24/3/10

Juego de niños (historia de una búsqueda)


A
principios de los 90 era más un oyente de la radio que otra cosa. Escuchaba bastantes programas, sobre todo musicales para grabar contenido; tenía uno de aquellos radiocassettes SANYO, más duros que las piedras, que en lugar de estropearse se rompían paulatinamente antes por el motor a modo de relentización de giro: cuando las canciones empezaban a oirse como en los walkman al acabarse las pilas. El modelo de la imagen es muy parecido al que yo tenía.

Radiocassette SANYO
Recuerdo que cierto fin de semana, uno de tantos fines de semana ociosos, dedicados exclusivamente a escuchar música en la radio y grabar, (era mi modo de conocer; no era más que un renacuajo recién lanzado al agua, al vasto río de la música, sin apenas referencias), me topé en las ondas con un programa de radio a media tarde, dedicado a la música New Age, naturalmente no tenía ni idea de lo que era, pero me quedé escuchando y puse una cinta de cassette a grabar. No le di mucha importancia en un principio creo, pero reencontré la cinta algún tiempo después y la escuché. Recuerdo escuchar al locutor presentando la música y engancharme a una melodía de piano que se grabó durante apenas un minuto y de la que no me olvidaría nunca. Perdí esa cinta con el tiempo. Años y años después, hace dos o tres, la volví a reencontrar, y escuché de nuevo esa melodía que tanto había recordado, aunque más que la melodía, lo que me quedaba en la memoria era apenas el recuerdo mismo de las sensaciones que experimentaba escuchándola.

Al escucharla, y viviendo ya en la era de internet, intenté entender lo que decía el locutor en la presentación, ya que la cinta estaba bastante deteriorada por el paso de los años; entendía algo como Mental y el título del tema me sonaba a francés. Busqué y rebusqué, me repateé Google, Soulseek, eMule y otros programas de intercambio sin la mínima referencia a lo que buscaba, hice todo tipo de cambios en la palabra, alusiones, palabras relacionas etc, sin obtener ningún éxito en los resultados. Bajé algunas piezas que se parecían en la fonética del título del tema, piezas que resultaban ser del Circo del sol y otras referencias que no tenían nada que ver con lo que buscaba. Escuché el fragmento del cassette hasta la saciedad. Basándome en el principio del tema creé mis propias estructuras de piano imaginándome como podría ser su continuación, y terminé por abandonarlo de nuevo, me cansé de reescuchar ese pequeño fragmento de la pieza y me quedé con las ganas de escuchar el resto. Pero, curiosamente, no sería por mucho tiempo.

Hasta hace poco, en el trabajo, estuve co-presentando un programa dedicado a la música dance de los años 90 (1990-1999). Un espacio radiofónico de una hora a la semana en el que repasábamos canciones ilustradas con información relacionada con ellas o sus productores. El programa estuvo interesante para mí durante un tiempo porque me hizo regeresar en cierto modo a mi adolescencia más prematura (12-13 años), cuando escuchaba esa música tan de moda entonces. En este programa también incluímos entrevistas con Djs o productores, o presentadores de radio de la época, (Paco Pil, Julio Posadas, Buenri, Dj Marta, Fran Trax, J. M castells etc etc...), entre ellos entrevistamos a Nacho Division, un productor de música electrónica que, como los que he mencionado, en los 90 nos regaló más de un buen rato, cuando me interesaban estas cosas. La entrevista con Nacho División fue un tanto diferente a las demás (las demás no me parecieron peores, pero más relacionadas entre sí que con esta). En la entrevista, teniendo en cuenta que hablamos con un productor y Dj de música electrónica, aparecieron nombres como Pink Floyd o Mike Oldfield. Hablamos un poco de la música en general y su valor insondable; de su trayectoria y sus trabajos. No dejó de ser interesante para mí la visión de la música de Nacho y los caminos que ha tomado.

