fundamentales de la gobernación".

En la Edad Media, el salto a la polifonía y el humanismo, el Ars Nova

Guido de Arezzo: “Es inmensa la distancia que hay entre músicos y cantores; estos cantan, aquellos conocen cuanto constituye la música. Al que hace lo que no sabe se le puede definir como bestia".

Fubini, durante el recorrido histórico por el pensamiento musical, llega al romanticismo citando autores como Beethoven, Mozart o Chopin.



Y habla de E.T.A Hoffmann (1776-1822), ilustre escritor, pensador, pintor, tenor y compositor alemán, bastante importante. Yo sólo conocía su faceta como escritor, gracias a El Hombre de arena. Publicó sendos textos sobre la música.

Escribe Hoffmann:

"¡Qué cosa sublime no es la música, tan sublime como profundo e inescrutable es su misterio! ¿No vive a caso en el espíritu mismo? ¿No lo colma de dulcísimas imágenes oníricas arrastrandolo a una vida diferente, luminosa, ultraterrenal, donde el hombre encuentra refugio de las deprimentes penas de este mundo? Si: una fuerza divina lo invade entonces. Y quien se abandona con infantil pureza de sentimientos a las solicitudes de la fantasía aprende a hablar el lenguahe del romántico, mundo sin explorar de los espíritus , y evoca inconscientemente (como el aprendiz de brujo cuando lee en voz alta el libro del maestro) hileras de ángeles y de demonios maravillosos se mueven alrededor del mundo como aéreos séquitos de danzantes, suscitantdo una palpitación de infinita nostalgia que nadie alcanza a percibir".

Hoffmann poseía una profunda visión histórica de la música y esto se hace notar en sus textos, confiriéndole a la música definiciones atemporales. Las definiciones de música más cercanas las encuentro en lo literario, y en el periodo romántico; como no es posible definirla, todavía no lo hemos conseguido y posiblemente no lo consigamos nunca, me decanto por estas definiciones poéticas llevadas al papel tras ser atravesado por la grandeza de este arte sinigual. Por eso siempre he preferido hablar de música con poetas que con músicos.

Sigo transcribiendo a Hoffmann, en este caso refiriéndose a Beethoven:

"Rayos de luz inflamados surcan la noche negra de este reino. Gigantescas sombras fluctuantes nos acosan y nos comprimen cada vez más y nos asfixian, pero sin extinguir la pena de la infinita nostalgia en la que reincide, y mediante la cual se libera de todo compromiso, cada improvisado ímpetu de alegría canona. Solamente con esta -que resume en sí misma, pero sin destruirnos, el amor, la esperanza y la alegría y que parece que quisiera rompernos el pecho con el tumultuoso unísono de todas las pasiones que se han fundido a la vez-, solamente con esta pena continuamos existiendo arrebatados por el éxtasis de la profecía".



En la primera parte de este ensayo intenté explicar cómo la músca alcanza nuestro espíritu y mueve los afectos de forma pura, y de forma más directa que ningun otro arte. Luego he descubierto otros textos que lo explican quizá con mayor claridad y belleza. Por ejemplo, la escritora parisina de origen suizo Madame de Staël (1767-1817) escribió:

"De todas las bellas artes, la música es la que influye más directamente sobre el espíritu. Las demás artes nos dirigen hacia esta o aquella idea; solamente la música se introduce en el manantial más íntimo [del que brota] la existencia, transformando radicalmente nuestra disposición interior. [...]; parece como si, al escuchar sonidos puros y deliciosos, estuvieramos a punto de captar el secreto del Creador y penetrar en el misterio de la vida. Ninguna palabra puede expresar esta impresión, ya que las palabras derivan de impresiones originales, de la misma manera que los traductores [se encauzan] sobre las huellas de los poetas. La falta de determinación de la música se presta a todos los movimientos del alma y, de este modo, cada cual cree descubrir una melodía como en una estrella nítida y tranquila durante la noche, la imagen de cuanto desea en este mundo".

