1/4/11

goD


Bienaventurado quien acompaña a un perro
porque su vida tiene sentido



Estar a salvo

¿Quién me mira a través de esos ojos,
que han decidido prescindir del lenguaje?
Esa mirada que serena y conmueve mi corazón
es un alfabeto perfecto.
Diáfano e irrevocablemente impenetrable.
Esos ojos quizá lo sepan todo, todo lo que jamás sabré.
Me asisten en la gracia de los días alegres
y en el laberinto de la enfermedad.
Me han ayudado a perder los hijos que no tuve
y a aceptar los que nunca tendré.
¿Quién se asoma a este mundo que tortura y bendice
desde esos ojos que trascienden lo que puedo tocar?
Me interrogan persistentemente,
me abarcan y consuelan desde su pura circularidad.
Veo en ellos, como destellos milagrosos,
el reflejo de los seres que amé.
Un paisaje de ternura indeleble y un mensaje invariable
que atenúa el tajo de las incertidumbres:
"Acá estoy y acá estaré, no tengas dudas".
Podría dudar de todo, menos de la fidelidad de esa mirada.
¿Quién contempla con una intensidad infatigable
los árboles del parque, sus faroles difusos
y el tránsito lento bajo una luna inmóvil
desde el estrecho espacio de un balcón?
¿Quién habita esos ojos determinadamente abiertos,
tan misteriosos como las pupilas blindadas
pintadas por un dandy pobre de Livorno
llamado Modigliani?
Mi pequeño y soberano dandy, mi adorable príncipe en el exilio,
busca refugio adaptándose a las curvas de mi cuerpo.
Atento a mi respiración,
al flujo de mi circulación contra su pecho.
Sus ojos trazan la curva
desde el presente hasta el origen de los tiempos
y responden los interrogantes bíblicos,
negando la traducción de esa respuesta.
Intuyo lo que dicen. Y no podría explicarlo.
Creo en esos ojos como en el mar y las piedras,
de un modo inconmovible y visceral.
En ellos vive el antídoto contra la soledad
y la calma de los sencillos días compartidos.
Ellos se asoman al mundo con una sabiduría elemental
superior en su estirpe a la lógica infalible de la matemática.
Esos ojos lo han visto todo.
Y me miran, concentradamente me miran,
para decirme, firmes sobre sus impasibles cuatro patas de perro,
que en ellos estaré a salvo
y que el recorrido vale estas penas aunque me lastimen
y yo no logre comprenderlas del todo.

La constelación de Andrómeda
Mariel Manrique






































12 comentarios:

Dudo

Una gozada contar con la compañia de uno, bueno una. Expresa mucho más sentimiento que bastantes humanos que conozco y sobre todo: lealtad y fidelidad, característica muy cierta.
Aunque también es cierto que como animales que son (y somos) se guían mucho por el sentido de manada y liderazgo. Si tu perro no te hace caso, es que él es el líder de la manada...

Aphisme

otra de esas maravillosas entradas que conmueven y que cada vez me gustan más. Los perros son un regalo de los dioses incomparable.

Me encanta la foto de Helen Keller. Pero todas muy bonitas, llenas de ternura y cariño, el misterio de los perros...

Esos seres adorables dignifican nuestra existencia, como decías "...porque así su vida tiene sentido", cuánta razón Ahab. Nuestra vida, y hoy día más que nunca, cobra un sentido especial cuando acompaña a un animal. Qué duda cabe.

Precioso el poema de Mariel Manrique.

Besos y gratitudes

Anónimo

conmovedora entrada, las fotos, el poema, lo que late detrás de la palabra y la imágen.

goD = doG

Con el título de esta entrada decimos mucho.

Gracias


P. Galvez

Anónimo

Qué mejor compañía puede haber en esta vida de tumultos, cegueras y engaños, que la dulzura y entrega de un perro. Son salvadores. Se merecen todos los pequeños homenajes y afectos por existir. Les queremos porque nos quieren, sin condiciones, sin pactos más allá del pacto de la vida, la compañia y el cariño. Ellos tienen todo lo que los humanos hemos enterrado.

Precioso detalle Ahab

Ahab

Dudo:

somos nosotros los afortunados que los acompañamos a ellos. No tanto al revés. Son una maravilla, desde luego. Tu tienes la suerte de acompañar a esa cosa tan tierna que alguna vez ví y toqué.

salut

Ahab

Aphisme:

muchas gracias a tí por sentir. Por sentirnos. A mi también me gusta esa fodo de Helen Keller con el pastor alemán, fue su perro guía; hay varias por la red pero elegí esa.

Como bien dices, aunque no más que cualquier otra forma de vida, los perros son uno de sos agradables "misterios" insondables que tanto animan a la compasión más viva y conmovedora, a esa forma tan profunda de felicidad que sentimos con tan pocas cosas en la vida.

gracias

Ahab

P. Galvez:

sí, para mi también se parecen más a un God que los mismos dioses, esos dioses "literarios", al menos. Con el título decimos todo.

Es la sangre que recorre por dentro el poema, la fotografía o la música, lo que sentimos realmente y lo que vibra desafiando nuestra inteligencia y espoleándonos el alma.

Ahí.

gracias por pasarte una vez mas y comentar

Ahab

Anónimo:

les queremos porque nos quieren. Poco más podemos decir.

gracias

outlander

http://www.youtube.com/watch?v=Do8S6dkFlE8 cracko, ignoro si has visto este video, pero va a juego con el tema, como un perro cuida de su compañero tras el tsunami y va a alertar que estan alli a los reporteros que se acercan para que los rescaten, realmente conmovedor. y es que como ya hemos hablado alguna vez, tenemos mucho que aprender de los animales. un abrazo!!

Ahab

Terriblemente conmovedor.
Y tanto que tenemos que aprender de ellos. Ellos son lo que nosotros dejamos de ser hace mucho tiempo, para convertirnos en ese animal corrupto que somos. Eliminando todo resto de armonia natural.

De ellos tenemos que aprender a vivir por completo. Si no, el futuro probablemente nos obligue a hacerlo. Tendremos que re-aprender a lamernos unos a otros, a cuidarnos y a escucharnos, a apreciar el temblor del otro, quizá siendo tarde.

gracias por el aporte Outlander

abrazo!

Conejo blanco

Dichosos los que podéis disfrutar de la compañía y del amor incondicional de un perro. Un animal inteligente, que muchas veces ha hecho cosas realmente extraordinarias.

Ahab

Dichosos.

Tanto ha hecho, y tanto hace este animal cada día por tantas personas, son el verdadero medicamento y el único contra la soledad. Realmente cada gesto es extraordinario. El pulso de su mirada, y su halo de devoción inexplicable, el misterioso ser que se esconde tras esa cola que se mueve.