1/9/11

Listos para la reconversión


El enigma de Hitler, 1937
Salvador Dalí



Viendo la que posiblemente sea la mejor serie de ciencia ficción que ha dado la televisión -The Twilight Zone- me topé con un capítulo en el que un joven protagonista que creció en ausencia materna, sin afecto paterno, sin atención familiar y sin respeto, se convierte en odio atrincherándose al ideal nazi; comienza a dar discursos a pie de calle para algunos curiosos que se acercan a escucharle, sin conseguir la mínima atención. Pero cierto día, una misteriosa silueta se aparece en la sombra y le da consejo para, a través del speech, dirigir y controlar a las masas; consejos/ordenes que refuerzan notablemente su autoestima y su fanatismo.

Poco a poco consigue reunir algunos oyentes y más tarde aglutina a una pequeña multitud que visita sus mítines. En su afán por liberarse de su profunda carencia de cariño, su neurótico cerebro se deshace (asesinándolo) de uno de sus amigos y compañeros más fieles, cuya muerte servirá de pretexto, al más puro estilo del Führer, para sensibilizar a los seguidores y conseguir sus empatías. El grupo de seguidores y la organización no llegan en todo el capítulo a multiplicarse demasiado, sólo lo suficiente para que, el único amigo verdadero del protagonista, -que no comparte en absoluto sus ideas y que muchas veces le advirtió del peligro del camino que estaba tomando- (un señor mayor que le cuidó cuando siendo un niño huía de la hostilidad de su hogar) se preocupa por el peligro del éxito que la organización estaba consiguiendo y en uno de los mítines interviene tras las antorchas y ante las banderas y los guardias, para hablarle al protagonista y a sus seguidores de quién es realmente el hombre al que siguen.

Poco después, la misteriosa silueta en sombras se aparece de nuevo a solas ante el protagonista y éste le reprocha que nunca se muestre, tras lo cual, ésta avanza unos pasos y la luz revela su cuerpo, es la figura de Hitler, envejecido; como si no hubiera muerto. Hitler le convence de que asesine al anciano para demostrarse su capacidad de odio, para romper con sus debilidades, para afianzar su impasibilidad y su autoridad. A lo que accede. Poco antes de morir, el viejo pronuncia unas palabras cuya frase final aún recuerdo: «No se destruye un ideal con una bala». El anciano: símbolo de la compasión y la conciencia humana. El protagonista muere a manos de unos agentes en un intento de huída cuando iba a ser arrestado.

Este paralelismo con la figura histórica de Hitler y el ideal consciente, consentido y convencido, de exterminación de ciertos patrones étnicos o ideológicos, control y sometimiento de la sociedad por medio de discursos altamente rabiosos y mezquinos, por medio de la fuerza militar y el miedo, me recuerda, directamente, y ahora mismo con más precisión, a la ola de neo-fascismo que estamos viviendo en el mundo rico. Que amenaza con la llegada de tiempos mucho peores que los actuales. Ya estamos viendo los resultados de emplear tales discursos sin ir más lejos en la vieja Europa con la reciente matanza atroz en Noruega.

No podemos olvidar quienes nos gobiernan. En Europa, un individuo tan rancio como Silvio Berlousconi (quien, junto a otros -no hay que olvidarse-, posee parte de la cadena Tele5 -ahora también Cuatro y lo que fue CCN+, reconvertido a telebasura 24hrs), un señor cuyo poder de influencias viene a vibrar en España, pero se apuntala por toda Europa mediterránea, de la mano de amigos como el vaticano, -un individuo con muchísimo poder-, soltaba en público declaraciones como estas:

«Si hay menos inmigrantes habrá menos criminales»

«Por favor, aquí sólo pueden estar las mujeres jóvenes y bonitas. Las viejas y feas por favor apoyen a la oposición»

«La izquierda no tiene gusto, ni siquiera cuando se trata de mujeres. Nuestras candidatas son más hermosas. En el Parlamento, no hay comparación»

