27/9/10

Camino de vuelta (intentar decir)







Apenas minutos

minutos odisea, travesía con esencia de otros días

Caminar y sentir. Caminar, pensar, caminar, zapatilla; bucle de pavimento, otra vez; figuras geométricas, acelerar de mis pasos, ingravidez, deslizarse sobre la invisible superficie terrestre. Pero no, no camino sobre un pavimento, ahora es una vía estelar que refleja las nubes en caleidoscopio. Lo había querido así.

En lo que llamamos mente (en lo que llamo mente), los asuntos por zanjar, y los rostros. Rostros fríos, rostros desesperados, rostros grito. Rostros escondidos, rostros pena; rostros brillantes, rostros aplastados por el tiempo, rostros entregados, rostros palma de la mano, rostros que son otros, que son otro; murmullo de pasos, motores en marcha.
Las conversaciones que latieron y laten como púlsares.

Ademanes, intenciones, silencios. Sueños que nacen ahora y que viven
hace tiempo.

De todas las cosas que están por decirse
por cerrarse.

Y las palabras
la palabra.

La voz.

Voces grillo, voces pico, voces pájaro. Voces de agua.

Esas voces, ¿qué son ahora?,

vuestras voces

¿qué son, cuando son sentidas ahora-después, por mí?

Arriba los tejados, tejados cuchilla
no abarco, no abrazo, no con mis pupilas

- ¿quién soy aquí, ahora?

crepúsculo azul, nube de rocío, pez.

Queda la mirada

pequeña

para ver lo pequeño. Sólo ver lo pequeño,

¡qué dificil!

ver lo pequeño


El trayecto,
el pueblo, distinto cada vez
distinto cada vez yo.

Entonces respiro, siento,
en el estar de las farolas tenues, las fachadas esconchadas, las gotas de lluvia,
la humedad, el horizonte... todo lo indecible,
lo intuido.

Quedarse ahí, en el camino, entre lo soñado y lo entendido.
Rechazar voluntades, salvo las del sueño.

Acurrucarse. Sentir la soledad, el pozo hondo
el frío.

Revelarse, sí, ahora es revelarse

Sentir el sueño pretencioso de la libertad, abrazarlo, apretarlo... ¡no!, lo empujo. No es mío. No es un sueño ahora. Acepté mi esclavitud de lo inalterable. Esclavo de la verdad universal que, escondida, dicta destellos claroscuros: su pista.
Desde arriba hacia abajo, me despista, desde arriba.

Me engaña.
Me engaño.


Abajo, el mar.

Sabemos que es imprescindible, necesario, sabemos que nos abraza en el inconsciente, ha de estar ahí, para reafirmarnos, para creer que siempre, por mal que vayan nuestros asuntos humanos, insignificantes brotes de nuestras almas mortales, (por fuerte que nos aplaste el vértigo de la existencia), hay una salida, una puerta soñada, insondable, acogedora.

Caer al abismo sin fondo
desde una gran altura,
atravesar el dolor, el dolor ...

Lastimarse en el pensamiento, crugir como madera que arde.
Pensarse en el dolor. Quedar en ascua. Volver al principio.


Despertar cuando suenan las llaves en la cerradura.


God is an astronaut - All is violent, all is bright (2005) en Megaupload

17/9/10

Chances are


"Mi música es para siempre. Quizás puedan decir que soy un iluso, pero mi música es para siempre."

