18/3/11

Cactáceo eléctrico



Con Pincho iban Los Fruitis. Con el Cactus. Una planta asombrosa, que en su quietud y robustez sobrevive conservando el agua dentro de sí, protegida con sus zafias púas, en las tierras desérticas, enfrentando ventiscas y olas de calor, en mitad de una sequía que puede ser extrema. La Penca es un derivado de la familia cactácea, que abunda en climas cálidos, en Andalucía por ejemplo. Y creo que Pincho era más bien una penca de higo chumbo y no un cactus, al menos no el cactus en que pensamos al nombrarlo. Pero quería hablar de la banda de rock, y tienen algo en común, tanto la penca como la familia cactácea en general provienen, al igual que esta banda de rock, del continente Americano.

Pensando en la historia del rock podríamos escribir una interminable lista de grupos olvidados. Algunos con menos justicia que otros. Dentro del rock duro han existido muchos grupos average, pero también existieron bandas de alta calidad instrumental, originalidad y potencia (que son las únicas cualidades que podemos exigirle al hard rock), una de ellas es incuestionablemente Cactus. Cactus fue un supergrupo, surgido de la unión de varios talentos de la escena norteamericana allá por 1969. Es curioso que, siendo un grupo mucho más dinámico y ecléctico, original y vivo que Blind Faith, se recuerda siempre éste último como el supergrupo (por aquello de ser el primero y tener en sus filas a Steve Winwood o Eric Clapton), pero en Norteamérica, existió una banda coetánea que no tenía nada que envidiarle.

Con la sección rítmica de
Vanilla Fudge (importante grupo cuyos primeros discos influyeron a bandas como Black Sabbath, Uriah Heep, Deep Purple, o Los Modulos aquí en España), la batería de Carmine Apprice y el bajo de Tim Bogert; uno de los guitarristas más valorados de la historia: Jeff Beck; y la voz de un cantante muy exitoso, que tenía peculiaridades como vocalista de rock -por ese timbre rasgado- y del que a penas ha quedado su nombre merodeando algunos artículos que hablan de The Faces o de su mediocre carrera en solitario: Rod Stewart. Esta formación inicial duraría poco, so pena del accidente de Jeff Beck y la marcha de Stewart que pronto empezaría su andadura con The Faces. No tardarían en incorporarse el guitarrista Jim McCarty y el vocalista Rusty Day. Esta formación se mantuvo suficiente tiempo en activo como para grabar y publicar tres discos en apenas dos años. Tras este periodo (finales de 1971) los dos últimos incorporados abandonaron también. Disolviendo la banda poco después, y resucitandola muchos años más tarde, en 2006 y hasta hoy.

Cactus bebe directamente del blues de varias escuelas y del espíritu "libre" emergente por entonces tras el verano del amor. El sonido de este grupo, entre otros que por su carácter se asemejan (Cream o Jimi Hendrix por ejemplo, que acentuaban las distorsiones) hace referencia directa a la definición propiamente de la palabra Rock. La roca, la roca que nunca llegaron a cargar los cantos rodados y tampoco los escarabajos. La roca que cae pesada e inerte rodando por los desfiladeros. La roca seca y poderosa, impenetrable. La energía electrizante. Tendrían que pasar muchos años hasta que se produjera definitivamente la asociación póstuma del rock con la energía adolescente, por lo menos hasta alcanzar la mitad de los años 70 con el punk. Hasta entonces, el rock (bajo esta desingnación de roca) era un fenómeno juvenil, pero no necesariamente adolescente. El rock era más robusto, a veces más pesado, más añejo, más amargo quizá, menos fresco. Casi todos los grupos comportaban cierta calidad instrumental, al menos los grupos que conseguían cierto éxito, aunque a menudo no salieran del underground. Esta banda duró poco, pero dejaron un par de discos memorables, injustamente eclipsados por los cansinos nombres de siempre.

