18/6/10

Formless


Edward Hopper - Sea watchers, 1952

El alma a veces flota en la nada, cuelga de un todo vacío, inerte e insípido: es el tedio. Irreductible monstruo universal, un enemigo invencible con el que luchamos sin esperanzas asestándole el espanto desconsolado de nuestra mirada interior [lo que nos queda] reducida al escombro. Un castigo que impone la existencia misma, un desequilibrio-equilibrador, un deshincharse; un pliegue sobresímismo, a veces doloroso hasta el extremo.

Sometido, el espíritu vaga réprobo. Al tedio no lo abandonamos, nos abandona; siempre lentamente; no nos colma de penas, sino en la pena misma. Es la miseria del espíritu precipitándose al abismo. Es el verbo que el universo elige para enseñarnos el vértigo profundo de ser.



13/6/10

La verdad está ahí fuera


X-FIles, temporada siete, episodio número ocho. Un mago, sospechoso de haber asesinado a otro cuya cabeza se separó de su cuerpo, habla con los agentes federales mientras sus manos hacen elegantes trucos de magia sobre una mesa. Mientras, dice:

- la moneda en la mano...-desaparece la moneda- se fué, un poco pequeña para verla bien... permítame agrandarla para usted" -la moneda cobra el tamaño acaso doble al que tenía.

- Eso está muy bien, pero no veo que sean mejores que los trucos del mago fallecido.

- Mozart y Salieri, puede que sean parecidos o iguales para quien no conoce su obra... pero no lo son. Se trata de originalidad, estilo y sobre todo de alma.
Porque es el alma lo que diferencia a los buenos de los impostores.



He terminado de ver esta serie completa, las nueve temporadas, y la ubicaría en cualquier latitud antes que como serie de televisión.

Hace años que no veo la televisión a propósito; salvo alguna noche aislada, acompañado. No creo en la televisión como se plantea; es más, la mayoría de las veces que me la cruzo me produce náusea intelectual, aversión profunda. Nunca la veo como pasatiempos porque es altamente nociva. Un instrumento para adormecernos, para crear más y más ignorancia e inacción interior y exterior: para evitar que crezcamos. La veo mientras almuerzo; veo las noticias o alguna serie animada como The Simpsons o Futurama; la segunda con más interés. Por la noche, mientras ceno suelo ver al Wyoming; al menos, la televisión todavía tiene un programa que me puede sacar alguna risotada. No puedo evitarlo; casi siempre que he visto la televisión topándome con algo insustancial, he experimentado la desagradable sensación de perder el tiempo inútilmente. ¡Cuántos atardeceres no pueden a uno colmarlo hasta la saciedad!, ¡cuántas nubes!, ¡cuántos libros!. Cuántas obras musicales, películas... Simplemente pasear por internet, leyendo opiniones o reseñas de otros, o pensar en silencio, me resulta más atractivo y productivo, a todos los niveles, que perder aplastantemente el tiempo viendo la televisión. Con la televisión sencillamente no puedo. Hiere mi sensibilidad e insulta a mi inteligencia cuando asisto a semejantes espectáculos macabros protagonizados por zombis que cuentan sus vidas privadas y se insultan y pelean, deliberadamente, viviendo fuera de sí, por un montón de dinero. Un dinero más sucio que la misma mierda de los jefazos. Me entristece pensar que semejantes bajezas morales y humanas divierten y entretienen a una gran masa ignorante; o a otros tantos que, pensando que se entretienen, no hacen otra cosa que perder el tiempo. En definitiva, casi soy un anti-televisión; lo sería del todo de no ser por algunas cosas que merecen la pena en cierto sentido; La2 es una cadena bastante soportable, el abismo que existe entre ella y las demás es significativo. Aunque esta cadena pública también es sustancialmente mejorable. Algún monólogo de Buenafuente también puede entretener gustosamente. Pero poco más. De hecho, como escribí más arriba, mientras he visto X-Files, he pensado alguna vez en lo que ha cambiado la televisión, y me parece hasta extraño que sea una serie de tv propiamente. Y si pienso que se emitía en Telecinco más me sorprendo.

