28/2/10

El loco de la colina



En la frontera entre Inglaterra y Gales hay una extensa colina llamada Hergest Ridge. Colinas verdes superpuestas, silenciosas e inspiradoras. Tienen que ser inspiradoras, pues allí se recluyó Mike Oldfield, durante el éxito colosal de Tubular Bells, para alejarse de la presión mediática y la popularidad que no podía soportar psicológicamente. Allí compuso (no grabó) una de sus mejores obras, y una de las mejores obras musicales de la década de los 70: Hergest Ridge. Publicada en agosto de 1974. Fue la única publicación que pudo quitarle el puesto número 1 en las listas a Tubular Bells (TB). Durante bastante tiempo las listas estuvieron encabezadas por dos creaciones del mismo autor. Un hecho inédito. Aunque quizá esas ventas, más que al contenido del disco, se debieran (por entonces) a la fama del álbum predecesor, ya que Hergest Ridge es un álbum mucho menos "masivo" que TB, anticomercial en realidad, pero Oldfield era un fenómeno de masas, a pesar de hacer música de culto.

Aunque el contenido de la obra musicalmente es absolutamente distinto de TB, Oldfield mantiene el mismo formato, dos piezas de más de 15 minutos de duración, cada una sin interrupción. Fue grabado en los estudios The Manor y Chipping Norton con la asistencia en la producción de Tom Newman y mezclado en Air London.

Hergest Ridge (Reino Unido)
La obra es, para mí, sencillamente deliciosa. La conocí porque me regalaron el cassette original cuando tenía 12 años, junto a otras dos obras de Mike Oldfield, concretamente el recopilatorio en versión básico Elements y el álbum (recientemente publicado por entonces), Tubular Bells II. Esos tres discos me marcaron para siempre. Con esa edad estaba sumido en una música tan inerte y desprovista de vida como es la música Dance electrónica de los 90. Así al principio, estas obras (especialmente Hergest Ridge) me chocaban en ciertos sentidos; acostumbrado a escuchar ritmos y melodías perfectamente cuadrados y fríos, mecánicos y exactos, ciertos pasajes de Hergest Ridge me parecían "desacompasados", como "dispares". Pero esas sensaciones de "desorden" no tardarían en desaparecer.

Solía escucharlo por las noches, mirando la ventana en verano, o en invierno con los ojos cerrados, para dormir, aunque casi nunca conseguía dormir sin terminar de escuchar l
a cinta. Llegué a amar esa música pronto, a conmoverme profundamente, y cuando uno se conmueve profundamente con esa edad queda marcado para siempre. Era una odisea cada vez que lo escuchaba, hubo rachas que deseaba que llegara la noche, para no ser interrumpido en ningún momento y adentrarme en el mundo Oldfield, para 'subir a la colina'. Para sentir sensaciones que nunca había conocido antes escuchando música.

Mike Oldifeld
fue por entonces un músico bastante original, su anterior etapa junto a su hermana en el duo
The Sally Angie, y su (al parecer in
nata) disposición para el folk, le otrogaron una habilidad y una sensibilidad especial para tocar la guitarra acústica de acompañamiento; de esto se valdría para crear las armonías y acompañamientos de arpegios tan deliciosos que podemos escuchar en discos como éste.

Al ser un músico desprovisto
de estereotipos comerciales, de movimientos de "moda" y de todo cliché de la cultura popular moderna, desarrolla unos inventos musicales realmente interesantes, tomando influencias de músicas africanas ancestrales o creando melodías que parecen acuñar en su entraña las esencias de la música clásica europea. Además, también se curtió en el rock y nunca fue un género lejano para él, (había tocado en la banda de Kevin Ayers,The Whole World, como destacado bajista). La combinación es asombrosa en discos como TB, Hergest Ridge u Ommadawn.


Oldfield se vale de una gama de instrumentos considerable, como ya sería habitual, para crear la obra; interpretando su composición con guitarras acústicas, bajos, farfisa, glockenspiel, gong, mandolina, cascabeles, guitarra española, guitarra eléctrica, campanas tubulares y otros muchos instrumentos usados de forma sutil. El disco alcanza a veces el minimalismo más bucólico. Frágiles hilos musicales que se enlazan unos con otros, como hierba enrevesada. Percusiones minimalistas, hay momentos estremecedores.

