9/5/11

Una gota de antídoto




Llevaron al diablo a urgencias y lo mantuvieron toda la noche en observación. En la sala de espera, languidecían espectros, proyectos de ser humano ensimismado, caído en el mí. Cada enfermo le rezaba a su dolor, murmurando su laboriosa desesperación.

El diablo, exultante por el delirio, presa de alucinaciones, sintió ese dolor reconcentrado, esas plegarias susurradas, como el crimen más abominable cometido hacia los seres: quiso redimirlos, quiso cargar sobre sus hombros el dolor universal. Para ello ejecutó una desmayada danza ritual y practicó un exorcismo, invocando antiquísimas deidades curativas y salvíficas. Después, recorrió la hilera de penitentes besándolos a todos y alentándolos a la salud. A una anciana la besó en una pierna que iba a ser amputada –más tarde supo que la conservaría.

Sobre las cuatro de la mañana le llegó el turno a los enfermeros. Era el momento de desenmascararlos. ¡Ilusos! Creían salvar almas y sólo remendaban armazones. Se empecinaban en la redención y apenas acertaban a rehabilitar cadáveres.

El diablo les dijo:

¡Curad el alma del hombre, condenada a envilecerse en el estiércol de los días!

¡Contribuid a un auto de fe cósmico!

¡Inmolad las taras del Espíritu!

¡Practicad una cirugía de la conciencia!

¡Extirpad el tumor inmemorial del tedio!

¡Despertad al ángel dormido en lo antiguo de la sangre!

(Era claro que había empachado sus insomnios con Nietzsche, Eckhart y León Bloy, y que no había entendido nada.)

Los enfermeros lo oyeron absortos. Extáticos ante la emergencia del singular discurso. La mayoría enmudeció. Paralizados por esa fe coagulada, brutal, digresiva. Paralizados por las verdades que perfilaban esos confusos anatemas. Alguien se sonó los mocos. Una enfermera lloraba.

El diablo se irguió y continuó su solitaria conquista.

Escaló Himalayas.

Vio imágenes inmundas.

Vio ciudades de espanto y cielos bíblicos.

Vio rostros que en la vigilia aboliría indiferente.

Se sumió en un maëlstrom de aniquilación.

Volcó, torrencialmente, sus gestos en un único estertor.


Cuando la ceniza se esparció por las baldosas, la señora de la limpieza pasó el cepillo, resignada.

A.F.R

8 comentarios:

Anónimo

Hola Miguel, soberbio, no sé quien es el autor, no reconozco las siglas así que aclarame esta duda y una vez echa mi demanda, te diré que además de la belleza de las palabras. Todas parecen cuidadosamente escogidas, me quedo con esa idea de la catarsis a través del sufrimiento y como nada altera la erosión, la degenaración, el cambio, todo es proteico, incluso el Diablo o como queramos llamarlo.
Lo negativo también cura, lo negativo también padece ante la existencia, y por supuesto la existencia también se ve alterada con ese polo negativo que se puede truncar en salvación...

Javi.

Anónimo

hola Miguel,soy Sergio. No estaba seguro que tuvieras el libro ese "miserias de un desgraciado". Curioso por que lo estuve leyendo la semana pasada, un día de aburrimiento. De hecho, soy el único lector que se compró ese libro, lo demas son regalos.

Es más, el párrafo ese no esta exactamente como en el libro, igual es alguna modificación que te hizó el melomano de mierda.

Como te decía leí ese libro hace poco y me sentí un poco triste.un poco viejo, un poco apagado. Ese libro tiene un significado muy especial para mí, por que se gestó en los tiempo de la Malaga universitaria y me es muy díficil separar poesia de realidad, separar las mulerias que haciamos con cristobal de la búsqueda de la belleza, me es muy díficil leer aquello y no acordame de todo lo que hay detras, del mal sabor de las plantas venenosas y de la búsqueda de esa cura, ese antídoto, sea cual sea.

El dolor siempre esta lleno de belleza, al final cuando vistes a la realidad, junto con tus es
xperiencias, opiniones y gustos musicales, literarios... Cuando lo vistes de poesia, queda este libro soberbio. Con el que me he reido como ningún otro, y me he quitado el sombrero, y me lo vuelvo a quitar.

Pd. No sé caundo bajo, depende del trabajo, pero ya te avisaré. Un abrazo tio

Ahab

Hola Javi, el autor del texto es un amigo cuyas iniciales están debajo. Cuando nos volvamos a ver personalmente te daré más detalles. A mí también me gusta bastante su escritura desde hace muchos años. Este texto, como casi todos, mantiene un misterioso hilo interior de principio a fin, trae, cuestiones fundamentales del ser humano a la noche de un suceso -un suceso que ocurrió de verdad- en forma de excelente texto literario.

Gracias por volver por aquí

Un abrazo

Ahab

Sergio:

cierto, hay en este texto algunas cosas modificadas posteriormente.
Para mí fue un antídoto cuando lo leí por primera vez, hace más de 10 años. Pero fui entendiéndolo mejor a medida que los años pasaban; creo que es uno de los primeros libros que he “leído”. Y todavía le guardo mucho cariño, a pesar de que no se ha conservado como me hubiera gustado.

Es un libro muy singular, nunca he leído nada igual. Si además tenemos en cuenta la edad del autor cuando lo escribió (alrededor de 20 años), resulta todavía más sorprendente.

Nos quitamos el sombrero los dos, merece la pena

En cuanto bajes, ya sabes, avísame

Otro abrazo para ti, cuídate

PÁJARO DE CHINA

creo en este diablo y en todos los dioses profanos exiliados de los templos. creo en las brujas del bosque.

lo único que queda es la señora de la limpieza. y es justo que así sea.

tu bitácora es cruda y bella, Ahab, porque es ... cruda.

la monté al pico de mi pájaro.

un abrazo fuerte.

Ahab

Hola pájaro, qué alegría verte de nuevo cantar sobre estas ramas.

Yo también creo en los dioses sin templo: creo en los que mueven la cola y en los que tiran del arado, y creo en los dioses que llevan alas de insecto, o arco de arquero, como el autor de este texto.

gracias por venir
sigue escribiendo como lo haces

un abrazo desde otro sur

Aphisme

Excelente escritura, muy bueno. Me ha gustado mucho. Lo he leído varias veces, lo he necesitado leer más de una vez. Hay tanto en las palabras, como dice Javi, tan bien escogidas.

gracias por ese antidoto Ahab

saludos

Ahab

Hay en las palabras sí. Gracias a su autor, y a tí por comentar

saludos