11/4/11

... de cómo miré




Las cejas grandes y blancas de mi padre
sus cejas felinas
enciclopédicas
son mi amor por la sabiduría y el arte

sus ojos pequeños
casi cerrados, que tantas veces me miraron con infinita ternura
son mi curiosidad insaciable

sus manos, de padre
son toda mi bondad y humildad

aprendo de los cuerpos

aprendo de las marcas que les esculpe el tiempo

el liso de las piedras
son su tatuaje

toda representación es una insinuación
taras de la existencia

y yo me acuerdo de mi padre

zapatos
clavos
madera

el corazón de mi padre, nuez que cuelga del nogal
tarde de otoño cerca de la biblioteca
gorriones
un tampopo que vuela allá, eternamente mecido por el viento

11 comentarios:

Aphisme

Lindo poema Ahab, lindas imágenes.
:)

Paula

Me ha encantado el poema, Miguel. Especialmente lo de las "cejas felinas": increíblemente expresivo y tierno al mismo tiempo. Sobre todo teniendo en cuenta el amor que sientes por los animales :)

Un abrazo!

Paula

Conejo blanco

¡Cuánta belleza! Me ha gustado mucho el poema Ahab... tan vibrante y enternecedor.

Anónimo

Qué atrás quedó la infancia ¿Debería estar más cerca?

Volver a ella es como mirar un cuadro lejano de colores preciosos.

Lindo poema ahab.

P. Galvez

PeterPan

Cojamos el tampopo, que dice Google que es el "diente de leon", lo que se suele llamar "abuelito", con cuidado sino no volará después, soplemos y pidamos un deseo. Como de niños

Saludos!

Ahab

Gracias Aphisme,una vez más.

Ahab

Paula:

me alegro de leerte, hacía tiempo que no te veía en el árbol.

espero que todo te vaya bien.

gracias por esa lectura tuya, viva, al fin

besos

Ahab

Conejo blanco:

gracias también a tí, por venir, y sentir

Ahab

P. Galvez:

debería estar mucho más cerca.
Es necesario perseguir una consciente de-construcción de este yo que arrastramos, que crece como una gran bola de polvo.

Es necesario intentar volver a la infancia, en un contexto "espiritual", un regreso a lo que eramos-somos en el fondo; al mundo no venimos así, con todo este peso entumecido de la civilización. Con tantos muros por medio, que no nos dejan crecer, y nos obligan a crecer verticalmente, craso error, la vertialidad nos lleva al dolor más aberrante y a la ceguera más absoluta. Persigamos eso que eramos en la infancia. Armémonos de valentía y empezemos a "desvelar", de-construir y volver a vivir la infinitud, la curiosidad, el asombro, eso que tocabamos, tan denso.

Gracias de nuevo

Ahab

Bonita imagen PeterPan, quién no ha echado a volar un tampopo de niño, tras pedir un deseo.

un abrazo

Ahab

Javi escribió:

Genial, Miguel no tengo otra palabra, supongo que es tuyo.

Un abrazo.

Javi.

-----

Hola Javi, me alegro de leerte de nuevo. He transcrito tu comentario ya que, por alguna razón que desconozco, Blogger no me permitió publicar tu comentario anónimo.

El poema lo escribí yo. Pero ya no es mío, ahora es de quienes lo habitéis.

Un abrazo