«Mussolini no mató a nadie, mandaba a los opositores de vacaciones al exilio»

«Otra razón de peso para invertir en Italia es que tenemos bellísimas secretarias… chicas soberbias»

«El Gobierno Zapatero es demasiado rosa para Italia: Aquí no es todavía tan fuerte la presencia de la mujer»


En Europa no sólo Berlousconi hace gala en público de unos ideales neo-fascistas (da grima imaginar qué y cómo pensará cuando no hay micrófonos), tenemos otros gobernantes que se le acercan un tanto mucho, gobernantes votados por el pueblo, seguidos por muchos ciudadanxs, no sólo de clase alta, sino, harto más tristemente, campesinos y obreros.

Angela Merkel
soltaba esta perla:

«El intento de Alemania de crear una sociedad multicultural ha fracasado por completo»

O Nicolas Sarkozy, en referencia a la inclusión de una persona de origen árabe en su partido:

«Cuando hay uno, vale; los problemas surgen cuando hay muchos»


En España todos conocemos bien el pie cojo de J. M. Aznar, que soltó perlas tales:

«Lo que Dios ha creado, el hombre no debería cambiarlo con estructuras faraónicas... en el problema del agua hay que respetar una España húmeda y otra seca. Este elemento no debe ser alterado sustancialmente por el hombre»

«España ofrece el mercado más dinámico del área euro; con una localización estratégica clave y buenas infraestructuras, y con casi 43 millones de personas con alto poder adquisitivo»

«España, junto a Alemania, es el último bastión de la derecha europea»

«Cuando los gobiernos son austeros, las sociedades son prósperas»

Recientemente anda diciendo que España no puede sostener un estado de autonomías. Y que si gobierna el PP en la próxima legislatura habrá modificaciones -de las de echarse a temblar, sin duda-. Como si el poder estuviera poco centralizado. En un país donde los ciudadanxs no cuentan absolutamente para nada, salvo para llenar las urnas, y donde las libertades han estado coartadas siempre (en ciertos periodos más que en otros).

Este neo-fascismo me recuerda también a los neo-conservadores norteamericanos, que hoy día están propagando unas ideas sumamente peligrosas en la sociedad yanqui. Y que afirman cosas asombrosas a ojos de cualquiera. Tras las innombrables declaraciones de Bush, con cuyo glosario de frases y discursos elaboraríamos una lista interminable, Sara Palin es una experta en dejar a cualquiera anonadadx:

«La Guerra en Irak es respuesta al 11 de Septiembre»

«No retrocedan, recarguen” (sus armas) “consideren las circunscripciones electorales como blancos en la mira"»

«Soy la alcaldesa, puedo hacer lo que me plazca hasta que la corte me diga lo contrario»

«Si un vegano viniera a casa a comer, le pondría una ensalada, y luego le explicaría mi filosofía sobre lo que es ser carnívoro. Si Dios no quisiera que comiéramos animales, ¿cómo es que los hizo de carne?»

Como el ser vivo que agonizando se retuerce buscando por todo medio conservar la vida, el capitalismo empuja con fuerza para sostenerse cuando ya está casi muerto; los gobiernos neoconservadores (de los que en Europa hay muchos) son la servidumbre del capitalismo más sanguinario. Chupando tanta sangre como pueden a la masa indefensa y pasiva para entregársela a los bancos: entidades invisibles e inertes, en cierto modo inexistentes: mearse en la sopa de los pobres.

