16/5/10

Argumentum ornithologicum




“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.”

Jorge Luis Borges

8 comentarios:

Asterión

Usualmente me cuesta aceptar que no entiendo un texto. Este es uno de ellos. Es decir, es genial, una bestialidad que solo pudo salir de Borges, te cautiva y lo aceptás como tal; pero lo que no logro entender es el fundamento lógico de su afirmación.

Saludos

Ahab

Hola Asterión, me alegro de leerte de nuevo.
Sí, este texto, como muchos otros del maestro Borges y otras obras de otros autores en la literatura y en otras artes, consigue imprimirnos algo que no sabemos qué es. Algo poderoso que la primera vez que lo leí, hace unos años, me dibujó una extraña sonrisa de complicidad incomprensible para mí mismo. Me suele ocurrir bastante con obras de Borges, sobre todo con los cuentos.
La explicación lógica creo que reside en la imposibilidad de conocer ese número indefinido pero conocer la certeza de que existe. Debe de ser un número, el número está ahí, pero no lo podemos conocer. Podemos saber que existe porque podemos pensar en su existencia, porque hay motivos que nos llevan irrefutablemente a saber que existe o ha existido. Sin embargo no podemos verlo y hacerlo tangible para nuestra comprensión. Parece una metáfora de la existencia misma de Dios, pero no un dios necesariamente inteligente o creado por el hombre, no un dios que nos observa ni que pertenece a ningún culto, no un dios que implique teísmo alguno. Sino la existencia misma de tantos factores inexplicables en nuesta compresión, todo aquello que vemos con el rabillo del ojo: la intuición. Un amigo me dijo una vez que quizá a fin de cuentas, en nuestra incansable búsqueda de la verdad o la razón de las cosas, lo único que nos quede sea la metafísica y la intuición. Lo suscribo.
El número de Borges es indefinido, es una trampa sencilla y sutíl a las mátematicas y una muestra de nuestra debilidad, de nuestra percecpción (todavía) muy limitada, a la vez que una demostración de que sabemos que hay mucho más de lo que podemos ver y conocer, y esa creo que es la dirección. La dirección de la filosofía. No conoceremos el número pero sí su existencia, no sabemos nada sobre nada porque nuestra percepción tristemente limitada no puede acceder a ello y racionalizarlo en una dirección única y verdadera, pero sabemos que algo existe, no sabemos qué es el úniverso ni qué sentido tiene si es que lo tiene. Incluso conocernos a nosotros mismos se escapa a nuestra comprensión, y eso lo dice todo.
En la vida, todos los pensamientos, los sistemas filosóficos, la fé etc etc... al fin y al cabo son caminos que se eligen.

Yo estoy entre los que no elijo ninguno, nisiquiera el de la ciencia, aunque la considere siempre como base, ya que es a lo único que medianamente nos podemos agarrar, porque todos tienen agujeros y están sujetos a nuestra percepción y a factores biológicos, de subsistencia, psicolólicos y neurológicos, de auto-convencimiento, de auto-creacion de la ignorancia con el fin de no decepcionarse y pensar en vivir etc; son mecanismos automáticos de al vida misma, somos todavía demasasiado animales. De ahí la importancia (vital) de echarle valor en la vida y aceptar que no podemos conocer absolutamente nada, ni lo que nos parece más sencillo y cercano, y por eso mismo el hombre debe buscar, conocer, contrastar. Quizá empiece a creer en un Dios “tangible” cuando envejezca y me acerque a la muerte. Como muchos otros. O quizá resista. Pero seguro que antes no se conocerá la verdad sobre nada en absoluto.

Es nuestro querido velo de maya, que cuanto menos lo toquemos más despreocupados vivimos, pero en cuanto lo tocamos, estamos ahí para siempre, buscando, ‘intentando abrir la grieta, sin conseguirlo’.

Sólo Borges podía escribur un texto de semejante valor especulativo filósofico y de tal valor poético, se merecía una entrada en el blog tarde o temprano. Es un texto que invita al viaje infinito a la reflexión de la existencia porque nos alcanza, atraviesa con elegancia esa pequeña pared blanda que es nuestro yo consciente y ha tocado nuestro yo más profundo, quizá usando las armas de la conciencia y quizá hasta sin saberlo del todo el propio Borges, o los artistas que consiguen esto cuando lo hacen. El texto es Brillante.

Dios, el número de Borges, nuestro interior más profundo, “lo escondido” de la existencia... no podemos saber qué es, ni cómo es, ni dónde está. Quizá ni es, ni está.
Gracias por comentar

Anónimo

Esto es ir directamente a la llaga. Extraordinario.

P. Galvez

PeterPan

Qué explicación más larga Ahab :P

Grande Borges. Tenían que haberle dado el Nobel. Borges era la personificación de la literatura. Una intelegencia cósmica, única en la literatura occidental, y universal. Detras de Borges hay ya poco que ver.

saludos ahab

PD- lo de la explicación es broma

Ahab

Efectivamente P. Galvez, al grano.


PeterPan:

Una explicación larga si acaso es una explicación. No sé si tenían que haberle dado el Nobel, quizá es mejor así.
Totalmente de acuerdo con lo que dices "iteligencia cosmica".

Saludos a los dos

Anónimo

Dios es el número

Dudo

Muy bueno, si señor. Estoy deseando tener tiempo para ojear esos cuentos que me prestaste. Despues de tu reflexión y la trascrita de tu amigo, nada queda que decir. Coincido en todo lo dicho. Mi velo de maya está ya super sucio de tanto tocarlo y cada vez es menos traslúcido. Lo peor es que pasa como cuando rompes algo o estas haciendo una figura de barro, un cuadro o cualquier arte plástica y la fastidias, y muchas veces intentas arreglarlo y cada vez se estropea más y más, y no hay marcha atrás. Lo sabes, sabes que no vas a llegar a una conclusión certera, pero sigues ahí, machancando, tocando la llaga una y otra vez, hasta que te das cuenta de que tienes una gran herida infectada, y que por mucho que la sigas lamiendo no se va a curar. A veces aparece un "médico", te suelta su relfexión y lo ves todo mas claro jejeje, siempre es bueno conocer y contrastar.

Ahab

Gracias por pasarte Dudo. Híncale pronto el diente a Ficciones, te gustará.