28/2/10

El loco de la colina



En la frontera entre Inglaterra y Gales hay una extensa colina llamada Hergest Ridge. Colinas verdes superpuestas, silenciosas e inspiradoras. Tienen que ser inspiradoras, pues allí se recluyó Mike Oldfield, durante el éxito colosal de Tubular Bells, para alejarse de la presión mediática y la popularidad que no podía soportar psicológicamente. Allí compuso (no grabó) una de sus mejores obras, y una de las mejores obras musicales de la década de los 70: Hergest Ridge. Publicada en agosto de 1974. Fue la única publicación que pudo quitarle el puesto número 1 en las listas a Tubular Bells (TB). Durante bastante tiempo las listas estuvieron encabezadas por dos creaciones del mismo autor. Un hecho inédito. Aunque quizá esas ventas, más que al contenido del disco, se debieran (por entonces) a la fama del álbum predecesor, ya que Hergest Ridge es un álbum mucho menos "masivo" que TB, anticomercial en realidad, pero Oldfield era un fenómeno de masas, a pesar de hacer música de culto.

Aunque el contenido de la obra musicalmente es absolutamente distinto de TB, Oldfield mantiene el mismo formato, dos piezas de más de 15 minutos de duración, cada una sin interrupción. Fue grabado en los estudios The Manor y Chipping Norton con la asistencia en la producción de Tom Newman y mezclado en Air London.

Hergest Ridge (Reino Unido)
La obra es, para mí, sencillamente deliciosa. La conocí porque me regalaron el cassette original cuando tenía 12 años, junto a otras dos obras de Mike Oldfield, concretamente el recopilatorio en versión básico Elements y el álbum (recientemente publicado por entonces), Tubular Bells II. Esos tres discos me marcaron para siempre. Con esa edad estaba sumido en una música tan inerte y desprovista de vida como es la música Dance electrónica de los 90. Así al principio, estas obras (especialmente Hergest Ridge) me chocaban en ciertos sentidos; acostumbrado a escuchar ritmos y melodías perfectamente cuadrados y fríos, mecánicos y exactos, ciertos pasajes de Hergest Ridge me parecían "desacompasados", como "dispares". Pero esas sensaciones de "desorden" no tardarían en desaparecer.

Solía escucharlo por las noches, mirando la ventana en verano, o en invierno con los ojos cerrados, para dormir, aunque casi nunca conseguía dormir sin terminar de escuchar l
a cinta. Llegué a amar esa música pronto, a conmoverme profundamente, y cuando uno se conmueve profundamente con esa edad queda marcado para siempre. Era una odisea cada vez que lo escuchaba, hubo rachas que deseaba que llegara la noche, para no ser interrumpido en ningún momento y adentrarme en el mundo Oldfield, para 'subir a la colina'. Para sentir sensaciones que nunca había conocido antes escuchando música.

Mike Oldifeld
fue por entonces un músico bastante original, su anterior etapa junto a su hermana en el duo
The Sally Angie, y su (al parecer in
nata) disposición para el folk, le otrogaron una habilidad y una sensibilidad especial para tocar la guitarra acústica de acompañamiento; de esto se valdría para crear las armonías y acompañamientos de arpegios tan deliciosos que podemos escuchar en discos como éste.

Al ser un músico desprovisto
de estereotipos comerciales, de movimientos de "moda" y de todo cliché de la cultura popular moderna, desarrolla unos inventos musicales realmente interesantes, tomando influencias de músicas africanas ancestrales o creando melodías que parecen acuñar en su entraña las esencias de la música clásica europea. Además, también se curtió en el rock y nunca fue un género lejano para él, (había tocado en la banda de Kevin Ayers,The Whole World, como destacado bajista). La combinación es asombrosa en discos como TB, Hergest Ridge u Ommadawn.


Oldfield se vale de una gama de instrumentos considerable, como ya sería habitual, para crear la obra; interpretando su composición con guitarras acústicas, bajos, farfisa, glockenspiel, gong, mandolina, cascabeles, guitarra española, guitarra eléctrica, campanas tubulares y otros muchos instrumentos usados de forma sutil. El disco alcanza a veces el minimalismo más bucólico. Frágiles hilos musicales que se enlazan unos con otros, como hierba enrevesada. Percusiones minimalistas, hay momentos estremecedores.

Las voces que aparecen, como en los primeros discos de Oldfield, están usadas a modo de instru
mento. Así ha entendido Oldfield la voz humana, más allá de expresar ideas en textos para cantar, las expresa sólo con la música, se me viene a la mente una frase de Gustav Mahler:

"
Si un compositor pudiera decir lo que tenía que decir con palabras no se molestaría en intentar decirlo con música".

Eso hace Oldfield, las palabras nunca han sido su fuerte. Desde que empezó a mermar su producción, creando pop masivo en los 80, la mayoría de las letras son bastante pobres, muy lejos de la latitud de la música. Pero en las obras tempranas, en las grandes obras épicas de este compositor y multinstrumentista británico, las voces suenan a modo de instrumento, en forma de coros, usando palabras desconocidas, de lenguas muertas o casi extintas, o directamente se inventa las palabras buscando únicamente su fonética. En este disco lo hace. En la parte II, por ejemplo, entre los minutos 3'14 y 5'07 podemos escuchar un maravilloso coro cantando estas palabras:

Borda, Dee-ena, Labarto, Oncorta, Dolmonya, oh Resto, Recara, ah Reste Mena

El álbum puede resultar un tanto "lineal" en las primeras escuchas, pero luego se descubre que, lejos de eso, ofrece una amplia variedad de partes y subidas y bajadas de instensidad.

