21/4/10

You do it to yourself


Hace cosa de una década me regalaron, en VHS, 7 Television Commercials. Una compilación de videos de Radiohead, clips de canciones de The Bends y Ok Computer (1995/1997) publicado en 1998. No había visto ningún vídeo del grupo hasta entonces y la mayoría me impactaron bastante. Sobre todo uno de ellos, el videoclip de Just.

Me pareció una idea espeluznantemente genial. El vídeo no tiene elementos que vayan más allá de un clip propio de una buena banda de rock alternativo de los 90. Bien rodado, con cierto toque "artístico", cierta intención de impacto adolescente, tremendamente efectista. Nada especial de no ser por cierto elemento: la trama.

La canción, en la línea de Radiohead, está lejos de expresar un ápice de optimismo en la letra, y tiene numerosos elementos psicológicos, agudos, casi psicoanalíticos, que destripan la cabeza de cualquier adolescente pensante, hasta la fascinación. Un potente rock, de los mejores de la primera mitad de los 90.

El vídeo trata de un hombre que, sin motivo aparente, se tumba en el suelo en mitad de la calle en una ciudad; la gente que pasa, al ver que no se levanta, empiezan a acercarse y preguntarle si se encuentra mal o necesita ayuda, pero él continua tumbado, diciendo que está bien y pide que le dejen estar ahí. Pero la gente insiste; les dice que no estaría bien explicarles la razón, que no les gustaría saber por qué está tumbado ahí.

Hay un policía que rechaza dejarlo ahí tumbado, intenta tocarlo pero el hombre sufre un espasmo nervioso y el agente lo deja estar. Siguen preguntándole pero sigue negándose a revelarlo. Hasta que finalmente, tras advertirles de que no querrán haberlo sabido, pide clemencia a Dios por contarlo, y accede; aunque no lo vemos decirlo, vemos que sus labios se mueven diciendo "you want to know, i'll tell you", por lo tanto, no lo cuenta tampoco en ningún momento del vídeo de forma que podamos saber qué es lo que dice.

Lo impactante es que, la gente que estaba expectante, al rededor del hombre, en plena calle, esperando a saber por qué estaba tumbado ahí, aparece tumbada por todo el suelo, al igual que él. Todos tumbados. La idea es sumamente interesante.

El hombre parece haber revelado una información que hace que todos se tumben, como si, metafóricamente, les hubiera contado el sentido de la vida, como si les hubiera arrancado toda voluntad de movimiento, de vivir, revelandoles la verdad, como si esa verdad fuese realmente triste o los obstruyera por completo; como si les hubiera explicado que somos vegetales y hubieran comenzado todos a hacer la fotosíntesis (como escribiera un gran amigo en cierta obra literaria).

El supuesto motivo está tan lejos de lo obvio que es imposible dar con la razón sin equivocarnos. Las interpretaciones pueden ser muchísimas. Me parece una de las canciones más dignas para estudiar en el campo de la psicología. Algunos dicen que simboliza que todos buscamos respuestas, y, muchas veces, cuando las encontramos, desearíamos no haberlas encontrado nunca. El grupo ha dicho alguna vez que lo que dice el hombre sólo lo saben ellos y el director del vídeo, y que se lo llevarán a la tumba. Posiblemente el protagonista no diga nada y no revele nada, y sea eso mismo lo que hace fascinante la idea y la historia.

Desde que vi el vídeo me he preguntado qué es lo que dice para que se produzca esa situación surrealista y tan impactante. Se despierta en nuestra psíque un conocimiento, la noción de que sabemos algo que no sabemos, como cuando leemos cierto poema. Ese código que sólo en el arte existe, que, además de emocionarnos a través de la belleza, desata en nosotros cierta sensación, como de haber resuelto una operación matemática. Sin saber nada más.

La sensación de conocer sin saber qué es lo que conocemos. No está en ninguna otra cosa de la vida, sólo en obras de arte. Está en las páginas de Borges, en El hacedor de estrellas de Olaf Stapledon, está en ciertas películas como La noche del cazador de Charles Laughton, está en la voz y el piano de Barbara, está en ciertas piezas de J. S. Bach, está en las nocturnas de Chopin, está en la obra de Nick Drake, en ciertas canciones de Pink Floyd. En How to disappear completely, Like Spinning plates, Sail to the moon, The Tourist, Pyramid song o Just, de Radiohead.

Radiohead - Just

12 comentarios:

Asterión

Gran video.

Muy bien apuntás hacia el problema estético: el arte está justamente ahí donde ya no se puede decir. Donde la enunciación se agota empieza el arte. Es esa búsqueda por salir del lenguaje, de la cultura, por librernos y retornar al paraíso.

Saludos

Anónimo

Es muy buena la idea. El misterio siempre estimula la imaginación, aunque en realidad no haya nada detrás, aunque tan solo se muevan unos labios.

Javi.