Las voces que aparecen, como en los primeros discos de Oldfield, están usadas a modo de instru
mento. Así ha entendido Oldfield la voz humana, más allá de expresar ideas en textos para cantar, las expresa sólo con la música, se me viene a la mente una frase de Gustav Mahler:

"
Si un compositor pudiera decir lo que tenía que decir con palabras no se molestaría en intentar decirlo con música".

Eso hace Oldfield, las palabras nunca han sido su fuerte. Desde que empezó a mermar su producción, creando pop masivo en los 80, la mayoría de las letras son bastante pobres, muy lejos de la latitud de la música. Pero en las obras tempranas, en las grandes obras épicas de este compositor y multinstrumentista británico, las voces suenan a modo de instrumento, en forma de coros, usando palabras desconocidas, de lenguas muertas o casi extintas, o directamente se inventa las palabras buscando únicamente su fonética. En este disco lo hace. En la parte II, por ejemplo, entre los minutos 3'14 y 5'07 podemos escuchar un maravilloso coro cantando estas palabras:

Borda, Dee-ena, Labarto, Oncorta, Dolmonya, oh Resto, Recara, ah Reste Mena

El álbum puede resultar un tanto "lineal" en las primeras escuchas, pero luego se descubre que, lejos de eso, ofrece una amplia variedad de partes y subidas y bajadas de instensidad.

Leo en una entrevista a mediados de los 70, estas palabras de Oldfield, respecto a la "linealidad" de Hergest Ridge en contraste con la multitud de formas diferentes de Tubular Bells:

"It's basically not more than six different tunes and the tunes are related, so the whole thing is related. Also, if you want to get anything out of it, you've got to really listen to it. There's lots of things hidden, things that may seem meaningless, but they do have a meaning, a musical meaning. And just the general texture is so comforting"

También en la cara B nos topamos con una parte bastante extravagante, elogiada por la gran mayoría de seguidores de Mike Oldfield y que algún crítico llamó por entonces "La tormenta eléctrica". Se trata de un fragmento de la recta final de la parte II, en el que suenan 96 pistas de guitarra a la vez interpretando una misma melodía. 30 guitarras grabadas y luego dobladas, además de bajos eléctricos doblados, a través de 'fuzz-boxes'.

Para mí, al margen de lo que puede expresar o no el concepto musical de ese fragmento de la obra (si Oldfield quiso expresar esto o aquello, si representa un contraste con el resto de la obra y aporta fuerza al concepto general de la misma, además de ser una hazaña experimental interesante), es la parte más desafortunada del disco. Es un disco delicioso, que dibuja una línea general hermosísima y sutil, y cuando llega a la "tormenta eléctrica" se produce verdaderamente eso, una tormenta! Un nubarrón de repente, en mitad de un cielo azul y limpio, un nubarrón, desde mi punto de vista, demasiado exuberante. Al principio me gustaba mucho, pero con los años para mí ha perdido mucho valor.
El resto de la obra (la tormenta sólo dura unos minutos), es conmovedora. Perfecta para escuchar en invierno y en las noches de verano.

Hace poco estuve en la serranía de Ronda, en un pueblo de la zona, en la frontera con Cádiz, llamado Cortes. Durante el viaje (íbamos a tocar allí esa noche), me acordé bastante de este álbum; paradójicamente, esas zonas de montaña y esos pueblos tan verdes, ese ambiente pastoril en la Andalucía profunda me llevaron hasta Hergest Ridge. El álbum que quiero compartir hoy. Uno de mis discos preferidos, al que siempre he vuelto tarde o temprano y que ando escuchando recientemente.

Existen dos versiones, la primera, de 1974, y una posterior, ya que Oldfield revisó la obra en 1976 con motivo del lanzamiento de la caja Boxed. Desde entonces se vende sólo la revisión, la reedición del 76 fechada en 1974. Hay mucha gente que no ha oído la original. Aunque las modificaciones son minúsculas, no se aprecian serias diferencias, salvo algunos arreglos pequeños que no afectan a la estructura general.