Pero para colmo, no sólo de políticos se nutren los ideales neo-fascistas; en España tenemos ciertos individuos, literatos, periodistas, incluso filósofos (o así llamados todos), que ponen las alfombras a unos ideales que huelen pestilentemente a pre-constitucional. Por ejemplo, el Sr. Pérez Reverte no escatima en engañar a tanto bobo como pueda. En sus artículos -escritos con odio y desde el odio- pretende engañar, por medio de una retórica bastante zafia y vulgar, al iluso votante de izquierdas y al probablemente inseguro votante de derechas -que duda de sus propias ideas y las coloca sobre los artículos de Reverte para reafirmar su presunta inclinación política-, no escatima, digo, en hacer uso de su popularidad echando gasolina al fuego, confundiendo, se las ingenia para que los insegurxs, o necesitadxs de defender ideales llamados de derechas, echen mano de sus textos convenientemente, y de paso ganarse unos euros, que está la cosa muy mala.

Entre los periodistas y literatos, hay uno en particular que siempre me ha llamado la atención por lo insólito del caso, a pesar de que estas cosas ya no sorprendan. Este no es un Pérez Reverte ni mucho menos, en ningún sentido, salvo en sus -no del todo bien llamadas- ideas de librepensador. Me refiero a F. Sanchez Dragó. Un hombre versado, leído, hinchado como un globo de información y conocimiento literario universal e histórico, conocedor de la búsqueda de las verdades, conocedor de los autores más importantes, de las filosofías y poesías, y sin embargo impresentable.

Es un defensor de una derecha-librepensadora-neoliberalista de corte fascistoide. En su seno de amigos, encontramos a personajes tan ilustres como Jose María Aznar o Esperanza Aguirre. Defiende unas ideas que se sitúan muchas veces -por la forma en que las cuenta- en una extraña línea que confunde, aunque se ve con claridad el pie que le cojea cuando lo escuchamos opinar en televisión o cuando leemos algo suyo -si lo soportamos. Entre sus amigos amiguísimos también se encuentra un personaje curioso, el filósofo Gustavo Bueno, a quien Dragó solía invitar a sus tertulias en Telemadrid o TVE2 (periodo PP), tertulias -todo sea dicho- en las que han hablado de la cuestión república-monarquía en España, por ejemplo, muchas veces han sido tertulias sumamente políticas con mucho sesgo, y graciosamente, sin invitados de izquierdas, todos de derechas. Bastante curioso porque la figura de Dragó choca con esos ideales en esencia. No todos los gatos son pardos.

Gustavo Bueno es un filósofo asturiano empeñado en Hegel, con un trasfondo muy conservador español y muy peligroso. Todos estos personajes de la cultura y el conocimiento que he mencionado albergan ideales neo-fascistas, ya sea de un modo u otro. Y esto me parece gravísimo para la sociedad, para cualquier sociedad, pero para la sociedad española muchísimo más. Una sociedad como la nuestra, cuya masa vaga sin ideas arrastrada por líderes de trapo y por la mass-media, peligra gravemente de cara al futuro de este estado, y en Europa (salvando las distancias) no es muy diferente. Cuídense de estos personajes porque bajo su retórica se yerguen bestias rabiosas.

A pesar de las manifestaciones varias que se están sucediendo en tantos lugares, a pesar de que la información es mucho más libre que antes y que hoy cualquier persona puede estar muy bien informada, paradójicamente seguimos votando en masa. Como si las verdades que llegamos a encontrar fueran las mentiras y viceversa. Es sorprendente. Paradójico.

Es paradójico que tantos millones de personas confíen sus votos a líderes calcinados, arranciados; arranciados porque se arrancian las ideas, porque las ideas están envenenadas, y lo peor, están sometidas, encarceladas en un marco, en una celda, esto es: en el sistema. Las ideas políticas "viables" están acotadas en los márgenes de acción: de legalidad. No es posible la revolución y sí es posible un exacerbado control a muchos niveles; sobre todo en los países llamados 'desarrollados', los que sucumbieron al sistema capitalista. Entre ellos España. Un país con un telón de fondo marcado por movimientos sociopolíticos de hace 50 y 100 años. Que son la base sobre la que se sustentan los falsos "ideales" que hoy llevan a capa y espada todos los bandos. Ya sea desde la ignorancia y la ingenuidad, a veces -pocas veces-, o desde el consentimiento, la mayoría.

