23/1/11

Cuartos por habitar/Viajes



Calisto y Europa frente a Júpiter, año 2000
Fotografía tomada por la sonda Cassini
de camino a Saturno.
N.A.S.A



Qué difícil es decir
y quedar satisfecho con lo dicho.
El intento es la literatura.


un navío rompiendo
olas sobre un mar tempestuoso

la música de orquesta del inicio de
alguna película antigua

el rumor de la lluvia, el rumor
vibrando en la ventana

una luz de neón que a lo lejos
indica que algún comercio todavía está abierto

una guitarra acústica arpegiando en clave de folk

DO, SOL, FA,
DO, DO7, FA

domingo por la tarde

nostalgia

la señal de onda de FM



Cada uno crea su colección particular de regazos o aliados. Amistades impersonales. Objetos de la mente o del mundo, sueños tenidos, colores, canciones, películas... puede ser cualquier cosa. Creamos cuartos para habitarlos. Para volver. Para perdernos menos. Marcamos con nuestras huellas las rutas para luego seguir la traza.

Se crean inconscientemente, supongo que responden a alguna atracción desconocida, o a puntuales necesidades soterradas del alma; pero cuando brotan a la superficie, a la conciencia, las reconocemos.

Pocas cosas me han resultado tan oníricas, invitadoras a los sueños, tan misteriosas y especialmente acogedoras, como el sonido de las ondas de la FM en un transistor. Debe ser porque he dormido tantas noches escuchando ese sonido de fondo, tantas veces he temblado bajo las mantas, refugiado del frío, sintonizando emisoras en el antiguo Walkman -mientras el viento y la lluvia golpeaban la ventana-, que quizá ese sonido es, desde entonces, parte de mi ser, parte de mi forma de existir. Tal vez fue así, en las noches de domingo, como encontré ese aliado, creándose para siempre afecto por el sonido de ondas. Atrás. Cuando el aliento y el calor bajo las sábanas se fundían con el llanto del viento y la oscuridad de la habitación; la soledad, el frío y el mundo inhóspito, estaban fuera; yo, estaba dentro. Estaba a salvo.
Lo onírico era posible. Era posible el viaje. A bordo de la nave. En dirección estelar.


Pronto, la antigua línea móvil que surcaba el dial de los transistores de radio analógicos desaparecerá de los aparatos; en unos años no escucharemos esa señal de la FM, ese sonido cósmico, todo se sintonizará sin ruidos, como ahora la televisión digital y algunos receptores de radio. Pronto no escucharemos los ecos del Big Bang. El recóndito eco de la primigenia creación. La representación sonora del tiempo y el espacio. La pobre interpretación que los aparatos humanos hacen de un lenguaje que (como todos los lenguajes) se nos escapa. Un lenguaje (como tantos otros por descubrir) que hemos tenido la suerte de transformar para imaginar y soñar. El sonido aleatorio de "el agüilla" de la FM, desprovisto de ritmo coherente, desprovisto de lo que se ha llamado -hasta hace poco- música. Es nuestra mente la que concibe la belleza, para entenderla con un orden necesitamos la vibración, la coordinación del unísono polifónico, para poder vibrar y emocionarnos con el sonido. Pero esa es nuestra conciencia, a la que no le dieron alas.

El cosmos nos trajo aquí
y nos llevará.

Pongamos las alas, para marchar volando.

Señal de onda de FM [23-01-2011]

11 comentarios:

PeterPan

Todo va cambiando. Todavía recuerdo las cintas de cassete. La magia de comprar un disco original y leer y escuchar hasta el último detalle. En el futuro nadie comprará discos. Se pierde una gran parte del sentido de obtener música. A lo mejor tampoco se leen libros pronto, todo irá con e-books. Libros electronicos. Ese sonido de la FM es una de esas cosas que quedarán en el pasado. Irremediablemente.

Saludos

Anónimo

Curiosa entrada

A mí siempre me fastidiaba el dial que quería sintonizar. Nunca me ha gustado el sonido de onda y creo que es por eso, me resulta molesto. Aunque, al mismo tiempo es verdad que tiene algo como de época y algo de ciencia ficción. La cultura popular ha invadido estos sonidos de fantasía, y está bien.