Las entrevistas del programa rondaban en torno a la música dance de los 90, los Djs, las discotecas, los aparatos eléctronicos o la tecnología etc... Antes de cada entrevista preparaba unas preguntas que casi siempre eran las mismas o similares; en el programa, antes de preguntar leía una pequeña reseña biográfica introductoria sobre el personaje a quien iba a entrevistar. Así lo hice también con la biografía de Nacho Division. Tras la entrevista, revisando los datos (por pura casualidad, el trabajo ya estaba hecho) volví a fijarme entre sus proyectos en un nombre que me llamó de repente la atención, el nombre era Menthaal. Rápidamente se me vino a la cabeza la remota posibilidad de que tras esta formación estuviera el tema que estuve buscando y ansiando escuchar alguna vez. Volví a llamar a Nacho y le pregunté, efectivamente, se trataba de Menthaal, un proyecto conjunto del que había participado a principios de los 90, concretamente en 1992, junto a otro productor usando ese seudónimo y experimentando con la New Age, género que nunca me ha gustado por cierto, y del que me gustan pocas cosas (quizá esta sea la única pieza extrictametne New Age que me guste). La sensación que experimenté al saber de una vez por todas quién era el autor de la canción, cómo se llamaba y la posibilidad de conseguirla, es indescriptible. Nacho además, a quien estoy infinitamente agradecido, se prestó a enviarme una copia en CD a mi dirección postal, aunque eso sí, me pidió que no divulgara esta música por internet, lo cual respeto, por eso sólo enlazo un fragmento de la pieza en este post.

El disco completo se llama Eau e incluye numerosos cortes. El misterioso tema musical se llama (en valenciano, no en francés como yo pensaba) Joc d'infants (Juego de niños). Una melodía de piano de notas desnudas que parecen estrellas, progresivamente se unen otros elementos como fondos ambientales de teclados o sintetizadores y leves percusiones. Aunque el principio es lo que más me gusta de la pieza, es posiblemente el único tema New Age que me gusta realmente, de vez en cuando lo escucho y me sigue gustando.

¿Cosas del destino?

20/3/10

¿Por qué y para qué?


El animal llamado ser humano lleva vagando por la Tierra unas cuantas decenas de millones de años. Nuestro cuerpo y nuestra mente han evolucionado, se han transformado o adaptado al medio para poder subsistir. Nada que no sepamos todos los que leemos este blog.

El vello en diferentes partes del cuerpo aparece para guardarnos de los fríos y protegernos contra infecciones y entradas de polvo y otros materiales nocivos. Las manos estan "forjadas" en la herrería de la naturaleza, con extrema precisión y arraigo, para pelar y devorar frutas, manipular objetos y un sin fin de utilidades imprescindibles para valerse por si mismo. Los pies, diseñados por la naturaleza también, de forma meticulosa para que soporten nuestro peso y nos permitan una agilidad y versatilidad de movimiento sorprendente. Los ojos, la vista, el oído, el tacto, el olfato etc etc etc.

También la naturaleza ha querido que seamos sociales, que vivamos agrupados, en comunidades, que nos organicemos y rindamos culto a la familia; el sentido del afecto y la valoración hacia el otro. La naturaleza ha querido también que aprendamos a contar, descubrir las matemáticas, la geometría, la astronomía; ha querido que comprendamos a otros animales mamíferos con sorprendente precisión. Nos ha otorgado la razón y la capacidad de planear y construir estrategias. Nos ha dotado de una imaginación insondable, la necesidad de planificar ataques, de organizarse en la batalla, primitivamente supongo, por la subsistencia también.

La naturaleza nos ha "bendecido" con la capacidad de crear lenguajes, sumamente precisos, y la capacidad de hablarlos, aprender varios idiomas y utilizarlos con sutileza; todo en pos de la evolución, de la existencia, todo en pos de la perpetuación de la especie. No responden estos atributos a otra cosa, salvo (discutiblemente), quizá la conciencia o la razón. Incluso puedo entender que tengamos el sentido de la conmiseración o la compasión, y entiendo que no existe el altruismo como tal.

Cada vez que nos preguntamos por la utilidad de nuestras capacidades mentales, sensoriales o motoras, siempre hallamos una respuesta en la necesidad de antaño de protegerse y sobrevivir. Lo que no entiendo es por qué la naturaleza nos ha dado la capacidad de crear y admirar el arte, la capacidad de captar algo sin que sepamos qué es, de comunicarnos esencialmente unos con otros a través de obras de arte, la capacidad de admirar la belleza y, sobre todo, la capacidad de crear la música y con-moverse con ella.