Dana Scully/Fox Mulder

Muchos capítulos de
Expediente X, serie que bien merecería una entrada amplia y matizada en el árbol de no ser por una extraña vaguedad que padezco cuando pienso en escribir sobre ella, contienen diálogos que, en su momento cuando se emitieron en television, para la mayoría de los que vieron la serie (yo no la veía), puede que pasaran desapercibidos; sobre todo si la vieron considerando el envoltorio insustancial de lo "sobrenatural" o "paranormal" y la usaron sólo como alimento del miedo imaginario y controlado; (el miedo sano que defiende J.J Plans), sin fijarse en lo que hay dentro de ella. Pero dentro de este clásico de culto hay diálogos que emulan nuestras conversaciones interiores entre la razón y la fé; aquellos que ocurren en nuestra mente continuamente a lo largo de nuestra vida; los dilemas éticos, las cuestiones que apuntan hacia lo desconocido, los incontables agujeros de la ciencia, la relatividad implacable de la filosofía.
Hay mucha gente que por una u otra razón no le ha prestado el merecido tiempo (yo era uno de ellos), y es una pena. Es una de las mejores obras que han producido para la televisión, sin lugar a dudas.

Expediente X
es una serie de ciencia ficción con todas las letras. Y ¿qué es la ciencia ficción si no un pretexto para hablar de las causas más trascendentales del hombre?, ¿qué es, si no la literatura de nuestro tiempo, por medio de la cual, grandes escritores han enfrentado los problemas que persiguen al hombre desde que existe?. Y el juego que da este género es asombrosamente amplio en cualquiera de sus formatos. Los temas recurrentes de la ciencia ficción, obviando, por justicia, los "terroríficos" episodios del género en sus inicios (los marcianos verdes que venían a colonizar la Tierra etc), son perfectos para encarar las incógnitas del hombre. La ciencia ficción no es en esencia otra cosa que eso.
La buena ciencia ficción al menos.

He disfrutado bastante con esta serie; a pesar de la gran cantidad de imágenes y escenas propensas a herir la sensibilidad, que he soportado gracias al balance sutil de su producción y desarrollo.

He editado algunos fragmentos interesantes. Algunos monólogos finales de algunos capítulos. Son tan valiosos como exquisitos. Una serie que, si la visteis hace años, os recomiendo revisar, y si no la habeis visto, os recomiendo conocer. Especialmente las primeras seis temporadas. Luego, aunque mantiene calidad y originalidad, poco a poco se convierte en un bucle sobre sí misma; aunque no hasta el punto de aburrir o dejar de verla.

Creer es la clave

Nota: A pesar de que estos fragmentos los he editado
y subido yo personalmente a youtube, no me permiten activar la inserción de algunos de ellos en sitios externos debido a las leyes de CopyRight a las que se aferra la cadena Fox. No obstante, los he enlazado más abajo.

¿Cuándo dejarán esos pocos salvajes de privatizar la cultura?


Extracto X-Files Temporada II capítulo XVIII

Extracto X-Files Temporada VIII capítulo XX



8/6/10

La diva del éter


Ejemplar de Theremin
"Lo esencial es invisible a los ojos"
(
Saint-Exupéry, El Principito, cap. XXI)


Llevo unos días acordándome de un disco y pensando en escucharlo, anoche lo puse finalmente, se trata de The art of Theremin. Un disco estupendo que descubrí hace unos años interpretado por Clara Rockmore (1911-1998), la mejor thereminista de la historia. Para hablar de ella, de su contribución y del instrumento, hay que remontarse a la Rusia de la primera mitad del siglo pasado. Años veinte, nueva oleada de Futurismo, la Ciencia Ficción, el creciente interés del hombre en los emergentes aparatos electrónicos...