Es paradójico confiar en líderes que se mienten a sí mismos con un descaro sórdido. Paradójico escuchar sus speeches mintiendo en cada palabra, hablando de solidaridad mientras en sus propios países hay gente durmiendo y enfermando en la calle. Paradójico que los "motores económicos españoles" (empresas como El Corte Inglés, Endesa, Acciona, Telefónica o Banco de Santander) se gasten 100 millones de euros en la visita del Papa, dinero con el que salvaríamos la vida de cientos de miles de personas que están muriéndose de hambre cada minuto. Una visita que ha servido para alimentar el recelo de la sociedad mayoritaria de este país, unos cuantos navajazos y la violencia servil de la policía sobre cualquiera que se digne siquiera a andar en contra de ese despilfarro. Eso sí, los anuncios de niños en inanición a la hora de comer no faltan.

Es paradójico oír a los políticos hablar de inauguraciones, galardones, incluso de cifras, cuando la gran mayoría de la sociedad sufre graves problemas económicos; máxime cuando esos mismos problemas económicos han sido creados por ellos, por los que NO se hacen responsables de solución alguna y nos piden el dinero a nosotros para tapar agujeros.

Nos gobiernan absolutos ineptos. Nos gobiernan, pero cuando decimos "nos gobiernan" parece un término lejano, como si no gobernaran realmente; algo que no nos alcanza, algo institucional, algo con marcos y grabados. Pero ser-estar gobernado es mucho más que eso. Nos controlan, nos guían, nos utilizan con la causa mayor del avance de una sociedad o un país, ¿qué causa es esa? ¿quién? ¿quién en su sano juicio puede creer en un país?, ¿qué es un país? ¿es España un país? - En nombre del progreso de un país -dicen-. ¡Qué progreso y qué país es ese!

Lo que vemos no son países, ni progresos. Vemos, en todo caso, lo que parecen direcciones, vemos personas, familias, seres humanos y animales, sometidos.

Vemos hambre.

Calamidad.

Vemos riqueza en una minoría avara y mezquina. Desigualdades astronómicas. Vemos coches de lujo pasar delante de personas que buscan comida en los contenedores de basura.

Vemos ignorancia, vemos "dirección" de la sociedad.

Vemos terrorismo de estado vertido contra la sociedad cuando decide manifestarse sin violencia.

Vemos encauce, empuje, vemos sumisión del poder de los estados hacia organismos y empresas internacionales los unos, multinacionales las otras, en detrimento de la sociedad; supuestos ejes de la economía y el progreso continental. ¿Organismos? ¿Qué son? ¿Cuál es su latitud? ¿Cuál es la latitud de invenciones tan atroces como "el mercado", o "la patria", en cuyo nombre se mata en masa y se acaba con culturas enteras?

El capitalismo se toca por la otra punta con el anarquismo. El anarquismo persigue la abolición del estado y una organización libertaria de la sociedad. El capitalismo persigue la disolución del estado, pero con intereses bien distintos: controlar a la sociedad y a la economía por medio del mercado, hasta el último recurso. ¿Imaginamos un estado sin gobierno?, ¿sin sanidad pública?, ¿sin seguridad social? ¿sin servicios auspiciados por "lo sano" de la administración pública, esto es: la garantía de libertades de trámite? ¿nos imaginamos tales cosas tornadas en poder exclusivo de las empresas? ¿un mundo en el que, más aún que ahora, todo signifique dinero? el infierno sería poca cosa.