18/3/10

Un artista del hambre


Un día, un inspector reparó en la jaula y preguntó a los mozos por qué no aprovechaban aquella jaula tan buena en que únicamente había un podrido montón de paja. Nadie lo sabía hasta que por último, uno, al ver la tablilla del número de días se acordó del ayunador. Revolvieron con horcas la paja, y en medio de ella encontraron al ayunador.

- ¿Estás ayunando aún? - le inquirió el inspector -. ¿Cuando vas a terminar de una vez?

- Perdonadme todos -musitó el ayunador, pero solamente le entendió el inspector, que tenía el oído muy cerca de la reja.

- Por supuesto -contestó el inspector, poniéndose el índice en la sien, para indicar así al personal el estado mental del ayunador-, todos le disculpamos.

- Toda mi vida deseé que admirarais mi resistencia al hambre -dijo el artista del hambre.

- Y la admiramos -repúsole el inspector.

- Pero no tendríais por qué hacerlo - dijo el ayunador.

- Bien, de acuerdo, no lo admiraremos -repuso el inspector-; pero ¿por qué no hemos de hacerlo?

- Porque me es imprescindible ayunar, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.

- Eso es evidente -dijo el inspector-, pero ¿por qué no puedes evitarlo?

- Porque -dijo el artista del hambre, alzando un tanto la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no dejaran de oírse sus palabras, con los labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque nunca encontré comida que me agradara. De lo contrario, créeme, no habría hecho ningún cumplido y me habría hartado como tú y los demás.

Extracto de Ein Hungerkünstler (1924) Franz Kafka

8/3/10

Electric guitar from outer space


Estamos viviendo un período histórico un tanto desconcertante, todavía no he hablado con alguien que no esté de acuerdo conmigo en este asunto; parece que vivimos un momento histórico de transición, en todos los sentidos, como si algo grande estuviese próximo a ocurrir (próximo en términos históricos); quiero decir que quizá las generaciones que vivimos ahora no lleguemos ni a verlo. Pero algo inminente parece estar latiendo como una larva esperando a eclosionar el cascarón de los acontecimientos históricos; y me refiero al arte, la cultura y la sociedad. Una revolución llegará, no sé bajo qué forma, ignoro en qué ámbitos concretos.

La última revolución entiendo que se produjo (casi a todos los niveles), en la segunda mitad del siglo XX. En la música, las protestas sociales, el movimiento hippie, la libertad soñada y el libertinaje practicado; dando riendas a una expe
rimentación artística reseñable en la historia y a ciertos movimientos sociales masivos. El blues y Rythm and blues en norteamérica (casi prohibido a los blancos norteamericanos), causó verdadera sensación en la clase obrera británica que no sufría restrictiones en ese sentido, y de ahí nació el pop tal y como lo conocemos hoy. Hoy no es osado afirmar que el rock nace en Gran Bretaña, en la primera mitad de los años 60, de las voces de los jóvenes ingleses, que influidos por el blues, (ese género musical que se mueve como las hormigas, que parece emanar de una naturaleza superviviente, arañada, curtida, plagada de heridas, postillas, sangre seca y sudor proletario, y que guarda el misterio de las grandes músicas folklóricas), y cansados de los productos de marketing discográfico importados desde América excesivamnte melódicos y sin chicha, decidieron explorar sus propios sonidos. Una de las bandas más importantes fueron The Who. Esta banda, responsable del movimiento Mod, introdujo en la recien nacida música Pop, una serie de actitudes que serían determinantes para que el pop pudiera denominarse también Rock. La actitud esencialmente adolescente, la rebeldía, la actitud "agresiva" que este género necesitaba, partiendo de la esencia del blues norteamericano. Pero The Who no fueron los únicos, Beatles, Rolling Stones, Kinks y otros muchos, cada uno a su manera, aportaron al pop y al rock nuevas formas basándose en las raíces que acabo de citar, dando lugar a una auténtica revolución musical que no tardaría en ser recíproca en los Estados Unidos (Hendrix, Dylan, Beach Boys...).
Una comunicación joven, renovada, con ganas de mover montañas, de mover el mundo, de cambiar cosas; o, en muchos casos, simplemente desahogarse, quemar energías, liberar la tensión opresora de las costumbres clásicas, y en cierto modo obsoletas, que regían cualquier familia británica y norteamericana entonces, cada una a su manera.