Fubini tampoco se olvida de Stendhal
(Henri Beyle 1783-1842), otro ilustre que dedicó parte de su producción a la música. (Sindrome de Stendhal, Luismi lo citaba en los comentarios de la entrada sobre Nick Drake). Stendhal vivía la música con notable pasión, no poseía conocimientos profundos sobre su "ciencia", sin embargo dejó muchos textos dejandose llevar por su naturaleza sublime; no por ello obviandose o excediendose en su exaltación; los textos son perfectamente admisibles desde cualquier punto de vista. Y es que para los románticos, la música constituye la concidión ideal y perfecta del arte. Stendhal no fue ni crítico musical, ni historiador musical, ni músico. Quizá era un poco de todo esto.

"La buena música -afirma Stendhal- no se equivoca y va derecha al fondo del alma en busca del dolor que nos devora". "Siempre que haya en algún lugar del mundo soledad e imaginación, se manifestará, más tarde o más temprano, el gusto por la música". "Los reflejos del arcoiris no son más delicados ni se deslucen con mayor facilidad que los reflejos de la música, desde el instante en que todo su encanto se basa en la imaginacion y en que la música no tiene en sí nada de real".

Se ha dicho que le siglo XIX es el siglo de la música. Y, ciertamente, es el período donde se publican más escritos sobre música y donde adquieren mayor difusión, textos de músicos y hasta de literatos, poetas, filósofos; los hombres de la cultura en general, escriben en este periodo sobre música.

Escribe Johann Paul Richter (uno de los escritores preferidos de Schumann):

"Oh música!, ¿eres tú la que traes pasado y futuro tan cerca de nuestras heridas, con tus abrasadoras llamas; el arte que porta la brisa vespertina de esta vida o el aire matutino de la vida futura? En verdad tus ecos son sutiles acentos que los ángeles recogen de los alegres sones del otro mundo, para traer a nuestros mudos corazones, a nuestras solitarias noches, el pálido canto primaveral de los altos vuelos celestiales".

La músca es pues, el eco de un mundo desconocido, de una "dimensión paralela"; quién sabe (y aquí pienso en Jung y su inconsciente colectivo), quizá la música, (la música in essentia, en el sentido que la define Schopenhauer, que luego transcribiré), quizá esa fuerza o energía latente, esté en el "otro mundo", ese otro mundo al que pertenece la fuerza creadora, la voluntad. Lo que hay detrás de la representación, tras del velo de maya. La esencia de la existencia. Quizá la música esté ahí. Y las obras grandes y los artistas grandes sean "agraciados" con una porción alta de capacidad creadora, o contacto inconsciente con esa otra "dimensión", la voluntad; la voluntad de todo cuanto existe. La meta del hombre inquieto podría ser, adentrarse cuanto más mejor dentro de esta otra dimensión, de la que está hecho todo, pero como energía íntima, como voluntad, no sólo como representación.

Ya lo dije en el primer capítulo de este ensayo, la música:
"aquello que nos acerca de modo más directo a lo que quiera que haya al otro lado de nuestra comprensión del mundo". Sigo pensando así.

Dejando el libro de Fubini a un lado (lo retomaré en el siguiente capítulo), quiero destacar que de las definiciones y divagaciones varias que he leído a lo largo de mi vida sobre la música, no he encontrado otras más agudas (ni, para mí, más acertadas
), que las estructuras filosóficas de Arthur Schopenhauer. El llamado "filósofo pesimista" (cosa que no entiendo muy bien, pienso que no fue pesimista en su filosofía y esto me lleva a pensar que no se le entiende bien, o, más concretamente, que no se le quiere entender), busca, se sumerge, se adentra en la voluntad, concibe la música como el arte mayor y la sitúa como el arte más sublime de todos. En lo más alto de la pirámide que acaba, en el otro extremo, con la arquitectura. Aunque explica también como estas dos artes albergan factores en común.

Escribe Schopenhauer en Sobre la metafísica en la música (El mundo como voluntad y representación):


"La música constituye por sí sola capítulo aparte. En ella no encontramos la imitación o reproducción de una Idea de la esencia del mundo; pero es un arte tan grande y magnífico, obra tan poderosamente sobre el espíritu del hombre, repercute en él de manera tan potente y magnífica, que puede ser comparada a una lengua universal, cuya claridad y elocuencia supera en mucho a todos los idiomas de la tierra.