P. Galvez

Aphisme

La luz de neón, el navío en tempestad, la lluvia en la ventana...

Deliciosos cuartos por habitar. El mío ha sido siempre el desierto. Un desierto imaginario iluminado por entrellas. Lo comparto contigo ahab. Te dejo aquí una parte del desierto.

Ahab

PeterPan:

así es, pronto no podremos escuchar esa señal tan facilmente.

Lo de los discos y la música es parecido, también son cuartos para habitar, llenos de cosas. Precisamente hace un par de días hablaba de eso con alguien. Antes ahorrábamos para comprar un disco y desde que llegaba a nuestras manos, no sólo era un disco musical. Nos interesaba la portada, queríamos saber, las portadas estaban también hechas a sabiendas de esos propósitos. Los discos de Pink Floyd, por ejemplo, son cuartos para habitar. Lo leíamos todo, leíamos las imágenes, las letras, los sonidos. Eso se ha perdido también inevitablemente; nisiquiera los que lo hacíamos podemos hacerlo ya. No es lo mismo.

Con los libros espero que no pase nunca. En este caso, desde mi punto de vista, necesitamos el soporte físico, las palabras impresas, la tinta, el tacto, la cubierta, el carton, el olor, el soplo del libro, las páginas, el peso...tantas cosas. El libro me cuesta más aceptar que algún día sea sólo dígitos y códigos electrónicos.

gracias por pasar y comentar

Ahab

P. Galvez:

no eres el único, seguro que para muchxs es una señal o unos sonidos molestos. Supongo que la cantidad de veces que no han conseguido sintonizar claramente algo que les interesaba. Es comprensible.

gracias

Ahab

Aphisme:

celebro tu generosidad, y abrazo ese trozo de desierto que me ofreces, un regalo inestimable.

gracias

Dudo

Espero que no ocurra nunca con el libro. Hay mucha gente que prefiere el papel y la tinta y se opone totalmente al e-book, aun así nunca se sabe lo que puede ocurrir.
A mí las ondas de radio no me crean mucha nostalgia, es más, me deprimen. Pero como todos, también tengo mis habitaciones.
Por cierto, el tema de las lunas de Júpiter y Saturno es bastante interesante.

Ahab

Dudo:

Sí, somos muchxs que preferimos el soporte clásico: el libro. El e-book es otra cosa, no es un libro; es una imitación, digital, binaria, sin alma, sin cuerpo -sin impresión física de fuerza alguna- de un libro. No estoy en contra de su existencia, pero me apenaría mucho que desapareciesen los libros. Aunque perdure su contenido.

El cosmos es apasionante. Esa imágen, como muchas otras del universo, te deja mudo. Te asola. Te vacía. Si la piensas -si te asomas- intuirás el vértigo.

Los satélites naturales tienen todos su belleza particular. A mi siempre me han gustado mucho. Los primeros que conocí, después de la Luna, fueron Deimos Y Phobos y luego vibré con Europa, Calisto, Ío etc.

Gracias por venir

Dudo

Hay un documental, "Viaje a los confines del universo" de National Geografic, que hace un repaso a los planetas y satélites, y su posibilidad de albergar vida. Al ser genérico no es que proporcione mucha información de cada uno, pero dice lo suficiente para tener una perspectiva y cierta idea. Y sobre todo las imágenes son muy buenas, las mejores que he visto en documentales sobre el universo, a mi me gustó bastante.

A tí por postear, un abrazo.

Ahab

Tengo una moderadamente vasta colección de Documentales sobre el espacio, en la que creo que está ese también. Algunos de National Geographic son muy buenos, algunos de la BBC son obras de arte. Hay algunos de la cadena británica (no sólo sobre el espacio) que bien podríamos nombrar de otra manera; son algo más que Documental. Porque producen una suerte de sensaciones que ilustran, a veces "poéticamente" la divulgación.

Gracias por la recomendación

Ahab

Hace poco ví uno de Canal Historia sobre satélites del sistema solar. Se llama "lunas extraterrestres", he buscado por la red y lo he encontrado disponible online en Megavideo.

http://www.megavideo.com/?v=56AUS3VB