Bob Marley


Trazando el siglo XX musicalmente en una línea temporal gráfica, en la que despuntan algunas figuras populares, con su estandarte más o menos merecido (como Elvis, Chuck Berry, Lennon, Hendrix, Clapton etc...); es ineludible toparse con Bob Marley como icono del la internacionalización del Reggae popular jamaicano. El símbolo y el mito. Quien hizo méritos idealistas y artísticos de sobra para conseguir un hueco entre los artistas más representativos del pasado siglo. Hay quien no lo tiene en cuenta y hay a quien no le gusta el género, aunque muchos, me parece, caen en el error de asociar demasiado el aspecto gráfico o superficial con la música Reggae propiamente. Bob Marley alimentó un concepto y un modo de vida que hoy es, en la mayoría de los casos, desgraciadamente, pasto de almas perdidas; prácticamente un traje confeccionado a imagen y semejanza como disfraz que oculta la personalidad dentro y fuera de muchos de los que siguen su mensaje casi como si de un gurú se tratase, y que no son jamaicanos precisamente. Ahora bien, en su música encontramos el carisma y la chispa que se pueden encontrar en canciones de Beatles, en los clásicos del pop y también en otros clásicos de musicas más serias; la herida, a su modo, sangra en la intrepretación del jamaicano. En sus rodeos, en sus pulsiones sobre el escenario.

En muchas de sus canciones hay un hacer certero, sea como fuere, una comunión con el arte, un acercarse al supuesto inconsciente colectivo, ese breve enlace temporal que llamamos inspiración, sacar la punta de los dedos de esta realidad; traer algo de otro sitio. Canciones que por su propia esencia inigualable, han perdurado y perdurarán en el tiempo precisamente porque son reales, porque este hombre fue agraciado con el don de acercarse a lo intocable, a lo invisible; esto es así y debe ser reconocido, nos guste su música o no. A mí me gusta, aunque reconozco que no soy un gran aficionado al Reggae.

Me gustan los clásicos que todos conocemos, aunque confieso que tengo una especial debilidad atemporal por sus temas más "desconocidos", no todos, pero muchos de ellos sí; y éstos me gustan más incluso que las canciones clásicas que confeccionan sus Best of (entiéndase Buffalo Soldier, Three little birds, No woman no cry, I shot the sheriff etc...).

Bob Marley & The Wailers
Las canciones que escucho son las que se encuentran en sus primeros discos, que por alguna razón no muy fácil de entender, no han trascendido como pienso que deberían haberlo hecho; canciones que huelen a equipo de grabación añejo, a disco de vinilo; un sonido que es realidad. Me gustan desde hace muchos años y a veces las escucho.

Es el caso, por ejemplo, de How many times, 400 years, Soul rebel, Do it twice, Soul shakedown, Put it on, There she goes, Stop that train, Soul captives, African herbsman, Cheer up, Its allright, Trench town rock, etc. Deliciosas canciones Reggae que suenan a Jamaica, que suenan a tierra, a pared vieja, suenan a arena, a palmera, a mar, suenan azules, a niño; suenan a sol. En algunas está patente una poderosa influencia del pop melódico nortamericano y británico de finales de los 50 y principios de los 60. Lo cual es bastante interesante, por ejemplo en There she goes.

Bob Marley & The Wailers - How many times

Bob Marley & The Wailers - Soul rebel

Bob Marley & The Wailers - There she goes


Bob Marley & The Wailers - African herbsman


En esos primeros años de Bob Marley con The Wailers (principios de los 70), grabaron numerosas versiones de algunos de esos temas que he mencionado; hay prácticamente dos versiones, al menos, de cada canción. De entre todas ellas Chances are es mi canción preferida, quizá sea la canción que más me gusta de Bob Marley, la que más me ha conmovido. La descubrí a mediados de los 90 en un recopilatorio de dudosa credibilidad, titulado Al sol de Jamaica, que regalaban como suplemento de una revista semanal de tirada estatal. Supongo que por temas de derechos, incluyeron varias de estas canciones más "desconocidas", junto a temas que nisiquiera eran Reggae (Hold me closer de The Equals). El caso es que llegó a mis manos, y de no ser por ese CD no hubiera conocido en el momento idóneo esas canciones de Bob Marley. Ahi dentro estaba la joya, en la mejor versión. Una triste canción, también influída por ese pop melodioso occidental. Una canción blancoynegro, triste; hileras de imágenes congeladas; melancólica, una canción vencida. En aquellos días no sabía lo que cantaba Marley, de qué hablaba en la letra. Años después lo supe, con su ambigüedad, parece hablar de perder la esperanza o darse por vencido. Pero para mí sigue significando otras muchas cosas.