Leo en una entrevista a mediados de los 70, estas palabras de Oldfield, respecto a la "linealidad" de Hergest Ridge en contraste con la multitud de formas diferentes de Tubular Bells:

"It's basically not more than six different tunes and the tunes are related, so the whole thing is related. Also, if you want to get anything out of it, you've got to really listen to it. There's lots of things hidden, things that may seem meaningless, but they do have a meaning, a musical meaning. And just the general texture is so comforting"

También en la cara B nos topamos con una parte bastante extravagante, elogiada por la gran mayoría de seguidores de Mike Oldfield y que algún crítico llamó por entonces "La tormenta eléctrica". Se trata de un fragmento de la recta final de la parte II, en el que suenan 96 pistas de guitarra a la vez interpretando una misma melodía. 30 guitarras grabadas y luego dobladas, además de bajos eléctricos doblados, a través de 'fuzz-boxes'.

Para mí, al margen de lo que puede expresar o no el concepto musical de ese fragmento de la obra (si Oldfield quiso expresar esto o aquello, si representa un contraste con el resto de la obra y aporta fuerza al concepto general de la misma, además de ser una hazaña experimental interesante), es la parte más desafortunada del disco. Es un disco delicioso, que dibuja una línea general hermosísima y sutil, y cuando llega a la "tormenta eléctrica" se produce verdaderamente eso, una tormenta! Un nubarrón de repente, en mitad de un cielo azul y limpio, un nubarrón, desde mi punto de vista, demasiado exuberante. Al principio me gustaba mucho, pero con los años para mí ha perdido mucho valor.
El resto de la obra (la tormenta sólo dura unos minutos), es conmovedora. Perfecta para escuchar en invierno y en las noches de verano.

Hace poco estuve en la serranía de Ronda, en un pueblo de la zona, en la frontera con Cádiz, llamado Cortes. Durante el viaje (íbamos a tocar allí esa noche), me acordé bastante de este álbum; paradójicamente, esas zonas de montaña y esos pueblos tan verdes, ese ambiente pastoril en la Andalucía profunda me llevaron hasta Hergest Ridge. El álbum que quiero compartir hoy. Uno de mis discos preferidos, al que siempre he vuelto tarde o temprano y que ando escuchando recientemente.

Existen dos versiones, la primera, de 1974, y una posterior, ya que Oldfield revisó la obra en 1976 con motivo del lanzamiento de la caja Boxed. Desde entonces se vende sólo la revisión, la reedición del 76 fechada en 1974. Hay mucha gente que no ha oído la original. Aunque las modificaciones son minúsculas, no se aprecian serias diferencias, salvo algunos arreglos pequeños que no afectan a la estructura general.

En abril de este año 2010 Universal ha previsto el lanzamiento del álbum. Esta reedición incluirá también la versión original.

Hergest Ridge (1974) versión original - en Megaupload
Hergest Ridge (1976) versión más famosa revisada - en Rapidshare

*Saludos a la gente de www.mike-oldfield.es



7 comentarios:

Mike-Bell

Excelente artículo. Saludos para tí también ;)

Anónimo

He tratado poco la musica de Mike Olfield, este disco no lo conocía. Lo escucharé

P. Galvez

Gustavo BM

Lo primero que llegó a mis manos de Mike, fue el recopilatorio "Elements" y me pasé mucho tiempo escuchándolo, casi a diario. Para mí fue todo un descubrimiento. Este disco, no lo conocía pero después de leer la entrada, lo degustaré con ganas ;)

Saludos!

Speedlimited

Hola, excelente la entrada sobre este disco maravilloso. Solo decir que para mi la "tormenta electrica" es lo mejor del disco. Pero respeto tu opinión.

Saludoss

PeterPan

bordaaaaa, dee-enaaaaa!! grande Oldfield por aquel entonces, lástima que haya acabado como esta hoy. Alejado de la música y sacando discos malisimos.

saludos

Anónimo

Hemos hablado pocas veces de música, pero nuestros gustos son muy, muy coincidentes.
Me gusta Hergest Ridge de Mikel Oldfield, aunque yo soy más de Ommadawn. Quizás por las connotaciones célticas. No estoy muy de acuerdo contigo con eso de echarse a perder con piezas cortas. Algunas son maravillosas.
Juan (profe)

Ahab

Hola Juan, bienvenido al blog y gracias por comentar. Quiero aclararte, que no he mencionado sus piezas cortas. Lo de "echarse a perder" (siempre bajo mi criterio), lo dije en referencia a las letras de Oldfield durante la etapa ochentera, cuando creó muchas canciones con objetivos comerciales que, en mi opinión, distan mucho en calidad y en cualquier otro aspecto, de las obras épicas de los 70.

Un saludo