No es mi intención hacer un recorrido por la historia del rock en este post. Pero he querido introducir de este modo breve mi artículo, porque, desde los años 60 se han sucedido numerosas figuras guitarrísticas que han sido el eje central del rock eléctrico que vendría después; quiero decir, Jimi Hendrix o Eric Clapton son dos ejemplos de figuras que si no contamos con ellas, no podemos entender la música popular moderna. Estos atributos son indiscutibles, ciertos y merecidos.

Pero también es cierto, me parece, que a raíz de la aparición de músicos como estos dos, entre otros (tan originales y especiales), casi todos los guitarristas importantes que han aparecido después en otros géneros o subgéneros como el Heavy Metal, el Prog-Rock, o el Rock y Pop en general, (Joe Satriani, Eddie Van Halen, Slash ... y cientos de ejemplos más), han estado condicionados de manera notable por los estilos de estas figuras. Casi siempre hasta tal punto que es bastante difícil encontrar guitarristas (incluso a día de hoy), que ofrezcan una forma realmente diferente de tocar la guitarra eléctrica.


Y es aquí cuando podemos hablar de Johnathan Richard Guy Greenwood, más conocido como Jonny Greenwood. Guitarrista, arreglista y compositor, conocido sobre todo por su trabajo en la banda británica Radiohead.
En la guitarra de Jonny apenas encontramos estas referencias obsoletas, o que claman por inercia ser obsoletas (aunque necesarias por otro lado para aprender). Esto quizá se deba a que Jonny no se ha fijado en guitarristas, nunca ha sido admirador en especial de ningún guitarrista y es posible que eso explique su notable originalidad tocando la guitarra. Con la llegada de Greenwood a la música popular moderna aparece un nuevo perfil de guitarrista; y supondría a partir de entonces una referencia importantísima para las generaciones de bandas que vendrían después en el ámbito independiente, las generaciones que existen ahora.

"I never listened to guitar playing in any band, ever, I still don't, really. Worshiping guitarists is all buying guitar magazines. Anybody can play guitar, but writing songs is a far harder challenge. I'd rather idolize someone like Elvis Costello than I would Steve Vai."
Jonny Greenwood


En 1997, un amigo me grabó un cassette que incluía (además de temas tan inolvidables como Starless de King Crimson), el álbum Ok Computer de Radiohead.
Un casstte que no paré de escuchar durante el resto de ese año y años venideros hasta que me hice con el disco oficial. Se comentaba en los medios especializados, cuando se publicó el disco, que Radiohead eran los nuevos Pink Floyd, que Ok Computer suponía un cambio en el rock moderno etc, etc. El disco me absorvió de tal manera, que pronto me aprendí todas las canciones y estudié las letras con meticulosidad, más tarde aprendería a tocar la mayoría de ellas con la guitarra. Radiohead se convirtió rápidamente en uno de mis grupos preferidos de todos los tiempos. Fue también allá por 1998, cuando en cierta revista musical que llegó a mis manos por casualidad, un crítico comentaba convencido, que Jonny Greenwood era un guitarrista Heavy, lo pintaba de tal manera que podía ser un guitarrista heavy en esencia, aunque la música que tocaba no tenga apenas nada que ver con ese género. Entonces pensé por primera vez en Jonny Greenwood como músico, al margen de Radiohead. El crítico no podía estar más equivocado. La guitarra de Jonny no tiene nada que ver con los modelos estandarizados o con los canones del Heavy Metal. Aunque también entiendo que 1998 era una año relativamente prematuro para hacer un afirmación más o menos acertada sobre las virtudes de Greenwood en la guitarra.

Jonny Greenwood es ante todo un músico, un músico que usa la guitarra para transmitir sus emociones y sus ideas musicales como podría haber hecho con cualquier otro instrumento; de hecho lo hace, aunque con la guitarra destaca especialmente sobre todos los demás. Greenwood imprime en el sonido la esencia de la originalidad limpia y fértil, la inspiración y el trabajo; vemos en sus fragmentos musicales, especialmente con la guitarra, cómo hurga en las ranuras, en las grietas de los tempos y los espacios metafísicos; busca, provoca, esculpe melodías, pule combinaciones. Su originalidad me sigue pareciendo asombrosa a día de hoy.