Recientemente las revueltas árabes (no sabemos hasta qué punto controladas por el capitalismo occidental), han producido una combustión política en las masas de occidente, lo más reciente que hemos visto ha sido el movimiento del 15-Mayo y los disturbios en Londres. Ambos proceden de la misma frustración socioeconómica; en la que un sistema capitalista, que se tambalea, ya no puede o no quiere sostener los privilegios materialistas que han mantenido a las masas occidentales calladas durante tantos años de "progreso" económico. Los indignados buscan (o eso parece), un regreso del llamado "bienestar" socioeconómico; pero en su base también está (por qué no decirlo) el desconocimiento: todos los movimientos de masas profesan en el fondo una ingenuidad y un 'borreguismo'. Éste especialmente. No quiero decir con ello que el 15-M no despierte mis simpatías, todo lo contrario. Pero este tipo de movimientos "pacíficos" no conseguirán, desde mi punto de vista, ningún cambio sustancial. No conseguirán tumbar al sistema. Porque el problema mayor, por encima de la corrupción, por encima de la gestión gubernamental, por encima de la abrupta ignorancia que han conseguido instalar en la población occidental, es El sistema. Si el 15-M busca reformas para volver a flotar en un aparente bienestar, entonces no busca revolución alguna. Si desde el 15-M o cualquier otro movimiento de la índole no hay un motor de combustión interior que apunte a un cambio Total de sistema no pasará prácticamente nada. Apenas se verán sucedáneos o pequeñas reformas insustanciales en realidad. Muchos ya entendíamos esto así antes de la crisis y siempre hemos deseado un cambio, no ahora que no podemos pagar la hipoteca o comprar un coche nuevo; gozar, en definitva, del falso bienestar que produce una economía hinchada. Siempre hemos sabido que esto iba a pasar y siempre hemos abogado por la abolición de un sistema como este, insostenible y profundamente corrosivo.

El sistema en sí mismo es el gran problema que nos aqueja. Y es contra lo que hay que luchar. Y se puede resumir en pocas líneas el porqué de esa lucha, el porqué de dirigirla hacia el sistema -si no es violentamente no será posible un cambio-, el porqué es la tenebrosa seguridad de que este sistema, fundamentado en la producción desmedida, venta-compra, renta, saqueo de recursos, sometimiento de países y poblaciones a través de los medios más rastreros y a través del miedo mediático y la violencia de estado (no sólo violencia física, también psicológica y especuladora), se acabará de igual modo. Aunque consigan derrotar a Gadafi y otros cuantos poseedores de petróleo (sorprendentemente y como última estrategia, usando a esos pueblos como "ejercito occidental" contra sus propios gobiernos), el sistema se derrumbará de nuevo igualmente, no tardará mucho. Se sustenta en la producción, y para que esta se mantenga debe hacerse sostenible. Pero aún así, aunque se hiciera sostenible, llegaría un momento en que sencillamente no quedaría materia, no quedarían recursos naturales, porque son limitados, se acabarán. La civilización ha llegado a tal punto de sometimiento, degradación y enajenación mental, que hemos olvidado todo aquello que se parece más a "lo que somos" en pos de un falso bienestar lleno de comodidades absurdas y brutalmente nocivas para la vida.

No somos, si acaso, más que otro animal cualquiera. No somos más que PARTE de una arquitectura muy compleja que jamás entenderemos. Y tampoco somos inmortales, ni como seres individuales ni como especie. El poder debería adoptar otro tipo de medidas, orientadas, por ejemplo, a que la educación fuese más honesta y más desvinculada de los intereses políticos; más plural y menos jerárquica; ese sería un buen comienzo, indispensable para empezar a hablar de cambio.

Estamos reventando el planeta, y mientras sigamos construyendo cerebros vacíos no cambiará nada, la sostenibilidad del planeta no resistirá muchos siglos más a este paso. Los que tengan deseo de tener hijos, hoy día ¿con qué perspectiva lo desean, si dentro unas cuantas generaciones lo más probable es que no exista ni la civilización? La amenaza que este modelo de sistema cierne sobre la especie humana es irreversible, demoledora, y sin garantías. Lo peor no es que esta gigantesca sombra amenace gravemente a la raza humana como especie, sino a toda la vida en la Tierra.