En abril de este año 2010 Universal ha previsto el lanzamiento del álbum. Esta reedición incluirá también la versión original.

Hergest Ridge (1974) versión original - en Megaupload
Hergest Ridge (1976) versión más famosa revisada - en Rapidshare

*Saludos a la gente de www.mike-oldfield.es



15/2/10

Push me back in to a tree



"And the love we hold,
and the love we spurn,
will never grow cold
only taciturn."

________________

En 2004 me llevé la sorpresa del año cuando encontré la voz y la música de Joanna Newsom. Esta joven norteamericana nacida en Nevada en 1982, se interesó por la música cuando no tenía uso de razón; con apenas 2 o 3 años de edad ya mostraba gran inquietud por instrumentos musicales, especialmente por el Arpa. Pero no conseguiría tocarla hasta los 8; hasta entonces, bajo recomendación de su profesor, estuvo aprendiendo a tocar el piano, el cual domina también.

Al principio, en su adolescencia temprana, probó con algunos grupos alternativos como The Pleased o Golden Shouders. Pero no tardaría en darse cuenta de que en su interior hay algo demasiado poderoso para enjaularlo en intentonas con grupos adolescentes y emprendió su viaje como solista. Primero grabó dos demos caseras bajo los títulos de Walnut whales (2002) y Yarm and glue (2003). Después se fue de gira con Will Oldham y el resto vino rodado, ficha por Drag City Records en 2004, graba y publica su primer disco de estudio. Uno de los mejores discos de 2004 y de la década pasada: The milk eyed mender. Un disco cargado de buenas canciones neo-folk naíf, nos invita a adentrarnos y pasear por una especie de cuadro habitado por personajes de Hans Christian Andersen; fairytales y fantasía sumergidas en una pureza infantil que resuena a frutos, hierbas, lagos, bosques y nieve, mucha nieve. Me recordó a Vashti Bunyan, antes de que se fuera con Donovan, en Just another diamond day (1970).

Cuando escuche a Joanna por primera vez me chocó un poco su voz, es extraña, muy peculiar;
a mucha gente no le gusta (no se han dejado alcanzar por ella), al principio me pareció una especie de niña pija chilloteando por doquiera, nada más lejos. No tuve que escucharla mucho más para habitar sus canciones. Elegantes, sencillas, finas, cultas, con gusto y llenas de color. En casi todas se acompaña únicamente del arpa, aunque se vale de otros instrumentos también, como el piano, por ejemplo en "Inflamatory Writ" (los acordes finales de esta canción los andan pasando ahora en los separadores de la Sexta televisión).

Para mí Joanna Newsom es más una artista exterior que interior, parece como si diera más por fuera de lo que es por dentro, pero esto ocurre con muchos músicos, esto ya lo atisbó Schopenhauer, a quien le doy la razón, en El mundo como voluntad y representación refiere que en el ámbito musical, el artísta puede estar separado de la persona de forma más clara que en la mayoría de las demás artes. En la poesía por ejemplo, la mayoría de los poetas son por lo general gente inteligente, culta, leída; pero en la música esto no es necesario; así hay innumerables músicos de calidad que apenas han leído, muchos cantantes de voces deliciosas sin cultura de ningún tipo, sin apenas conocimientos, sin que esto suponga handicap alguno en la expresión artística; aunque Joanna sí manifiesta una cultura considerable, de formación musical teórica, de conocimiento histórico y habilidad con las palabras, además de un gusto desarrollado y bastante refinado. Ha conseguido y aun consigue emocionarme, tiene un don, algo especial, ese don de artísta que consigue trasmitir algo en cierta medida grande, poderoso, a través de la sencillez del folk, que es el ámbito en el que expresa todo lo que hace. Nunca deja de ser, por todos sus signos, neo-folk norteamericano, un género que, como ya he dicho alguna vez en este blog, permite muchas posibilidades. La mayoría de los temas de The milk eyed mender, prestandoles la debida atención y entregándonos lo suficiente, consiguen imprimirnos algo, algo nos insertan en el alma, algo nos convence y nos acaricia sin saber muy bien qué es. Canciones como This side of the blue, En Gallop, Peach Plum Pear o The book of right on me acompañaron en inmumerables tardes de la década pasada.