Como alguna vez he dicho en otras entradas, las artes imitan, transforman, mutan, o toman referencia muy directa de nuestra percepción del mundo; de las formas, los colores etc... La música hace esto también pero en esencia, representa las esencias, las que hay en nosotros y que no conocemos de otro modo si no es por la vía del orden amornioso de los sonidos. Nos muestra lo instrínseco del universo. Creo que el músico debe pensar en esto, tarde o temprano, aunque sea de manera inconsciente; es fundamental que lo haga para progresar ante sí mismo y proyectarse hacia afuera.

Ondas Martenot

Jonny ha trabajado, a lo largo de su carrera conocida, con instrumentos como la guitarra eléctirca, acústica, pianos y teclados, sintetizadores, laptops, samplers, glockenspiel, percusiones y otros muchos instrumentos, entre ellos las famosas Ondas Martenot. Un instrumento, creado en 1928 por Maurice Martenot y popularizado en obras brillantes de la historia de la música, como la Turangalîla-Symphonie de Olivier Meassien. Otros grandes compositores de música docta contemporánea también se han valido de las virtudes de las ondas Martenot: Milhaud, Varèse, entre otras personalidades GRANDES de la historia de la música. Este instrumento también se utilizó mucho en las bandas sonoras de películas de ciencia ficción de los años 50 y 60, el típico sonido agudo que aparece en esas películas. Muy reconocíble. Greenwood incorpora este instrumento en temas como How to disappear completely, de Radiohead, en el que usa seis ondas Martenot.

How to disappear completely (live in Paris - 2001)


Greenwood es, en el sentido literal de la frase: un músico popular original y un guitarrista moderno.

En Jonny se acabaron las influencias canónicas, irresistibles y tediosas; va más allá, ofrece una alternativa; en su estilo no están pegadas como lapas las quintas de Nirvana, ni los solos aulladores de Hendrix, ni la eléctrica, poderosa, sutil y elegante línea de blues de Clapton. El trabajo de Greenwood en Radiohead es sumamente innovador, nada impresionista, nada virtuoso en velocidad, pero especialmente sutil en las notas que elige, es un compositor. Es un músico en constante evolución y crecimiento. Dice algo. Nos alcanza. A la vista está su trabajo, (bandas sonoras, discos (a cual mejor) de Radiohead, etc). Además Jonny es pura humildad. Un músico muy en su sitio, equilibrado y seguro. Con un criterio musical prematuro y hoy refinado.

Como letrista, en el álbum Ok Computer, escribió la letra de la canción que cierra el disco, The tourist (una de mis favoritas de este grupo). Una de las mejores canciones del rock de los últimos 20 años, qué duda cabe.

Radiohead - The tourist (Ok Computer 1997)



It barks at no-one else but me,

like it's seen a ghost.
I guess it's seen the sparks a-flowin,
no-one else would know.
Hey man, slow down, slow down,
idiot, slow down, slow down.

Sometimes I get overcharged,
that's when you see sparks.
They ask me where the hell I'm going?
At a 1000 feet per second,

hey man, slow down, slow down,
idiot, slow down, slow down.

Hey man, slow down, slow down,
idiot, slow down, slow down.


Maravillosa canción. En canciones como esta sí que recuerdan a Pink Floyd, de quienes nunca han admitido influencia directa, a pesar de la evidencia tan rotunda que existe en su música. Sólo puedo decir:

"hanging on in quiet desperation, is the english way".

Pero Jonny no se ha quedado en el trabajo con Radiohead y alguna banda sonora, (la polémica banda sonora de There will be blood no es cualquier cosa, a mí encantó, perfecta la tensión y la opacidad irreductible) sino que también fue contratado por la orquesta de la BBC. Esto le dio la oportunidad de componer piezas de música clásica contemporánea como Popcorn Superhet Receiver o Piano for children, esta última es una de mis piezas favoritas de todo su repertorio.

Jonny Greenwood - Piano for children (live)

Por último, y volviendo al principio del post; decir que, quizá algunos de los músicos que presento en este blog sean pasos hacia adelante en el camino de esta transición que estamos viviendo en el plano artístico. Jonny puede ser uno, bueno Jonny es uno ya, al menos como transición pequeña e importante en la música popular moderna.


"Hey, man!, slow down, slow down..."