Vemos un planeta que se muere; agonizando. Un planeta que unos pocos han convertido en su habitación de los juguetes mientas la gran mayoría se retuerce moribunda en una esquina. ¡Contra la pared! ¡Y callados! En cuanto abráis la boca: artillería, botas en la cabeza, porras contra el cuerpo. Estos gestos demuestran con pasmosa calaridad, el fondo que se esconde tras la máscara del bienestar: las mismas armas de sometimiento y coartada de libertades de siempre. El mismo perro con diferentes collares (con perdón de los canes).

Tanto poder mal usado, tanta inconsciencia, tanta desvinculación de uno mismo en el campo de la cultura, las artes, el pensamiento, el espíritu, la política, las letras y hasta la ciencia, frecuentemente me produce una sensación de pavor y asco. Un panorama tan abrasivo sólo infunde preocupación, desilusión, desesperanza, al fin, exilio.


Radiohead - Like spinning plates (I.M.W live recordings)

While you make pretty speeches
I'm being cut to shreds
You feed me to the lions
A delicate balance

Mientras dais vuestros bonitos discursos
soy rebanado en rodajas
Me echais de comer a los leones
un equilibrio delicado


And this just feels like spinning plates
I'm living in cloud cuckoo land
And this just feels like spinning plates
Our bodies floating down the muddy river

Y esto se siente
como platillos giratorios
Vivo en un mundo de fantasía
y esto se siente
como platillos giratorios
Nuestros cuerpos flotando sobre el río fangoso


9 comentarios:

PeterPan

No sé si lo mejor es el exilio ahab. Es mejor participar de los movimientos que están surgiendo, aunque no sean todo lo fuertes que nos gustaría, si los apoyamos crecerán. Cuando puedo me manifiesto con el 15M.

Me ha gustado tu texto, a veces parece que hay que decir ciertas cosas bien claras. El sistema es ruinoso, está claro, pero primero hay que cambiar cosas básicas, como el derecho a un techo digno, empleo etc. Porque creo que eso es más urgente que pensar en un cambio de sistema.

Saludos

Anónimo

De acuerdo. Se lo montaron tan bien que no podemos hacer nada grande para cambiar las cosas si no es una revolución, eso he votado en la encuesta. Pero lo que sí está en nuestra mano es crear rincones para sentirnos mejor, como este árbol.

Un abrazo de resistencia

P. Galvez

Aphisme

Preciosa y dura canción que acompaña excepcionalmente tu texto combativo y abatido a la vez. Dos fuerzas sostienen tu texto, creo: rabia y desesperanza, y razones no faltan para sentir las dos. Te acompaño.

*abrazos de resistencia

Anónimo

estamos de acuerdo con todo lo que has dicho
salud y suerte

Ahab

Entiendo tu postura PeterPan. La urgencia de reconstruir este mundo se me antoja más crucial que cualquier otra cuestión política. Se debería plantear como un reto. Saciar el hambre en África o acabar con la crisis no es un reto, es muy posible, sólo harían falta ciertas voluntades. Las nuestras, como vemos, no sirven. Gracias por pasar

Ahab

Gracias por tus palabras P. Galvez y por venir una vez más a este árbol que ha enfrentado una pequeña racha combativa jej.

Un abrazo también de resistencia para tí, un resistencia interior. Una permeabilidad ambigüa. Cultivemos la única revolución posible: dentro.

Ahab

Razones no faltan Aphisme, cierto. Hasta en el rincón más pequeño hay sometimiento. Hasta en el animal más desapercibido hay miedo. Hasta en la más pequeña de nuestras acciones hay un poder colectivo, inculcado. Vencer la superficie no es tan difícil, sólo requiere un poco de valor, no más.

Gracias por tu compañía

Ahab

salud y buena suerte para ti también, anónimo

Anónimo

Bien dicho.

Un tema para acompañar esto y quizás la puerta hacia una banda gigante:


http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=iCwV1S44BfI


Abrazo, una pena que cierres el blog, si abrís otro decí donde.