Léon Termen
Durante la primera mitad de la década, un inventor ruso llamado Lev Sergeyevich Termen (Léon Termen), perfiló, tras haberlo inventado en 1919, un nuevo instrumento que se hizo famoso rápidamente y del que se decía que sonaba sin tocarlo; un instrumento mágico; etéreo. En Rusia, el después llamado Theremin, fue reconocido de inmediato; a los pocos años, a finales de la década, Termen decidió viajar a los Estados Unidos para presentar su instrumento en ferias de tecnología.

En una de esas, una joven rusa, Clara Reisenberg (más tarde Clara Rockmore), que llevaba unos años viviendo en los Estados Unidos, acudió por mera distracción a ver el instrumento de Termen acompañada por un profesor de química. Enseguida se sentió atraída por el instrumento profundamente. Hay que destacar que antes de emigrar a los Estados Unidos, tanto Clara como su hermana, Nadia, habían viajado por Europa como niños prodigio, tocando el violín y el piano respectivamente, obteniendo un éxito significativo. En vida no dejarían de acompañarse.

Clara era por entonces una brillante intérprete de violín, asombrosamente capaz sobre todo en las tonalidades. Debía tener un oído extraordinario, que le valió las notas más altas de prestigiosas academias de violin siendo niña en Rusia. Pero cierto día mientras tocaba, experimentó un dolor en su brazo derecho que le obligaría a alejarse del violín. Así decidió centrarse en el nuevo y desconocido Theremin.
Termen estaba bastante interesado en que Clara tocara el instrumento para sacar el mayor partido de las funciones del mismo y perfeccionarlo, ya que nadie podía tocarlo como ella. El Theremin no tiene escalas visibles, no se llega a "tocar", no existe el contacto físico con él; no hay una tonalidad de trastes y ninguna referencia visible para tocarlo, el osado intérprete ha de valerse del oído y la precisión de movimiento corporal; Clara era brillante captando los tonos, muy superior a otros thereministas a los que Termen había instruído previamente en norteamérica; consiguió dominar rápidamente el instrumento con una precisión virtuosa, como si estuvieran hechos el uno para el otro. Imagino las sensaciones que experimentaría ella descubriendo el instrumento con la profundidad con la que conocemos por ejemplo a un animal y nos enamoramos de él para siempre, y él de nosotros. Tratándose del Theremin es fácil crear micro-mitos en torno a la relación del intérprete con el instrumento.

Realmente el Theremin es un instrumento, todavía hoy, bastante misterioso; no lo tocamos, lo hacemos sonar a través de la energía, de la manipulación de las ondas que vagan por el aire. Realmente choca pensarlo, hacemos música como si de magia se tratase, sin tocar nada, abrimos y cerramos espacios, acotamos y alejamos distancias, nos movemos como una especie de mago musical; y cuando suena, muchas veces es similar al timbre de una voz humana, una tonalidad que parece salir de unas cuerdas vocales de otro mundo. En otros tonos recuerda al violín (en un principio, el Theremin fue usado como "sustituto" del violín para obras clásicas, por ejemplo en la pieza que interpreta Clara en el vídeo que he insertado justo debajo de este párrafo, sustituye al violín de El Cisne, del compositor francés Camille De Saint-Saëns), pero más tarde sería utilizado en otras músicas, en la música pop también se ha usado incontables veces, Pink Floyd, Skunk Anansie, Los Planetas, etc; un ejemplo muy famoso es el de Good Vibrations [blank a youtube], de los Beach Boys, aunque es un simulador, suena prácticamente como un Theremin o igual; podemos oirlo a partir del segundo '30.

C. Rockmore/N. Reisenberg - The Swan (Camille de Saint-Saëns)


A medida que la relación de Clara con el inventor del Theremin avanzaba, Termen empezó a sentir más que amistad por ella. En alguna celebración, Léon regaló a Clara un pastel rodeado por un campo electromagnético, cuando ella se acercó al pastel, éste giró, y la única vela que había sobre la tarta se encendió, como por arte de magia. Termen le pidió matrimonio, pero poco después Clara se casó con otra persona y Termen terminó su relación con ella radicalmente. Asuntos de amores aparte; la forma de tocar de Clara, su sensibilidad, su halo misterioso y su tacto con la música (interpretaba piezas de música clásica, no hay que olvidar eso), le valieron un reconocimiento mundial.