Sprout and the bean (videoclip)


Teniendo en cuenta la edad con la que publicó su primer álbum (apenas 22 años), y también teniendo en cuenta la personalidad naíf de su música en "superficie", sorprende cuando revisamos las letras: son poemas, una poesía ensoñadora, no exenta de madurez y llena de recovecos metafóricos, frágil, bucólica, como un cachorro de tigre, poderoso y tierno.

Tras el considerable éxito en la escena independiente que cosechó con The milk eyed mender, Joanna siguió progresando, supongo que todos los que nos sorprendímos con el álbum debut esperábamos algo parecido en la siguiente referencia con Drag City. Pero no fue así. Joanna sorprendió una vez más con Ys (2006). Un disco mucho más maduro que el anterior. Incluye menos canciones, aunque casi todas son bastante largas, a esto no nos tenía acostumbrados. Temas de 9 y 11 minutos de media. Este disco es a todas vistas mejor que The milk eyed mender. Aunque al primero le guardo un cariño especial. Ys, cargado de arreglos orquestales, alusiones instrumentales orientales y africanas, es más denso, ya no es un cuadro bucólico y colorido. Esto ya es más serio en todos los sentidos.

Aquí la vemos en
The First Unitarian Church Sanctuary - Philadelphia, en noviembre de 2006, interpretando la que para mí es la mejor canción de su repertorio y una de las mejores de la pasada década, fantástica canción, emocionante, es una avalancha de sensaciones e imágenes

Sawdust and diamonds (live at First unitarian church)



Se sorprende uno a sí mismo (mirandola actuar), con cierta sonrisa de gratitud y cercanía. Es lo que su figura, su forma de interpretar, su "halo" etéreo, nos evoca. Es cuestión de dejarse atrapar por este angelito musical, nunca está de más surcar las nubes por un rato de vez en cuando. Tengo que decir que los vídeos de directos que hay por youtube son la única manera de verla actuar, y por mala suerte ninguno le hace justicia a su sonido. Es por eso que invito a escuchar la canción aquí, en goear, a poder ser con los ojos cerrados y audífonos. (¿Hay una manera mejor de escuchar música?)



from the top of the flight
of the wide, white stairs
through the rest of my life
do you wait for me there?

there's a bell in my ears
there's a wide white roar
drop a bell down the stairs
hear it fall forevermore

drop a bell off of the dock
blot it out in the sea
drowning mute as a rock;
sounding mutiny

there's a light in the wings, hits this system of strings
from the side while they swing;
see the wires, the wires, the wires

and the articulation
in our elbows and knees
makes us buckle as we couple in endless increase
as the audience admires

and the little white dove
made with love, made with love:
made with glue, and a glove, and some pliers

swings a low sickle arc
from its perch in the dark:
settle down
settle down my desire

and the moment I slept I was swept up in a terrible tremor
though no longer bereft, how I shook!
and I couldn't remember

then the furthermost shake drove a murdering stake in
and cleft me right down through my center
and I shouldn't say so, but I know that it was then, or never

push me back into a tree
bind my buttons with salt
fill my long ears with bees
praying: please, please, please
love, you ought not!
no you ought not!

then the system of strings tugs on the tip of my wings
(cut from cardboard and old magazines)
makes me warble and rise like a sparrow
and in the place where I stood, there is a circle of wood
a cord or two, which you chop and you stack in your barrow

it is terribly good to carry water and chop wood
streaked with soot, heavy booted and wild-eyed
as I crash through the rafters
and the ropes and pulleys trail after
and the holiest belfry burns sky-high

then the slow lip of fire moves across the prairie with precision
while, somewhere, with your pliers and glue you make your first incision
and in a moment of almost-unbearable vision
doubled over with the hunger of lions
"hold me close," cooed the dove
who was stuffed now with sawdust and diamonds