Cactus - Cactus, 1970

El primer álbum (Cactus, 1970) arranca con un blues-rock acelerado que pedalea recorriendo nuestro cerebro, con poderosas guitarras frenéticas y rocambolescas, con esa voz, idónea para este grupo y una sección rítmica no menos sorprendente, "Parchman Farm", un clásico, original de Mose Allison, que en la versión de Cactus ha quedado soterrado e ignorado y que no debería faltar en cualquier sesión de rock and roll eléctrico.

Cactus - Parchman farm

"My lady from south of detroit" deja que desear, no es la balada-rock el fuerte de este grupo, algunos coros con cierto aire épico no ayudan, imprimen a la canción cierto sabor descafeinado y sencillo. Prescindible. Porque Cactus, como he dicho más arriba, es un grupo de rock-blues con todas las letras, y es ahí donde se definen como grupo y donde pueden ofrecer algo.

Temas como "Bro. Bill" (en el que oímos la armónica desfilar entre guitarras vacilantes y ritmos bluseros), así como otros cortes, "You can't judge a book by the cover", "Let me swim", "Oleo" o "Feel so good" (con ese solo de batería, como era común por entonces) recorren las lindes del emergente hard-rock con airosa maestría, suenan y huelen a pólvora, a puro rock and roll. La densa "No need to worry", un blues lento de esos que hipnotizan y mecen, aparece como el único corte de blues propiamente de todo el disco y le asigna una personalidad más sólida a este logrado debut de Cactus. Un disco recomendable para los aficionados a las guitarras eléctricas y al buen rock-blues añejo de los 70.

Cactus - No need to worry


En 1971, durante ese auge de productividad, aparece la siguiente referencia, más potencia y electricidad en One way or another, otro disco recomendable para los amantes del rock setentero. Que abre con una no muy afortunada pero respetable versión del clásico de Little Richard "Long tall sally". Y continúa con el puro hard-rock de "Rockout-whatever you feel like". Y "Rock and roll children" que siempre, como el resto de canciones del grupo, siembra varios precedentes musicales que serían imitados y experimentados por otras bandas hasta la saciedad en el futuro. Un rythm and blues acelerado con acústica y armónica "Big mama boogie", que acaba transformándose en más tralla eléctrica, marca la escisión de este segundo disco de Cactus. Es difícil establacer diferencias de calidad entre un disco y otro, están creados casi al mismo tiempo, y todos tienen canciones lo suficientemente buenas para que no entren del todo la primera vez, salvo por al capa exterior de los cánones del rock, y luego con el tiempo se valoren mucho más. Lo más parecido a experimentar que hace el grupo en los discos de estudio se llama "Song for aries". El tema homónimo, que cierra el álbum, es de los mejores que incluye, Cactus en estado puro.

Cactus

En ese mismo año, 1971, aparece la tercera referencia, cuya portada abre esta entrada del blog: Restrictions. El disco arranca con el tema homónimo, quizá más sofisticado que los temas del disco anterior y con un sonido un poco más cuidado, arranca entre hard-riffs y coros importados del pop pero sin abandonar por un segundo la esencia de la tradición afroamericana que define a Cactus. Seis minutos de engranaje y precisión rockera que se acerca por momentos al funk en una combinación de sonidos prominentes, guitarra bajo y batería dialogan constantemente y el vocalista encaja a la perfección con el sonido. En este tipo de grupos suele ser, siempre ha sido, complicado encontrar un vocalista capaz, que no se exceda en la expresión. De hecho, pocos hay en la historia del rock que se mantengan bien, este tampoco es una maravilla, pero encaja a la perfección aquí.

"Token Chokin" es el siguiente track en esta tercera obra de Cactus, parece augurar un disco lleno de coros puramente norteanericanos, casi gospelianos a veces. Y "Guiltless Glider", que empieza marcada a bombo y bajo (si nunca la has escuchado, los primeros segundos te recordarán a "The hardest button to button" de White Stripes, mera coincidencia).

Pocas canciones en los discos de este grupo destacan de las demás. Son discos para quien le guste este sonido, porque hay un placer estético en estos sonidos, esas baterías de la época, que para mí no se han superado (en el sonido de estudio), con esas primeras distorsiones de guitarra eléctrica y esas líneas de bajo que empezaban a imaginar otros horizontes partiendo de las escalas del blues. Los discos de este grupo presagian algo, hay en ellos cierto Stoner rock rudimentario, embrionario.