Tocaba a modo de escultor, esculpía sonido, creaba formas, figuras invisibles, hileras de melodías tristes y ocres que danzan y revolotean nuestras profundidades: pienso en el silencio como un vasto bloque virgen, como un marmol bruto, en el que el artista se derrama, irrumpe, se pelea, imprime sus huellas, lo araña: el cincel del escultor y los ademanes de Clara: el alma queriendo salir del cuerpo, el alma posándose sobre la materia: transformándola; (el universo es sonido, ondas, vibraciones), desde este punto de vista metafísico o factíblemente físico, el sonido lo es todo, es movimiento, es la existencia. Recuerdo que el compositor moderno John Cage aseguró amar a los sonidos arbitrarios o ruidos de la calle en cualquier día; pasó horas escuchando desde la ventana de su casa los ruídos cotidianos de la gente y el tráfico de la ciudad, considerando música esos ruídos azarosos e incluso anteponiendo estas creaciones espontáneas al valor de la música creada por el hombre (buscando la belleza bajo ciertas coherencias intencionadas); decía que cuando escuchaba música, por ejemplo Barroca, la entendía profundamente y le resultaba exuberante, excesivamente "sentimental", demasiado "humana", cargada de todas las penas y precariedades del alma que la compuso, sus problemas, sus miedos, como si la música densa y ordenada le hablara directamente; no quería escuchar las penas y alegrías de otros cuando se sentaba a oir música, no la entendía así. No recuerdo sus palabras con exactitud, reconozco que me impactaron bastante en su momento.

Volviendo a Clara, interpretó melodías compuestas nada menos que por Camille de Saint-Saëns,
Ravel, Rachmaninoff, Falla, Stravinsky o Tchaikovsky.

C. Rockmore/N. Reisenberg - Valse Sentimentale (Tchaikovsky)

A mediados de los años cincuenta, dejó de ofrecer actuaciones temporalmente, apartándose de la escena pública y dedicándose a dar clases particulares; el Theremin se empezó a usar sobre todo en el cine de ciencia ficción.

Unos veinte años después, a mediados de los setenta, Clara estaba envejeciendo y pensó en grabar su música (sorprendentemente ¡todavía no había grabado nada!), finalmente, tras ser convencida por Robert Moog (padre de los sintetizadores), grabó el disco y se publicó en 1977, The Art Of Theremin, el disco que me atravesó anoche y me trasportó, de nuevo, tras no sé si un par de años sin escucharlo, por las galaxias deliciosas que esculpía en el espacio La diva del éter.

Existe un documental (Theremin: an electronic odyssey), dirigido por Steven M. Martin, producido en 1994, que cuenta la historia de Termen y Clara, y del Theremin; uno de los primeros instrumentos electrónicos, que da cuenta, entre otras cosas, de que la música electrónica existía mucho antes de que se agruparan Organisation o Kraftwerk por ejemplo. En este documento podemos ver numerosas imágenes de Clara interpetando y hablando, así como de los músicos y personajes que rondaron esta historia.

Theremin: an electronic Odyissey (trailer, 1994)


The art of Theremin es un disco maravilloso que te deja con ganas de más. Una selección de piezas idóneas para interpretarlas con el Theremin que os recomiendo encarecidamente.

No apto para orejas de trapo.


The art of Theremin (1977)
en Megaupload

The art of Theremin (1977) en Spotify

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4/6/10

Expansiones



Crecer: avanzar ligeramente hacia el borde del precipicio -silencioso despertar del sueño- sumido en actos y espejismos.
Asomarse y ver que no hay nada, o saberlo, es tal vez, la finalidad de la conciencia humana.