I wanted to say: why the long face?
sparrow, perch and play songs of long face
burro, buck and bray songs of long face!
sing: I will swallow your sadness and eat your cold clay
just to lift your long face

and though it may be madness, I will take to the grave
your precious longface
and though our bones they may break, and our souls separate
- why the long face?
and though our bodies recoil from the grip of the soil
- why the long face?

in the trough of the waves
which are pawing like dogs
pitch we, pale-faced and grave
as I write in my log

then I hear a noise from the hull
seven days out to sea
and it is the damnable bell!

and it tolls - well, I believe, that it tolls - for me!
it tolls for me!

though my wrists and my waist seemed so easy to break
still, my dear, I would have walked you to the very edge of the water
and they will recognise all the lines of your face
in the face of the daughter of the daughter of my daughter

darling, we will be fine, but what was yours and mine
appears to be a sandcastle that the gibbering wave takes
but if it's all just the same, then will you say my name:
say my name in the morning, so I know when the wave breaks?

I wasn't born of a whistle or milked from a thistle at twilight
no, I was all horns and thorns, sprung out fully formed, knock-kneed and upright
so: enough of this terror
we deserve to know light
and grow evermore lighter and lighter
you would have seen me through
but I could not undo that desire

oh, desire...

from the top of the flight
of the wide, white stairs
through the rest of my life
do you wait for me there?


El próximo 23 de febrero sale a la venta "Have one on me", próximo trabajo de Joanna, un disco triple en vinilo y CD, como siempre con Drag City. En 4 años tiempo ha tenido, aunque tampoco lo ha desperdiciado (al menos no económicamente), trabajando de modelo para alguna firma famosa, muchas fotografías de ese tipo andan por la red y la verdad que no me esperaba yo eso de Joanna Newsom, pero bueno, me remito a lo que dije al principio del post, citando a Schopenhauer.

Veremos qué encontramos tras sentar el precedente de YS (2006), el listón está bastante alto, aunque también lo estuvo con The milk eyed mender.

"oh, oh, desire..."


The milk eyed mender (2004) en Mediafire

Ys (2006) en Mediafire


1/2/10

La fábrica de Cosmo


CCR - Cosmo's Factory (1970)

En 2008 murió una de las figuras más importantes para el rock, una de las piezas clave en la transición del blues al rock and roll, el bluesman Bo Diddley. Este hombre compuso e intepretó algunos de los blues más versionados de la historia. Siendo un icono del rock and roll, fue más arriesgado que otros en su sonido (crudo, áspero y artesanal), y quizá por eso nunca llegó a asomar la cabeza sobre las masas, al contrario de lo que ocurriese con Elvis Presley o Little Richard, aunque Elvis Presley en mi opinión fue poco más que una de las primeras marionetas de la industria discográfica, el llamado "rey" del rock and roll es para mí poco más que un títere (sin acritud hacia su persona, hablo de su perfil artístico en la historia); si esa condecoración de rey del rock'n'roll tuviera sentido, el trono es de Chuck Berry sin lugar a dudas, lo ha demostrado la historia y los musicos que vinieron más tarde, cuando el rock ya estaba inventado (Beatles, Rolling Stones, AC/DC, etc etc...), pero este no es el asunto de este post.

Bo Diddley interpretó, entre otras muchas canciones, el
clásico inolvidable de Ellas McDaniel Before you acuse me, un rhythm 'n' blues recordado y versionado infinidad de veces; conocidas son las revisiones de Eric Clapton, Magic Slim o los 13th Floor Elevators. La versión que más me gusta es la de Creedence Clearwater Revival. Esta banda norteamericana marcó mis 15 años. Fue por entonces cuando, un amigo y yo desempolvamos un viejo vinilo que rondaba cierta estantería de cierta sala de grabación. Entre otros muchos vinilos viejos yacía la simpática portada con la que he abierto esta entrada.


11 años llevaban tocando y 4 discos publicados en apenas 2 años, antes de editar Cosmo's Factory en el verano de 1970. Grabado en Wally Heider's Studio, San Francisco, California, con una producción excelente, es el mejor disco de su carrera, y uno de los mejores de los años 70. Con él tocan techo los Creedence.