Restrictions, al igual que Cactus y One way or another, está lleno de hard-rock, escalas agresivas, solos a toda velocidad, baterías precisas, potentes líneas de bajo muy complementarias y admirables (la sección ritmica es quizá lo mejor de grupo). A Cactus no le llegó apenas la psicodelia, no se expresa apenas en sus discos, salvo quizá, ciertos vestigios en el tema "Alaska", pero muy levemente, apenas insinuado, hay cierto aire ácido en las distorsiones propias de la época. Pero sigue siendo un blues-rock de la mejor calaña. Este disco cierra con un blues en acústica, cierra con desnudez, con un homenaje a la raíz de todo este tinglao que llamamos rock.

Hay otra referencia de la banda, fechada en 1972, un disco titulado Ot 'N'sweaty, cuyos tres primeros cortes son grabaciones en directo en actuaciones en Puerto Rico, en el que incorporan teclados, aportando más densidad al sonido del grupo. Se recorren otros lares que se alejan (siempre muy poco) del blues-rock determinante de los trabajos anteriores, pero no se encamina tampoco hacia algo mejor. Los teclados se salvan en general por poco, pero no suponen una mejora sustancial, a mi personalmente este disco me gusta mucho menos que los anteriores. Es el último disco de Cactus, hasta que se reunieron en 2006. Pero eso es otra historia.

Uno de esos grupos buenos para disfrutar tomando unas cervezas, especialmente el primer disco. Energía eléctrica y calidad instrumental.

Que lo disfrutéis.


Cactus - Cactus (1970) en Spotify y en Megaupload

Cactus - Restrictions (1971) en Spotify y en Rapidshare

Cactus - One way or another (1971) en Spotify y en Megaupload


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10 comentarios:

PeterPan

Cañeros cañeros, algo había oído por ahí hace tiempo, ahora los conozco mejor. Estan bien para lo que mencionas sobre todo, para un fin de semana un poco loco, para ir en el coche, ese espiritu juvenil, a veces está bien también desmelanarse un poco.

saludo!

Anónimo

Sorpresa, me encanta Cactus, es uno de mis grupos de rock preferidos de siempre. No sé si sabías Ahab, que la primera portada del primer álbum fue rechazada por la compañía y tuvieorn que sustituirla por la que vemos hoy, alegando que se parecía demasiado a un pene.

Aquí se puede ver:

http://4.bp.blogspot.com/_q4mgeDm4WE0/R8wmVTWYcPI/AAAAAAAAAzw/8TbeBCMHtT8/s320/1970%2B-%2BCactus%2B-%2Bfront..jpg

no sé si quisieron llamar la atencíón, pero me parece que sí, jeje.

saludos y gracias por la entrada.


P. Galvez

Ahab

Sí PeterPan, a veces se le acelera a uno la sangre, pero es algo idealista más bien. Cuando sale uno fuera, poco queda ya (esencialmente) de un espíritu desenfrenado. Gracias por pasar, Imaginamos ese coche on the highway :)

Ahab

P. Galvez:

no lo sabía, curioso.
Gracias por el aporte y por pasar por aquí.

Un saludo

Anónimo

Cuando me hablan de los llamados grupos revival, kings of leon, strokes etc... se me viene la risa, porque no aportan absolutamente nada al ROCK. cactus es un ejemplo muy clarito de lo que ni llegan a rozar esos modernos grupos de revival, y yo soy joven no habia nacido ahi, pero lo digo claro. Esto si que es rocanroll

buen blog
chao

Ahab

No seré yo quien te contradiga, Anónimo.

Gracias

tula

Un abrazo Ahab...estoy en otras guerras.
gracias por pasarte, a lo mejor en un tiempo...
call me Ismael.

Ahab

Me alegro de que sea eso.

Otro abrazo

Gustavo BM

Hola Ahab! Hasta hoy no he podido leer la entrada entera. No los conocía y han sido todo un descubrimiento. Voy por el primer disco...Gracias por escribir así!

Ahab

Gracias a ti, por tantas cosas