PeterPan

Buenísimo el vídeo, no lo conocía... creo que va siendo hora de escuchar mejor a Radiohead.

saudos

Anónimo

you do it to yourself, you do, and thats what really hurts; you do it to yourself, just you, you and no one else

nosotros somos los unicos dueños de nuestra cabeza, nos hacemos mas daño a nosotros mismos del que deberiamos

buena entrada

P. Galvez

Dudo

Que curioso, desde hace un par de días estoy escuchando Radiohead a fondo y, a pesar de que ya había visto este video, he decidido volver a verlo. Y justo cuando termino de verlo, digo: voy a ver que nuevas entradas encuentro "dentro del árbol". Y me topo jústamente con una entrada que habla precisamente de lo que acabo de ver, lo último que he visto, escuchado y reflexionado.
A mi también me da la sensación de que revela el verdadero sentido de la vida, un sentido espeluznantemente triste que los deja totalmente destrozados y casi inertes. Un sentido que todos sospechamos y casi sabemos, pero que el hecho de que te lo revelen de una forma verídica 100%, podría provocar una especie de colapso o ausencia mental y abstracción de uno mismo.
Buen video, con muy buena idea como dice Javi y buen post.
Un saludo.

Conejo blanco

Muy bueno el videoclip, no lo había visto. La intriga hace que sea bello y conmovedor. Saludos

Ahab

P. Galvez:

Hola, hacía algún tiempo que no te leía.
Sí, lamentablemente pendemos de un hilo fino y endeble que separa la locura de la cordura, portamos nuestra enfermedad viviente de todas formas, todos. Pero desde luego, deberíamos cuidarnos la cabeza, si nos falla eso... nos falla todo. Todas las carencias o supuestas carencias son armas de autodestrucción, creo que la canción gira también en torno a eso.

Dudo:

Qué curioso que justo acabras de ver este mismo vídeo; bueno, la única conclusión seguramente acertada es que las casualidadaes no existen. Todo ocurre por una razón. Pero creo no debemos confundir el hecho (admisiblemente científico) de que todo ocurre por una razón o infinitas razones, con que eso mismo se relacione con alguna inteligencia, o favor cósmico. Como se suele pensar. La casualidad no existe creo, como concepto aislado, no existe sin más. De todas formas pardiez! qué coincidencia!

Conejo blanco:

Sí, posiblemente sea la intriga lo que transforme el vídeo en algo bello y conmovedor, con-moverse con la idea, es un concepto curioso y creo que muy habitual. Porque ni la letra ni la música tienen algo tan poderoso como la trama del vídeo. Es un caso curioso también.

Javi, Asterión, PeterPan, gracias a todos por comentar y compartir.

Saludos

Dudo

La verdad es que todo parece estar sometido a una serie de variables que desencadenan hechos relacionados entre sí. Una inmensa cantidad de variables que no podemos controlar y por ello llamamos casualidad. O quizá todo sea mucho más simple que eso. De ahí sale un interesante debate, que seguro que más de uno ha reflexionado alguna vez.
Es que cuando abrí la página digo: Ostia! que punteria!. Increible.

Conejo blanco

Creo que tendemos a confundirnos al hablar de casualidad, cuando en realidad es causalidad... jeje

Ahab

Efectivamente Conejo blanco, lo que describe Dudo es la causalidad, y es lo que existe, la causalidad. La casualidad no existe, es como una superstición ancestral, como creer en la suerte. La suerte se desea para otros y para nosotros, está bien pensar en la suerte, es admisible como coqueteo existencial, pero no está mal tampoco saber que no existe.

Todo es causalidad. Todo, hasta lo que no es físico. Hasta las emociones, todo tiene una relación inevitable desde el origen del cosmos. Mute en lo que mute. Estoy convencido.

Cuando hablamos del destino entra en juego esta paradoja también. No pienso que el destino, el destino en su concepción romántica, soñadora, exista. Es decir, hay un orden de causalidad en el universo desde el principio, y el libre albedrío no existe, ni nuestro ni de la materia ni de ningún animal, la fuerza universal está en todas las cosas y todas las cosas y seres son arrastrados por una inercia inexplicable. Por lo tanto, claro que creo en el destino, como resultado, o como el trayecto trágico e inevitable de todo; con toda probablidad habrá que salir de este planeta para poder sobrevivir por ejemplo. Pero es inercia también, con su orden, a fin de cuentas inercia.

No conocemos nada exento de energía. De inercia, de movimiento en uno u otro grado o sentido. El universo entero es un gigantesto juego de azar, un juego de azar absolutamente inalterable. Inalcanzable, inmodificable. Tiendo a creer que toda modoficación, toda idea de control de los actos, toda creencia en la modificación autónoma de nuestros actos es sólo un pensamiento, una creencia, lejana a la realidad. La realidad es una inercia que lo abarca todo desde el origen hasta el final, cualquiera que sea.

Saludos

Dudo

Estoy de acuerdo, eso es lo que decía brevemente en mi comentario. Ahora, podemos atormentarnos buscando el por qué de cada acto (así como cualquier por qué), o dejar que la inercia nos lleve sin pensar. Como dice Vetusta Morla: Dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar, nunca saber dónde puedes empezar o acabar (8). Lo ideal es buscar el color gris, no el blanco o el negro. Como tu decías el otro día, Ahab, un billetico de nieto de ida y vuelta al Carpe diem de vez en cuando y ya está jejeje. Aunque como dice la canción del post y P. Galvez, siempre acabamos haciéndonos daño. Espero que ese hilo resista, aunque por los senderos que se pisan... uno duda a veces.

Ahab

Sí. Aunque buscar en cada acto es también parte de la inercia. No existe el albedrío profundamente, ni la capacidad de cambiar nada de nigún aspecto de la realidad. Es una ilusión del velo de maya.