14/8/10

Animals


A medida que crezco, mi compasión y admiración por todo tipo de animales crece de forma desorbitada. Entre ellos el perro es mi devoción mayor. Pero también me gustan mucho las suricatas o suricatos. En general todos los animales, en su condición -por esencia- ligada íntimamente con la vida, la naturaleza y posiblemente, la esencia íntima de la existencia misma (a diferencia de nosotros, a quienes se nos condenó con el lastre de la conciencia), despiertan en mí una profunda admiración inexplicable, así como una poderosa conmiseración y comunión extraña que me inunda el espíritu, parecido a lo que siento al emocionarme con ciertas músicas, o lo que siento en ciertos momentos de lucidez del pensamiento o revelación.

En muchas ocasiones, de forma involuntaria, y otras tantas si lo intento, veo animales en las personas. Al margen de que estas me parezcan más o menos afines a mí, me gusten más o menos, o me resulten más buenas o menos buenas, al igual que se suelen establecer parecidos entre personas, así como unos rostros nos recuerdan a otros, también he observado que las personas (esto es difícil de explicar y fácil de malinterpretar) son, por sus ademanes, sus formas, sus gestos, muecas, reacciones, facciones, etc.. todo lo que implica su aura, su psique, su esencia: animales. Las encuentro a casi todas fácil de relacionar con algún animal, lejos del prejuicio, y esto es absolutamente subjetivo, todo el árbol lo es. Hay algo en cada ser humano imposible de explicar claramente, que me remite a ciertos animales; así como yo soy pescado, así como nado cual pez (a los cuales rarísima vez me los encuentro), trato u observo habitualmente toda suerte de personalidades animalescas; anfibios, aves, reptiles, mamíferos etc.

La primera vez que estos conceptos rondaron mi mente de forma consciente fue cuando conocí la figura de
Nina Simone; que es, claramente, una figura etérea en relieve que representa a un ser mamífero, una especie de caballo. Con sus ojos de caballo, dulces y profundos, amplios como las extensiones de hierba. En los primeros vídeos que vi de su figura artística, hablando y actuando, en toda su extensión se me representó una esencia en ella que no ha cambiado, la de un mamífero, herbívoro, un caballo. Un noble y leal caballo; lento, pasivo, tranquilo, existir latente, excepto cuando la fuerza es necesaria; así en ella hay una extraña nobleza de caballo que la envuelve siempre.

Nina simone - How it feels to be free


Así como cada ser humano es para mi comparable con algún animal de una u otra especie, por su naturaleza íntima, tanto física como interior, los artistas también presentan en su arte numerosas connotaciones que denotan "características" inefables de los animales. No estaría de más presentarnos, a los humanos, como especie-conglomerado, especie que condensa características de las demás especies, posiblemente de todas, la vida las ha sido todas antes de llegar ese "último eslabón" que llamamos
Homo sapiens.

Los artistas musicales, sobre todo los del llamado ámbito popular, son los más transparentes en este sentido. En su hacer "puro", lleno de voluntad pura, de 'momento', veo con claridad abrumadora ese parecido animal.

Como ejemplos hablaré de algunos de los artistas representativos que me han acompañado o acompañan hoy, como acompañan, al gusto y al paso, los caminos en las noches oscuras. Carreteras que nuestras almas
recorren.

Así encuentro al oso panda que es Nick Drake, un oso sedoso, tranquilo y conmocionado por dentro. Una especie de mamífero entrañable y triste. Con sus garras de oso acaricia los tallos y ramitas de nuestra psique, nuestro campo interior. Su voz y su entraña se duermen en nuestra profundidad y nos transforman; como nos cambia la lluvia, el viento o las nubes.

De Nick no existe ningún vídeo, salvo una grabación casera de su infancia en Tamworth-in Arden, con sus padres y su hermana, que se puede ver en uno de los documentales dedicados a su biografía; pero con sus canciones me basta para alcanzar su esencia, o ser alcanzado por ella.

Nick Drake - From the morning


David Gilmour es un elefante. Sus solos de guitarra son pesadas maniobras de elefante. Es lento y laborioso. Acuñado en las vastas praderas que construían los Pink Floyd (con la imprescindible ayuda del trabajo
de Rick Wright en los teclados). Su esencia musical busca el agua y está hecha de agua, pero está dentro de un cuerpo, un cuerpo invisible, de elefante.

David Gilmour - Comfortably numb (solo)


Mara Lee Miller (Bosque Brown), parece un cervatillo joven y salvaje, ágil. Tímido, casi asustado, perplejo de haberse encontrado; distante y solitario. Camina por la vasta sierra entre las hojas y las hierbas, saltando entre las rocas desnudas, bajando al río a beber el agua fresca.

Bosque Brown - This town


O Charles Trenet, quien me parece un perro. El ser, a mi juicio, más venerable que existe en la tierra, sin los cuales vivir sería más difícil. Lo perros y la música podrían ser mis pasiones principales pensándolo bien. Sólo la contemplación del perro, aunque no viva conmigo, aunque sea de otro. Los perros me ensanchan siempre el alma poderosamente.

Trenet es fantástico. Su sonrisa de perro, las expresiones de su rostro, su porte afable y entregado... grandísimo.


Charles Trenet - Je chante


O a Barbara (Monique Serf), la artista más grande que he conocido, siempre me hace nudos en la garganta. Apenas contengo las lágrimas. Ella es un ave. Posee la facultad más elevada. Vuela, surca los cielos. Se mueve con una agilidad virtuosa, su esencia es flexible y aguda, con su pico recoge hábilmente el grano, nos observa conmovida a todos desde arriba, desde las alturas, y comprende, y se duele... Es un ave pasional y herida, poderosa y vulnerable. Todo lo que rodea a su persona artística, su música y sobre todo su personificación escénica es inefable. Como dice alguien muy apreciado: "de lo que no se puede hablar, mejor callar".

Barbara - Le mal de vivre


Creo que el egoísta y perdido ser humano de nuestro tiempo, en lugar de andar rechazándose a sí mismo de un lado a otro, sin aceptar su naturaleza y su corazón, haciendo daño, debería pensar y observar más a los animales. Pues por su esencia y no-conciencia, son todos seres superiores.

"Si no hubiese perros, no me gustaría la vida"
Arthur Schopenhauer