CCR es una de las bandas clásicas norteamericanas más representativas de la música popular; este grupo fue progresando rápidamente, desde que iniciaran su andadura con otro nombre allá por 1959 (The Golliwogsue), que luego cambiarían definitivamente por CCR, no pararon de progresar y de hacer buenos discos de rock sureño, en sus álbumes se pueden entrever todas las raíces populares norteamericanas de forma superficial, de forma perfecta para un adolescente que empieza a descubrir el rock clásico de los años 60 y 70, porque en sus discos hallamos tintes country (Lookin' out my back door, Hello mary lou etc..), blues de varias escuelas (Before you acuse me, Susie Q, I put a spell on you etc..), rock and roll (Travelin' band, Ooby Dooby etc...), folk (Cotton Fields, Wrote a song for everyone etc...), pop (Who'll stop the rain, Have you ever seen the rain etc...), ese matiz norteamericano que sólo en ellos existe de forma tan "estándar", tan representativa, a través de una sencillez concisa y contundente, son uno de los iconos del llamado Swamp rock. Su música pontifica en sí misma la procedencia del sur de los Estados Unidos, el Bayou, el río Mississippi, los campos de algodón... toda la tradición afroamericana.

Aunque este disco fue el que los lanzó definitivamente al reconocimiento internacional, CCR eran ya bastante conocidos, seguidos y respetados en norteamérica, llegando a actuar en el mítico Woodstock 69'.

John Fogerty a la guitarra, teclados, saxofón, armónica y voz
Tom Fogerty a la guitarra rítmica, piano y coros
Stu Cook al bajo, teclados/órganos y coros
Doug Clifford a la batería, percusión y coros

El batería tiene vital importancia, tanto en la formación del grupo, en su fundación, como en su sonido. El sonido es muy conciso, directo, correcto, y se debe sobre todo al batería, apodado Cosmo. Como anécdota, cuando rondaba los 15 años, unos amigos y yo creamos un grupo virtual de rock, ya que apenas ninguno sabíamos tocar la guitarra, y nos llamábamos Cosmo's Factory, en honor a este fantástico disco. Entonces pensaba que la traducción del título podría ser "la fábrica del cosmos", gracias a internet, ahora podemos saber que es la "fábrica de Cosmo", el batería del grupo.
Doug 'Cosmo' Clifford. Llamaron Cosmo's factory a su local de ensayo debido a sus insistentes sesiones de práctica, ya que John exigía muchas horas de ensayo al grupo para perfilar los temas y formarse como grupo.

Simpático vídeo-clip clásico de Lookin' out my backdoor


El disco abre con Ramble Tamble

Un potente rock eléctrico más extenso que la mayoría de los temas del álbum. Con sólo escuchar este tema de apertura apreciamos la poderosa batería de Cosmo, tocada con precisión y carácter, que junto a las guitarras, con esa configuración de sonido, añejo, rasgado en la medida justa, revelan un rock casi perfecto, clásico, conciso, preciso, en el punto medio para no alcanzar el hard rock y tampoco el pop; el grupo por entonces formaba una máquina en perfecta consonancia para interpretar estos temas enérgicos.

Before you acuse me (Take a look at yourself)

Tras la energía del
puro rock eléctrico en Ramble Tamble, nos obsequian con la versión de la que hablé más arriba, este tema, de Ellas Mcdaniell llega aquí a su punto máximo de idoneidad de entre todas las versiones que se han publicado, o al menos que yo haya oido.

La banda viajera

Aunque el disco contiene varias versiones de otros artistas (todas admirables), también contiene temas propios que resultan en perfecta consonancia con los covers, sin desentonar en ningún momento. Como este Travelin' Band, un rock and roll electrizado y potente compuesto por John Fogerty.

Ooby Dooby

Entre las versiones, homenajean también a Elvis, con Ooby Dooby, clásico popularizado por Elvis y compuesto por Moore y Penner. Otro rock 'n' roll que el grupo revisa estupendamente y que gana más fuerza, como la mayoría de sus temas, gracias a la voz en ese punto rasgada, rompiéndose continuamente, de John Fogerty.