Os parecerá seguramente curioso que sean estas canciones (y no las más reconocidas y, desde el punto de vista objetivo, las mejores) las que me gusten y las que consigan que no me olvide del todo de Bob Marley, a quien escucho poco, pero con atención y deleite. Marley el músico, el artista; el resto de aspectos (que muchos apoyo ideológicamente) no entran en mi valoración.

Despido el verano con el Reggae de uno de los principales músicos populares del siglo XX, que merece un respeto incuestionable.

Que la disfruteis.

Bob Marley & The Wailers - Chances are


Chances are
we're gonna leave now
Sorry for the victim now

Though my days are filled with sorrow
I see years of pride tomorrow

Chances, chances are
some might not hold out

Chances are
hang on right now

Though, oh my days are filled with sorrow
I see years
of pride tomorrow

Chances, chances are
some might not hold out

Chances are, hang on right now
Chances are, oh chances, you're my chances
Chances are, hang on right now

Chances are

Deal with loneliness
I'll take some tear drops
Chances are
we'll have to win
Chances are
hang on right now

Chances are, chances are...

14/9/10

Magritte, II



La gran familia, 1963
Rene Magritte

7/9/10

426


Considerar nuestra mayor angustia como un incidente sin importancia, no sólo en la vida del universo, sino en la de nuestra misma alma, es el principio de la sabiduría. Considerar esto en el centro de esa angustia es toda la sabiduría. En el momento en que sufrimos parece que el dolor humano es infinito. Pero ni el dolor humano es infinito, pues nada de lo humano es infinito, ni nuestro dolor vale más que el ser un dolor que sentimos nosotros. Cuántas veces, bajo el peso de un tedio que parece locura, o de una angustia que parece pasar más allá de ella misma, me paro, dudando, antes de rebelarme, dudo, al pararme, antes de divinizarme. Dolor de no saber lo que es el misterio del mundo, dolor de que no nos amen, dolor de que sean injustos con nosotros, sofocando y agarrando, dolor de muelas, dolor de zapatos apretados —¿quién puede decir cuál es el mayor en sí mismo, cuanto más en los demás, o en la generalidad de los que existen?

Para algunos que me hablan y me escuchan, soy un insensible. Soy, sin embargo, más sensible —creo— que la vasta mayoría de los hombres. Lo que soy, no obstante, es un sensible que se conoce y que, por eso mismo, conoce a la sensibilidad. Ah, no es verdad que la vida sea dolorosa o que sea doloroso pensar en la vida. Lo que es verdad es que nuestro dolor sólo es serio y grave cuando lo fingimos como tal. Si somos naturales, se pasará igual que ha llegado, se difuminará del mismo modo que creció. Todo es nada, inlcuido nuestro dolor.

Escribo esto bajo la opresión de un tedio que parece no caber dentro de mí, o precisar de algo más que mi alma para tener donde instalarse; de una opresión de todos y de todo que me estrangula y me hace desvariar; de un sentimiento físico de la incomprensión ajena que me perturba y me destroza. Pero levanto la cabeza hacia el cielo azul extraño, expongo mi mejilla al viento inconscientemente fresco, bajo los párpados tras haber visto, olvido mi mejilla después de haber sentido. No me siento mejor, pero quedo indiferente. Verme me libera de mí. Casi sonrío, no porque me comprenda, sino porque, habiéndome transformado en otro, he dejado de poder comprenderme. En lo alto del cielo, como una nada visible, una nube minúscula es un olvido blanco del universo entero.

Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros
Fernando Pessoa, Libro del desasosiego

2/9/10

Perlimpinpin


... a los que hacen la guerra