En ella hay que ver algo más que un exercitium arithmeticae occultum nescientis se numerare animi de que Leibniz la calificó, con gran razón, sin embargo, en cuanto él no consideraba más que su significación exterior e inmediata, su corteza. Si el contento que la música nos produce no fuera otra cosa se podría comparar a la satisfacción que experimentamos cuando resolvemos un problema matemático, y no sería aquel íntimo gozo con que se expresa en nosotros una voz interior. Desde nuestro punto de vista, que está caracterizado por el efecto estético, tenemos que reconocerle una importancia mucho más seria y profunda y que se refiere a la esencia interior del mundo y de nuestro yo, y en este respecto, las relaciones numéricas en las cuales se resuelve no deben considerarse como lo significado, sino como el signo."

-Esto es especialmente destacable,
Schopenhauer nos advierte de no confundir los números en la música con la explicación o singnificado de ésta-

"Pues con relación al mundo, deben conducirse, en cierto modo, como la representación a lo representado, como la copia al modelo, y esto lo deducimos por analogía con las otras artes, a todas las cuales es propio este carácter. Su efecto sobre nosotros es semejante al de éstas, aunque es más poderoso, más rápido, más necesario e infalible. Al mismo tiempo, aquel aspecto de imitación de la naturaleza debe ser muy íntimo e infinitamente verdadero y adecuado, puesto que es comprendida instantáneamente por todo el mundo, mostrando una especie de infalibilidad por el hecho de que sus formas son susceptibles de reducción a reglas perfectamente exactas y que se expresan en números, reglas de las cuales no se puede apartar sin dejar de ser música ipso facto. Sin embargo, la semejanza entre la música y el mundo, el aspecto bajo el cual la música puede ser una imitación o reproducción del mundo, es algo profundamente oculto. En todos los tiempos se ha cultivado la música sin adquirir conciencia clara de esta relación; contentándose con comprenderla inmediatamente y renunciando a concebir en abstracto la raíz de esta comprensión inmediata.

[...] La música no es, en modo alguno, la copia de las Ideas, sino de la voluntad misma, cuya objetividad está constituida por las Ideas; por esto mismo, el efecto de la música es mucho más poderoso y penetrante que el de las otras artes, pues éstas sólo nos reproducen sombras, mientras que ella esencias. [...] Y como es de esencia en el hombre sentir deseos y satisfacerlos y volverlos de nuevo a sentir para continuar así indefinidamente, así como la dicha y el bienestar del hombre no consisten más que en este paso del deseo a su cumplimiento y viceversa, cuando se verifica rápidamente, puesto que el retraso implica dolor y la falta de deseos hastío y languidez, del mismo modo es de esencia en la melodía el vagar en mil direcciones, apartándose sin cesar del tono fundamental para marchar no sólo hacia los grados armónicos, la tercia o la dominante, sino hacia cualquier grado, hacia la disonante y los intervalos aumentados para volver siempre al tono fundamental. Por medio de estas evoluciones, la música nos pinta las innumerables formas de los deseos humanos y expresa también su cumplimiento, volviendo a un grado armónico y mejor al tono fundamental o tónica. La obra del genio consiste en la invención de la melodía, en el descubrimiento de los más profundos secretos de la voluntad humana, y su acción, aquí más que en parte alguna, es independiente de toda reflexión, de toda intención deliberada, pudiendo decirse de ella que es una inspiración. El concepto, aquí como en todas las regiones del arte, es estéril; el compositor nos revela la esencia interior del mundo y expresa la más honda sabiduría en un lenguaje que su razón no comprende, de aquí que en el compositor, más que en ningún otro artista, el hombre esté completamente separado del artista y sea distinto de él.