Mirando por la puerta de atrás

Siguiendo con la, por entonces, notable capacidad
de John Fogerty para componer clásicos, y más cercano en este caso al country, nos topamos con Looking out my back door. Más arriba habéis visto el vídeo de la canción, bastante simpático, en el que los miembros del grupo aparecen tocando la canción en una especie de local de ensayo forrado de posters. Un videoclip memorable y el único videoclip (oficial) que he visto, los demás son actuaciones en directo. No he encontrado otros.

Atravesando la jungla

Run through the jungle es quizá el corte más flojo del disco, menos afortunado que los demás, pero sin romper la armonía que mencioné antes y que caracteriza al disco de principio a fin.

Up around the bend

Este fue el primer tema que escuché de los Creedence, allá por 1996, era el primer corte de la cara B, por alguna razón pusimos la cara B antes de la cara A. Up around the bend, un rock notablemente construido, un pelotazo que me enganchó a primera vista. Un rock con alma de pop que levantó mi estado de ánimo y el de mis amigos durante muchos meses.

My baby left me

El álbum incluye aun dos versiones más, una de ellas es My Baby left me, poco más puedo agregar sobre esta canción de lo que dije en Ooby Dooby, magnífica revisión en modo de rock and roll con identidad swingie. Original de Arthur Crudup (Arthur 'big boy' Crudup, una eminencia del delta blues del que Elvis extrajo bastantes temas para su discografía, como hizo con otros muchos artístas, además de interpetar muchas canciones que le componían, Elvis compuso más bien poco).

Quién detendrá la lluvia

Aquí Fogerty da rienda suelta a su vena más poética, para reflexionar y poetizar el sonido de los Creedence, y este es uno de los temas, de toda la discografía del grupo, que más se acercan al pop. Who'll stop the rain, basado en las guitarras acústicas, es un clásico a día de hoy versionado por incontables artistas del pop.

I heard it through the grapevine

A dos cortes del final encontramos el corazón del disco en todos los sentidos: el tema de los Creedence. Es una versión del original de Marvin Gaye, pero, qué versión; la mejor versión, a mi juicio, que se ha hecho en la historia del rock, es demoledora; en sus más de 11 minutos de druación los Creedence llegan a su punto perfecto de compenetración en el sonido, esa batería setentera, que suena perfecta, las baterías en el rock solían sonar agradablemente hasta que llegó la tecnología digital a los estudios de grabación en los 80 y la gran mayoría de los músicos populares no conocían estas técnicas, las baterías acaban sonando estridentemente, a veces muy molestas. Muchas canciones buenas de los 80 estan rasgadas, deterioradas o parasitadas por el sonido de sus baterías debido a esta razón.
Este tema es estupendo, la revisión de los Creedence supera con creces
a la original, muy pocas veces en el rock se da el caso, este es uno de los pocos, y el más representativo desde mi punto de vista. Bestial. También aquí Fogerty nos deja ver con claridad sus dotes como guitarrista solista, marcándose un solo muy original que lidera gran parte de los 11 minutos, con Cosmo marcando la línea rítmica de forma magistral. Uno de los mejores temas de la historia del rock'n'roll.

Mientras que pueda ver la luz

El disco cierra con una templada y cálida balada blues, compuesta también por John, en la que hacen uso del saxofón y el piano. Seguro que muchos conocéis este disco ya, y no olvidáis esos primeros versos

"i put a candle in the window / cause i feel i've got to move".

Estupenda manera de cerrar uno de los mejores discos de la historia del rock, directo, conciso, rocanrolero, simpático, social, sureño, potente y definido. Con unos músicos que estaban en pleno auge artístico. Muy disfrutable, recomendable, memorable, imprescindible en la discoteca particular de cualquier amante del buen rock.



El disco perfecto para disfrutarlo tomando unas cervezas. 8/10


Cosmos Factory
(1970) en Megaupload

Creedence Clearwater Revival en Spotify