[...] Podemos considerar la naturaleza y la música como dos expresiones distintas de una misma cosa que es el lazo de unión entre ambas y cuyo conocimiento es imprescindible para entender dicha analogía. La música es, pues, en cuanto expresión del mundo, un lenguaje dotado del grado sumo de universalidad que respecto a la generalidad del concepto se conduce como éste a las cosas particulares. Pero su generalidad no es en modo alguno la generalidad vacía de la abstracción, sino que tiene otra naturaleza completamente distinta y va unida a una determinación absolutamente clara. Por esto se parece a las figuras geométricas y a los números que como formas generales de todos los objetos posibles de la experiencia y aplicables a priori a todas las cosas no son, sin embargo, abstractos, sino intuitivos y completamente determinados."

Arthur Schopenhauer vivió en el periodo romántico, aunque no se si podríamos incluirlo en este movimiento en tanto a su actitud intelectual.
Quiero recomendar este libro (El mundo como voluntad y representación) como obra mayor de su sistema, como pilar del pensamiento europeo y como gran creación literaria, pues Schopenhauer, a diferencia de la gran mayoría de los filósofos, fue un excelente escritor.



Concluyo esta segunda parte del breve ensayo sobre la música, en el que, sobre todo he querido citar definiciones y reflexiones que para mí son pilares de mi concepción de este arte sublime (aunque sea parcialmente), con una frase del propio Arthur Schopenhauer con la que no puedo estar más de acuerdo.

"La música es un ejercicio de metafísica inconsciente, en la cual el espíritu no sabe que hace filosofía."

7 comentarios:

Anónimo

Me encanta lo que puedo ver de tu inmensa concepcion de la musica. Interesantes los dos ensayos espero que publiques mas, gracias por los clasicos, saludo desde Argentina.

Ahab

Hola, gracias por comentar. En cuanto al ensayo sobre la música, quiero escribir mas partes después de esta. Sobre los "clásicos", si te refieres a las piezas musicales: de nada. Un placer compartir piezas tan poderosas.
Un saludo

Anónimo

La musica, lo que acerca mas a lo desconocido, de acuerdo contigo,que seria del ser humano sin musica, imposible vivir sin musica, saludos

Emil Sinclair

Muy buenas citas y piezas. Me gustan estas entradas, aunque en esta última he echado un poco en falta palabras tuyas, supongo que porque las has encontrado en otros escritores y como dices son parte de los pilares de tu pensamiento.
Cuando leo esto cada vez comprendo más la edad para la música (el por qué cierta música, cierto compositor o cierta canción capta tu atención en una determinada edad o tiempo y luego deja de hacerlo) y por qué los primeros nocturnos de Chopin son los que más me conmueven (por lo que he leido por ahí los empezó a componer con 19-20 años. Como sea información erronea se mederrumba mi teoría). Cuando el compositor saca la música de su alma, expulsa su interior a través de ella y creo que conmueve más a aquellos más cercanos a su pensamiento. El espíritu, el pensamiento, los deseos, la voluntad humana, evoluciona más o menos igual en la mayoria de la gente con el paso del tiempo. Pero no sé tendría que pensar más sobre ello y contrastarlo.
Lo malo del blog es que no se puede conversar y aclarar ideas. Los tuentimensajes, e-mail o comentarios en blog son demasiado lentos, pierdes el hilo de un dia para otro, y lo que hoy podía tener sentido, mañana quizá no.
Ya me has dejado con ganas de leer la próxima entrega.

Ahab

Gracias por comentar Emil Sinclaire , bienvenido al blog. Claro, en realidad se ha escrito tanto y tan bien.. poco tiene uno que decir que no se haya dicho ya mejor; como en la música.

Escribiré más entregas.

Me alegra que te guste el ensayo y que te incite a pensar y encontrarte nuevas perspectivas. Sobre "perder el hilo" no te preocupes por eso, el tiempo pasa y los pensamientos y las concepciones se ordenan. Al principio, cuando algo es nuevo y penetra dentro de nosotros, nos parece un tanto indefinido, nos anonada de alguna manera, pero luego se ordena y se "supera", por eso lo más importante es que se produzca el impacto. Luego solo es cuestión de tiempo.

Saludos

"Abraxas" :)

Anónimo

interesantes las reflexiones sobre la musica, por cierto, algunos enlaces del ensayo no funcionan

Ahab

Gracias por comentar y avisarme. Ya funcionan todos.